EN ÇIRON VUELAN
EN ÇIRON VUELAN Samuel R. Delany
Título original: They Fly at Çiron
Año de publicación: 1993
Editorial: Plaza & Janés
Colección: Mundos imaginarios nº 5
Traducción: Mirta Hillen
Edición: 1999
ISBN:
Precio: 2,50 EUR

Mi prevención hacia Delany viene de lejos, desde que leí esa indescriptible trilogía compuesta por EN LAS AFUERAS DE LA CIUDAD MUERTA, LAS TORRES DE TORON y CIUDAD DE LOS MIL SOLES, gracias a la cual juré no volver a leer nada más que tuviera en la portada el nombre de Samuel R. Delany. Sin embargo, el paso de los años (hablo de 1987, cuando Ultramar las publicó en España) que adormece la memoria, el precio de este volumen (comprado de saldo) y algunas consideraciones más que ya expondré, me hicieron volver a intentar la aventura de la lectura de Delany.

El caso es que Delany es un autor bastante celebrado y galardonado, BABEL 17, DHALGREN o LA INTERSECCIÓN DE EINSTEIN aparecen en casi todos los corpus sobre el género, ¿era acaso yo el equivocado y una lectura excesivamente apresurada de la Trilogía de las Torres me había llevado a infravalorar a Delany? Este volumen era ideal para comprobarlo y modificar, si era el caso, mi percepción hacia él.

EN ÇIRON VUELAN cuenta como una partida militar en plena razzia llega al pacífico pueblo de Çiron con la intención de arrasarlo y humillar todo lo posible a sus habitantes, en lo que está siendo el hacer cotidiano de una violenta aventura expansionista. El contraste entre los sanguinarios soldados de Myetra y los afables habitantes de Çiron está por un lado, artificialmente exagerado, pero a la vez, en un extraño ejercicio de justificación de la condición del ser humano, suavizado por la alternancia en la narración de los puntos de vista de aldeanos y soldados, de la forma en la que cada uno ve la invasión y de los mecanismos psicológicos que unos y otros desarrollan para que el horror no les lleve a la locura.

A medio camino entre la candidez çironiana y el cinismo myetrano están los Alados, una sorprendente raza alada, a modo de gigantescos murciélagos inteligentes. (Delany no especifica si es una asombrosa mutación humana o una raza aparte, aunque todo lleva al lector a pensar en lo primero) Los Alados son pendencieros, libidinosos, juguetones y glotones pero a la vez leales, íntegros, organizados y amantes de las jerarquías. Testigos directos de la tragedia de Çiron, observan entre sorprendidos y suspicaces.

Con estos elementos la novela se desarrolla con fluidez, a veces Delany se atasca en ejercicios literaturistas, pero sale con bien de esas pequeñas concesiones a la galería y culmina la obra... tal y como un su muy seguro servidor de ustedes había previsto al poco tiempo de lectura.

No se si ya he leído demasiado y argumentos con tan poco peso como este me resultan transparentes como el cristal, o que simplemente a Delany no le importaba mantener la emoción del final más preocupado en describir los contrastes entre las tres civilizaciones. Sinceramente no lo sé, pero bastó para que al acabar el libro, y pese a todos los esfuerzos de Delany por escarbar en lo más profundo de la condición humana, me quedara un extraño sentimiento de vacío.

© Francisco José Súñer Iglesias, (504 palabras) Créditos