LAS BRUJAS Y EL SOBRINO DEL CAZADOR
LAS BRUJAS Y EL SOBRINO DEL CAZADOR Rodolfo Martínez
Título original: ---
Año de publicación: 1995
Editorial: Grupo Elfstone
Colección: Tormenta de Palabras, nº 1
Traducción: ---
Edición: 1995
Páginas: 83
ISBN:
Precio: Descatalogado
Comentarios de: Iván Olmedo

Aventura encastrada en el particular y huidizo universo de Drímar, un escenario temporal convenientemente amplio, que tiene inicio en nuestra cronología real, para romper con ella en un punto determinado y extenderse hacia el futuro, en período de miles de años de Historia que el propio Rodolfo no ha hecho sino comenzar a explorar. En una acertada introducción en este mismo volumen el autor explica todo esto adecuadamente y con mucho mejores maneras, en lo que es sin duda un interesante documento que nos ayude a aclararnos al respecto de lo que es y significa Drímar.

En cuanto a esta novela cortísima (o cuento larguito, simplemente) la verdad es que, sin temor a equivocarme, puedo decir que no se trata, ni mucho menos, de uno de los mayores aciertos del asturiano; lo que no nos da vía libre a echar pestes, ya que sus mayores aciertos son, es de recibo decirlo, grandes aciertos. LAS BRUJAS Y EL SOBRINO DEL CAZADOR comparte con otras obras de Martínez (además de universo) el gusto por los títulos un tanto elaborados y, de tan pulimentados, extraordinariamente reconocibles, personales e intransferibles. El contenido es otra cosa, y no se trata de un contenido precisamente muy elaborado.

Se nos relata un caso, o aventura, de Robert Lasterlight, policía de Neoyorquia en el siglo XXVI; su misterioso y solitario tío le ha dejado una herencia por la que tendrá que obligatoriamente desplazarse a Bordeoriental, en lo que puede considerarse un reflejo de la vieja Europa del Este, mucho más propensa a supersticiones mágicas que la Ameranglia en la que Robert vive. Y, efectivamente, la magia y los seres sobrenaturales hacen acto de presencia para complicarlo todo...

En el primer capítulo, que podemos llamar prólogo, se nos sitúa en un escenario medieval, con cuatro pinceladas gruesas y básicas que presentan algunos personajes decisivos en la trama; para, a partir del siguiente, dar un brusco giro hacia Lasterlight y su peripecia sobrenatural. Rodolfo (Rudy para casi todo el mundillo) es un autor que gusta de las referencias, los ligeros juegos con los nombres propios, los guiños al lector atento y el reciclaje de algunos términos. He creído ver, incluso, una línea clara en este sentido y en la mayoría de sus obras. En ésta, el problema viene dado por el apresuramiento. Si bien se nos muestra como el narrador dinámico e innato que es, capaz de escribir cosas siempre amenas y párrafos por los que los ojos se deslizan con gran naturalidad, a esta historia no le vendría nada mal un tanto más de profundidad o, mejor dicho, un poco más de desarrollo de las escenas y situaciones. Parece que Rudy sabe exactamente qué es lo que nos quiere contar, pero en su prisa por hacerlo, no se detiene en la elaboración más íntima de la narración. De esta forma, la aventura nos interesa, pero se pasa por ella tan de puntillas y fugazmente que, cuando te has dado cuenta, te topas con un desenlace y un hasta luego...

Igualmente podemos hablar de desaprovechamiento de personajes, como ese Jason Corrigan (enésima referencia comiquera y juguetona, retorcida, del autor) que realiza entrada y mutis por el foro casi simultáneos, dejando la sensación extraña de un visto y no visto que el otro relato incluido en el ejemplar, BAJO LA CIUDAD, no consigue hacer pasar desapercibido. Es este relato un spin-off o derivación del anterior; coprotagonizado por el mago de capa verde Corrigan y meramente una anécdota de escasos argumentos. Seguramente Rudy fuera muy capaz de retomar este, al igual que otros personajes, y realizar obras amenas y de mayor envergadura, pero ese es otro cantar... y debe interpretarlo el propio escritor.

Porque si de algo se ha de hablar, es de la personalidad con que sabe dotar a algunos de sus personajes, en este caso concreto el mismo Robert Lasterlight; sin embargo, apenas sesenta páginas quizás no sean suficientes para hacer que levante el vuelo convenientemente. Así tenemos que tanto Lasterlight como Corrigan son desaprovechados formalmente; recordemos por contra, a Vaquero, de su relato UN JINETE SOLITARIO, personaje perfectamente captado en unas poquísimas páginas; o al Kolia de EL ALFABETO DEL CARPINTERO.

Por ir concluyendo la reseña, y resumiendo un poco todo este berenjenal de ideas en que me he ido metiendo yo solito: LAS BRUJAS Y EL SOBRINO DEL CAZADOR es posiblemente uno de los más flojos trabajos de Rodolfo Martínez. Apuntan las maneras habituales del autor, con todas sus virtudes y también alguno de sus excesos, aunque se nota durante la lectura que la historia (sin ser nada del otro mundo) pudiera haber sido más desarrollada: un poco más de mordiente en las escenas, personajes más incisivos, mejores explicaciones (ya puestos) de las motivaciones de los protagonistas...

Nos encontramos una trama leve y una novela un tanto descuidada. Las ganas de narrar están ahí, el pulso de que hace gala Rudy también se olfatea, pero el apresuramiento puede más. Un poco más.

Ahora, solo queda esperar la anunciada nueva novela de Rodolfo Martínez, embarcado ya (esperemos que definitivamente) en obras más ambiciosas, tanto en calidad intrínseca como en elaboración. Es lo menos que podemos pedir a uno de nuestros escritores fantásticos más laureados.

Y que dure la racha...

© Iván Olmedo, (871 palabras) Créditos