TRUEQUE MENTAL
TRUEQUE MENTAL Robert Sheckley
Título original: Mindswap
Año de publicación: 1966
Editorial: Plaza & Janés
Colección: Mundos imaginarios nº 2
Traducción: Jordi Forcada
Edición: 1999
ISBN:
Precio: 5,34 EUR

De siempre me habían recomendado a Sheckley como un gran autor, incisivo y jocundo y, como debo confesar que nunca había leído nada de él, no ponía en duda estas afirmaciones. Cuando al fin me hice con esta novela y comencé su lectura las expectativas parecían cumplirse; un arranque directo, una idea interesante y sobre todo, y pese al necesario tamiz de la traducción, la promesa de la lectura de un fino estilista.

Sin embargo, y hacia la mitad del libro, algo empezó a no ir bien en TRUEQUE MENTAL, Sheckley prescinde del siempre frágil pero necesario contrato existente entre autor y escritor rompiendo con su propia línea argumenta y saliendose, como se dice en España, por peteneras.

TRUEQUE MENTAL trata de la aventura en la que se embarca un muy aburrido pero a la vez inquieto Marvin Flynn, que, harto de su vida cómoda pero monótona, decide intercambiar temporalmente su mente con un marciano de aparentemente buena reputación en busca de una temporada de vacaciones. En un principio todo parece ir bien, el cuerpo marciano está libre de toda deficiencia física, es joven y vigoroso. La recepción por parte de los marcianos es calurosamente marciana y cuando Marvin se prepara para comenzar su periplo turístico por Marte, surgen los problemas; el marciano no resulta ser tal y si un estafador galáctico que, saltando de cuerpo en cuerpo, perpetra sus fechorías alegremente. Marvin es obligado a desalojar el cuerpo y aquí es donde empiezan sus aventuras, trocando su mente con habitantes de lejanos planetas. La novela augura entonces ser un divertido viaje por el Universo, explorando las más inimaginables razas y sociedades.

Y es así hasta que parece que a Sheckley el mecanismo del trueque mental le supone una carga demasiado pesada y prescinde de él, metiendo a Marvin en una vorágine de situaciones incoherentes, con débiles hilos conductores y resoluciones a cual más absurda, logrando que una novela con un principio prometedor se convierta en una espesa maraña sin sentido. Lo curioso del caso es que si Sheckley no hubiera prescindido del trueque mental la novela hubiera mantenido su coherencia interna, y poco hubiera importado lo absurdo de los episodios relatados, al fin y al cabo eso se esperaban desde un principio, pero el hacer pasar a Marvin de uno a otro por arte de birlibirloque sólo consiguió irritarme y considerar finalmente a esta novela como un divertimento ligero, aunque a veces la prosa se espesa más de lo debido, e intrascendente.

Sólo espero que esto sólo fuera un tropiezo del gran Sheckley, y no la tónica habitual de su obra.

© Francisco José Súñer Iglesias, (495 palabras) Créditos