DUNE: LA CASA CORRINO
DUNE: LA CASA CORRINO Brian Herbert y Kevin Anderson
Título original: Dune: House Corrino
Año de publicación: 2001
Editorial: Plaza & Janés
Colección: Exitos
Traducción: Eduardo G. Murillo
Edición: 2003
Páginas: 627
ISBN:
Precio: 22,90 EUR

Última entrega de la trilogía-precuela al clásico de Frank Herbert, LA CASA CORRINO no está exenta del dramatismo y los elementos románticos que caracterizan a sus predecesoras, si bien en ella predominan la acción y la intriga.

Al comienzo de la novela, casi todo está a punto: Shaddam IV y Hasimir Fenring se frotan las manos pensando en su plan para eliminar la melange y enriquecerse con el monopolio del amal; su creador, Hidar Fen Ajidica, está dispuesto (como buen tleilaxu) a traicionarles huyendo con la especia sintética para constituirse en una divinidad; el duque Leto y el príncipe Rhombur están resueltos a reconquistar Ix a cualquier precio; y las Bene Gesserit esperan con ansia el nacimiento de la presunta madre del Kwisatz Haderach.

Todos estos planes han tardado alrededor de veinte años (quizás demasiado tiempo) en tomar forma, y los personajes han cambiado mucho desde entonces; así, Leto Atreides apenas puede vivir pensando en las muertes de su padre y su primer hijo y en el nacimiento del segundo, y el Rhombur que antes no sabía cómo actuar ante el problema de Ix ahora está dispuesto a presentarse allí en persona, animado por su esposa (una Bene Gesserit) y por la idea de que, tras el accidente que lo dejó maltrecho (hoy es un ciborg), ya no tiene nada que perder.

Precisamente Ix es el principal centro de la acción de toda la historia. Creo que fue Scott Fitzgerald quien dijo aquello de dame un héroe y te daré una tragedia, frase que muy bien puede aplicarse a la historia de C´Tair Pilru, quien ha vivido y luchado en Ix desde las sombras durante dos décadas y ha visto cómo sus dos amantes (dos Bene Gesserit) eran utilizadas por los tleilaxu de un modo que recuerda al método de reproducción de los Aliens.

Por otra parte, Liet Kynes y sus Fremen no aportan demasiada acción al relato ni tampoco los Harkonnen (aunque resulta gracioso cómo éstos recurren a un asesor de imagen para tratar de parecer personas civilizadas ante el Landsraad); ambas facciones se encuentran demasiado inmersas en la lucha por la especia. También la idea del hijo bastardo de Elrood IX podría haber dado más de sí, pero da la impresión de haber sido concebida únicamente para hacer el final un poco más feliz.

Finalmente, basta con conocer algo de la obra de Frank Herbert para sacar conclusiones y deducir el resultado de acontecimientos como el destino del amal, el enigma del hijo de Jessica o el destino de la enloquecida Lady Anirul Corrino.

© Guillermo Hernández Lorenzo, (428 palabras) Créditos