La gran historia de las novelas de a duro
9. Los escritores efímeros de la colección Luchadores del espacio
por José Carlos Canalda

Si procediéramos a estudiar con detenimiento la contribución de los diferentes autores a alguna de las principales colecciones de ciencia ficción popular españolas, probablemente encontraríamos en todas ellas unos esquemas bastante similares estructurados más o menos de la siguiente manera: un escritor estrella (Pascual Enguídanos en Luchadores del Espacio, Luis García Lecha en las colecciones de la editorial Toray...), dos o tres autores secundarios pero asimismo importantes, un puñado de artesanos encargados de rellenar los huecos dejados por los anteriores, una serie de colaboradores menores aportando cada uno de ellos un número reducido de títulos y, por último, los que yo he venido a denominar escritores efímeros debido, obviamente, a la fugacidad de su paso por la colección considerada. Aunque en algunas ocasiones la longevidad de las colecciones hacía que los papeles cambiaran de unos autores a otros, el esquema solía seguir siendo válido.

Las razones que motivaban la condición efímera de estos escritores eran variadas, y no tenían que ver necesariamente con una posible falta de calidad literaria de los mismos sino que, en ocasiones, solía ocurrir justo lo contrario. Hasta donde he podido rastrear dentro del profesionalizado campo de la literatura popular española, las causas podían ser diversas, tratándose en ocasiones de una incursión esporádica de un autor habitual en otros géneros, o bien de alguien procedente del mundillo del cómic (guionistas o dibujantes). También se dieron casos de autores totalmente ajenos a la literatura popular, e incluso hubo quienes hicieron de esta manera su única incursión literaria. Aunque no era demasiado habitual, también se dieron casos de escritores que, tras iniciarse fugazmente en una colección, desarrollaron posteriormente su carrera en otra, bien porque les conviniera más, bien (como fue el caso de Ángel Torres Quesada) porque cerraran la colección inmediatamente después de su llegada a ella. Por último, y a modo de anécdota, habría que añadir los pintorescos casos de cambio de seudónimo a los que, por causas diversas, se veían abocados los escritores, normalmente debido a intereses de las editoriales antes que a la propia voluntad de sus propietarios.

Centrémonos en esta ocasión en lo ocurrido en la colección Luchadores del Espacio, dejando para próximas entregas estudios similares de otras colecciones afines. Los 234 títulos de la colección aparecieron firmados por un total de 29 seudónimos pertenecientes a 27 autores distintos, lo que indica que solamente dos de ellos, Pascual Enguídanos y Vicente Adam Cardona, hicieron doblete, aunque el último de ellos, uno de los más significados colaboradores de la misma, se convirtió en un falso autor efímero en circunstancias que serán comentadas más adelante. De estos 29 seudónimos un total de 13, es decir, casi la mitad de ellos, aparecieron únicamente en una ocasión o, como mucho, en dos, y son éstos precisamente los que voy a enumerar uno a uno siguiendo su orden de aparición en Luchadores del Espacio.

Mike Grandson

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Aunque la primera época de Luchadores del Espacio se caracteriza por contar con un reducido número de escritores habituales, Mike Grandson, seudónimo (o más bien trascripción literal al inglés del verdadero nombre de Miguel Nieto Sandoval) apareció firmando una única novela, titulada AMOR Y MUERTE EN EL SOL. Fuera de esta aportación la contribución de Miguel Nieto a la ciencia ficción popular se reduce únicamente a dos volúmenes de la colección Futuro publicados por la misma época aunque probablemente con anterioridad a la novela de Luchadores, lo que le convierte en un autor de ciencia ficción fugaz.

Red Arthur

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Al igual que el anterior, Arturo Rojas de la Cámara optó por traducir más o menos libremente su nombre al inglés invirtiendo además el orden del nombre y el apellido. En realidad Arturo Rojas nunca ha sido escritor, sino un dibujante de historietas de reconocido prestigio que desarrolló su labor profesional principalmente en la editorial Valenciana. Su única novela publicada en Luchadores del Espacio, La ciudad submarina, fue fruto de una apuesta con un compañero suyo de editorial el cual, al reprocharle Arturo Rojas la escasa calidad de sus novelas, le retó a escribir una obra mejor que las suyas... Lo cual, desde mi punto de vista, consiguió.

Una vez le hubo entrado el gusanillo Arturo Rojas volvió a probar suerte con la literatura de ciencia ficción, pero no en Luchadores del Espacio (al parecer por discrepancias con la editorial) sino en Espacio, la colección rival de Toray, donde publicó un total de otras cinco novelas. Estas seis novelas de ciencia ficción, junto con otras tantas del oeste y bélicas, supusieron toda la participación de este autor en la literatura popular, puesto que él se encontraba más cómodo dibujando historietas gráficas y a ellas volvió tras un breve paréntesis de tan sólo dos o tres años.

Eduardo Texeira

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Periodista, escritor y poeta aficionado y dibujante, el malagueño Eduardo Texeira desarrolló una amplia actividad cultural que le llevó a realizar incursiones (breves, pero sólidas) en el género de la ciencia ficción, no sólo en su vertiente seria con novelas tales como RUY DRACH y EL HOMBRE DE LAS NIEVES y el relato EL TIOVIVO Y EL ROBOT, sino también en el modesto campo de los bolsilibros, donde publicó un total de cuatro títulos gozando del excepcional privilegio de permitírsele firmar con su propio nombre en lugar de verse obligado, como era habitual, a esconderse tras un seudónimo anglosajonizante. Su breve participación en la literatura popular se completa con una novela bélica y ocho del oeste, siete de las cuales firmó como Alexis Delfos.

Las cuatro novelas de ciencia ficción están repartidas, mitad y mitad, entre las colecciones Espacio, donde publicó las dos primeras, y Luchadores del Espacio, en la que aparecieron posteriormente (Texeira no sumultaneó su colaboración en ambas colecciones, sino que abandonó la de Toray para pasar a Valenciana) las dos restantes. Éstas, que llevan por título LOS HABITANTES DEL ASTRO SINTÉTICO y LA ISLA DE OTRO MUNDO son, al igual que el resto de su producción futurista, una muestra de su buen hacer como escritor, por lo que es de lamentar que Texeira no se prodigara más en este campo.

Robin Carol

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Antonio Ferris Abellán, nombre del escritor que se camuflaba bajo este seudónimo, es para mí un perfecto desconocido del cual tan sólo sé que fue el autor de una aventura desarrollada en dos novelas, tituladas LA AMENAZA DE ANDRÓMEDA y EL SILENCIO DE HELIÓN. Ningún rastro más he conseguido localizar de él, ni dentro de la ciencia ficción ni de ningún otro género, habiéndome sido imposible conseguir el menor dato biográfico suyo.

A.S. Jacob

Con Jacobo Sánchez Artigao nos encontramos ante un caso similar al de Arturo Rojas, ya que su actividad profesional dentro de la literatura popular se desarrolló como guionista de historietas gráficas para las editoriales Valenciana y Maga. Su única incursión en la ciencia ficción fue la novela LA BARRERA DE LAS SOMBRAS, publicada en Luchadores del Espacio y reeditada precisamente en este número de PulpMagazine. Las razones que le movieron a intentarlo fueron las de ampliar su ámbito de trabajo (Sánchez Artigao, como tantos otros autores de literatura popular, vivía profesionalmente de ella) tras ser animado por Arturo Rojas y Alfonso Arizmendi, dos amigos suyos y escritores asimismo de la editorial Valenciana que habían probado suerte con éxito.

LA BARRERA DE LAS SOMBRAS, como podrán comprobar con su lectura, es una excelente novela que trasciende de los tópicos habituales de la serie B invitando a la reflexión. Por desgracia esta ópera prima de Sánchez Artigao fue zarandeada por los responsables de la colección, que obligaron a su autor a suprimir explicaciones científicas (lo que redunda en una cierta incoherencia de algunos tramos de la novela) obligándole a corregir el original en dos o tres ocasiones. Huelga decir que Sánchez Artigao quedó tan harto de la experiencia que renunció a repetirla, dedicándose a partir de entonces a los guiones... Y fue una lástima, puesto que de haber perseverado nos habría podido regalar narraciones tan espléndidas como la que nos ocupa.

Vic Adams

Pese a que este seudónimo aparece una única vez en la relación de novelas de Luchadores del Espacio, se trata de un falso escritor efímero. Me explicaré. Vicente Adam Cardona, un escritor de valía autor de varias novelas de gran calidad, simultaneó su labor en dos colecciones rivales, Luchadores del Espacio y Espacio, pretendiendo además hacerlo con el mismo seudónimo de Vic Adams... Algo que no solían tolerar las editoriales en su afán de contar con autores en exclusiva, aunque sí permitían que un mismo escritor hiciera doblete siempre que utilizara diferentes seudónimos. Por esta razón Vic Adams, que se estrenó en Luchadores del Espacio con la excelente novela MARIONETAS HUMANAS, desapareció de esta colección continuando con su labor en Espacio, donde publicó seis novelas más. Esto no quiere decir que Vicente Adam se desentendiera de la colección de Valenciana ya que, metamorfoseado en V.A. Carter, escribió nada menos que 11 novelas más, las cuales, junto con la citada, se cuentan entre las mejores de toda la colección.

Peter Kapra

Pedro Guirao Hernández fue, firmando con este seudónimo o con otros como Walt G. Dovan, Phil Weaber o Mike Adams, uno de los principales autores de ciencia ficción popular en nuestro país con un total de alrededor de 250 novelas catalogadas, lo que le convierte en el cuarto por número de títulos publicados. Sin embargo, tan prolífico autor tuvo paradójicamente un paso efímero por Luchadores del Espacio, ya que en esta colección tan sólo publicó una novela, la titulada CUATRO A MERCURIO, que probablemente debió de ser la primera de su carrera. Aunque más tarde se convirtió en habitual en otras colecciones, principalmente las de la editorial Toray, nunca volvió a publicar en Luchadores del Espacio.

Ray Kualiter

Miguel Buigues Gómez, militar de profesión y residente durante muchos años en Canarias, es un completo desconocido dentro del campo de la literatura popular, siendo su novela BLOQUEO EN EL ESPACIO, publicada en Luchadores del Espacio, su única contribución conocida no ya dentro de la ciencia ficción, sino incluso en cualquier otro género.

Leo Macdonald

Fernando Marimón Benages fue un escritor de literatura general que dio a la luz numerosas obras tanto de narrativa (es autor de una novela histórica ambientada en su tierra valenciana natal) como de poesía. De carácter bohemio, participó activamente en los círculos culturales de su entorno, siendo su aproximación a la literatura popular meramente circunstancial limitándose a escribir una versión infantil de LAS MIL Y UNA NOCHES, dos novelas del oeste y otras dos de ciencia ficción, tituladas LOS HOMBRES GUSANO DE CERES y LOS VAMPIROS DE LA MUERTE y publicadas en Luchadores del Espacio. Concebidas probablemente como un mero divertimento, estas novelas no hacen justicia a su autor en comparación con el resto de sus obras.

Mortimer Cody

Francisco Vera Ramírez, hermano de Antonio Vera Ramírez, el conocido Lou Carrigan, popularizó en la literatura popular su seudónimo de Mortimer Cody, convirtiéndose en uno de los principales escritores españoles de novelas del oeste. Sin embargo, su acercamiento a la ciencia ficción fue totalmente esporádico debido que el género futurista no era de su agrado, limitándose a escribir una única novela, de título SILENCIO PARA UN MUERTO, que fue publicada en Luchadores del Espacio. Pese a ello, y a que Francisco Vera no volvió a intentarlo, esta obra es una narración curiosa e interesante que se desmarca por completo de los tópicos habituales en el género y que merecería la pena rescatar del olvido.

Se da la circunstancia curiosa de que, excepción hecha de las novelas de la Saga de los Aznar y de un pequeño puñado de novelas independientes de Pascual Enguídanos reeditadas en la segunda etapa de Luchadores del Espacio, SILENCIO PARA UN MUERTO fue la única novela de esta colección reeditada en otra distinta, concretamente en Galaxia 2001 de la editorial Andina.

Peter Logam

Pedro López Gambero, utilizando un acrónimo de su nombre como seudónimo, publicó en Luchadores del Espacio una curiosa novelita titulada LA INVASIÓN DE LOS MUERTOS, la cual tiene en su modestia ciertas reminiscencias a Flash Gordon. Curiosamente no era escritor, sino pintor, lo que no impidió acercarse de forma esporádica a la literatura popular publicando alguna novela del oeste y la citada de ciencia ficción.

Archie Lowan

En la etapa postrera de la colección Luchadores del Espacio Luis Bayarri Lluch publicó en ella dos novelas independientes tituladas LA SERPIENTE DEL ESPACIO y ¿HOMBRES O PIEDRAS? a las que hay que sumar otra más del oeste publicada también por la editorial Valenciana. Un año después de acaecer la desaparición la colección, en 1964 concretamente, Bayarri afrontó el reto de sacar adelante una nueva colección futurista que, bajo el título de Tab Taylor (el protagonista de lo que se pretendía que fuera una serie), imitaba claramente tanto el estilo como la estética de Luchadores del Espacio. Lamentablemente, tras publicar un único título (EL MISTERIO DE LOS HOMBRES AZULES) y anunciar un segundo que ignoro si llegó siquiera a ser editado, la colección desapareció para siempre.

Alex Towers

Como es sabido, Ángel Torres Quesada inició su fecunda andadura literaria en la colección Luchadores del Espacio con la novela titulada UN MUNDO LLAMADO BADOOM, reeditada hace unos meses por PulpMagazine. La condición de efímero del escritor gaditano en la colección valenciana no fue en esta ocasión responsabilidad suya, sino debido a causas de fuerza mayor dado que inmediatamente después de ver publicada su novela la colección cerró dejando en suspenso sus planes, que deberían esperar casi diez años hasta que por fin, en la colección La conquista del espacio, pudo dar rienda suelta a su imaginación convirtiéndose en uno de los más afamados escritores de ciencia ficción españoles.

© José Carlos Canalda, (2.242 palabras) Créditos