FRANKENSTEIN INSÓLITO
FRANKENSTEIN INSÓLITO VV. AA.
Título original: The Ultimate Frankenstein
Año de publicación: 1991
Editorial: Timun Mas
Colección: ---
Traducción: Francisco Rodríguez de Lecea
Edición: 1992
ISBN:
Precio: ---
Comentarios de: Ivan Olmedo

Aupado a la envidiable (para un personaje de ficción) categoría de icono del terror, principalmente por obra y gracia del soporte cinematográfico, ese monstruo mal cosido al que habitualmente otorgamos el apellido de su creador, es (no lo olvidemos) el protagonista de una novela que muchos, entre los que me incluyo, consideran precursora directa de la moderna novela de ciencia ficción. Si pasamos de puntillas por su evidente cualidad de obra gótica, y olvidamos por un momento el recargado estilo decimonónico que destilan sus párrafos, nos asalta la certeza de que las ideas vertidas por Mary Shelley en su escrito más famoso, siguen siendo tan ciencia ficción hoy mismo como hace doscientos años. Para el lector atento al movimiento implacable de la ciencia en estos comienzos de un nuevo siglo, sin embargo, es una posibilidad inmediata suponer que el ser humano está hoy un poco más cerca de conseguir emular a Víctor Frankenstein, incluso superarlo ampliamente. Aún estamos a tiempo de verlo... quizás...

Mientras tanto, ese baqueteado monstruo fruto del delirio humano, viene siendo explotado hasta la saciedad por la industria del cine y, en menor medida, por la literaria, que también en ocasiones lo ha reutilizado con mayor o menor fortuna. Uno de esos intentos de reciclaje con cierto prestigio es FRANKENSTEIN INSÓLITO, que conmemora (¡ojo! esto es revelador) el sesenta aniversario de la aparición de la famosa película de la productora Universal, dirigida por James Whale (1931). De hecho, al final del libro se incluye una filmografía, obra de Leonard Wolf, de las películas de Frankenstein; escasa, parcial y no muy interesante en sí misma.

En cuanto a la antología, viene a ser lo que nos encontramos habitualmente: un conjunto amplio de relatos, la mayoría escritos para la ocasión, con el nombre de tres o cuatro primeros espadas en portada, y un plantel de escritores de segunda fila detrás. Lo cual no significa que, en unos y otros casos, la calidad de los trabajos sea siempre la que, por fallida lógica, esperamos. Por una vez, ya que se trata de un buen número de piezas, me atreveré a jugar al saleroso juego de las puntuaciones; del 1 al 10, como manda el Sagrado Código de la Extinta E. G. B. Así que mucho me temo que esto se hará un poco más largo de lo habitual... valor, valor...

Comenzamos con una introducción de encargo firmada por el mismísimo Isaac Asimov (a la que no voy a puntuar, por supuesto), certeramente titulada EL APRENDIZ DE DIOS. Sin decirnos nada del otro mundo, el texto del maestro es tan fresco y ameno como acostumbra.

CASI CARNE, de Katherine Dunn (6)

Es un sólido relato con fuertes dosis de cruda realidad, en el que flotan unas mínimas partículas de ciencia ficción que justifiquen su inclusión, y donde el horror es un elemento tan cotidiano como predecible. Emotivo y despiadado a un tiempo, reflexión acerca de la soledad más cruel, su historia parece apropiada para ser incluída en casi cualquier antología de los más diversos temas: androides, mundo de los negocios, horror cotidiano...

EL VERANO CASI HABÍA CONCLUIDO, de Brian W. Aldiss (8)

Sin olvidar que Aldiss es el autor de ese pedazo de novela que es FRANKENSTEIN DESENCADENADO, nos encontramos aquí con un magnífico relato melancólico que ilustra el choque de naturalezas en el que, de nuevo, la Bella atrapa a la Bestia. Y nos volvemos a preguntar... ¿quién es el verdadero monstruo? Sin ser un dechado de originalidad, el relato está tan bien escrito que emociona, con su aura de desesperación grabada a fuego. Breve e intenso.

LA CRIATURA EN LA LITERA, de Michael Bishop (6)

O Frankenstein Psicoanalizado. Bishop trama un relato muy estimable, tan sólo estropeado por un desenlace un tanto brusco que nos corta las buenas sensaciones que teníamos desde la primera página. Comienza con fuerza, hábil en la caracterización de personajes y con gran atención al argumento, pero va perdiendo gas conforme se pasan las páginas. Con todo, interesante.

FORTALEZA, de Kurt Vonnegut Jr. (7)

Una de las piezas más originales es esta FORTALEZA, del también casi siempre original Vonnegut. Escrita a la manera de una obra teatral, o de un diálogo cinematográfico, utiliza el nombre de Frankenstein simplemente como reconocible punto de partida. Cientifismo aparatoso y experimentación de mad doctor en su representación más gráfica y sustancial, resume patéticamente lo tragicómico de la posible vida eterna.

LOS MONSTRUOS DE MIDWAY, de Mike Resnick (4)

Ubicado en un futuro año 2.037, LOS MONSTRUOS DE MIDWAY es un breve relato de escasas siete páginas que conjuga el mundo del deporte y un remedo del doctor Victor Frankenstein en una jugada pretendidamente original. Casualmente, me recuerda mucho a un relato de Rod Serling, EL FABULOSO CASEY, escrito treinta años antes, y mucho mejor, por cierto. Este, flojito.

SUEÑOS, de F. Paul Wilson (8)

Con este relato entramos de lleno en la enloquecedora vorágine de la lucha entre cuerpo y mente, entre realidad y ensoñación. Con contundencia, Wilson explora los límites más terribles del cerebro humano (no, no me estoy pasando...); sin florituras, sin efectismos. Nos trae la pesadilla desnuda e incomprensible; un retrato psicológico de la Criatura.

MAL, SÉ MI BIEN, de Philip José Farmer (5)

Mucho más moderado que de costumbre, inocuo si lo comparamos con el incendiario verbo del autor en otras ocasiones, Farmer reutiliza a los personajes originales de Mary Shelley (incluso recicla el usual modo decimonónico, ya que la historia está narrada epistolarmente) para ofrecer una reflexión desde dentro de la monstruosa cabeza, ahora ocupada por otro cerebro, que no sobresale especialmente. Despachado con eficacia, pero sin auténtica alma...

UN ESCRITO DE HABEAS CORPUS, de Chelsea Quinn Yarbro (6)

¿Quién asesinó a la niña? ¿Las manos del monstruo..? ¿El cerebro que lo habita..? ¿Acaso no pertenecen a distintas personas? Desde el punto de vista legal, el terrible embrollo en el que se encuentra nuestra desgraciada Criatura es desarrollado por Yarbro sin mucha convicción. La idea es buena; el resultado, un poco soso.

EL ESTADO CONTRA ADAM SHELLEY, de Benjamín M. Schutz (6)

Igualmente soso resulta este relato, que aporta la novedad de estar escrito como si de un auténtico informe médico forense se tratase. El autor desgrana fríamente (tal como requiere el sistema empleado) el historial y vicisitudes de un hipotético Adam Shelley, hijo natural y Criatura-Mito al unísono de Mary. Discreto.

CHUI CHAI, de S. P. Somtow (8)

La sorpresa agradable del libro. O, mejor dicho, la desagradable... un soplo de aire corrompido, un mosaico de carnalidad poderosa, no por fantástica menos palpable; y que se siente muy cercana. Canto a la nueva carne, que diría algún crítico de peso (o pesado, en todo caso); al amor carnal, fuera de toda duda. Excelente.

YO, EL MONSTRUO, de Loren D. Estleman (5)

Se ilustra aquí, de un modo un tanto inocente, el choque del engendro frankensteiniano con la civilización moderna, lo que da pie a confusiones y situaciones tratadas de forma básica y con poco brillo. De lo más mediocre de toda la antología.

ESTA HELADA REGIÓN, MI CORAZÓN OPRIME, de Steve Rasnic Tem y Melanie Tem (7)

El poético título da idea del contenido: una triste introspección reflexiva en la que Mary Shelley, a un paso de la Muerte, rememora los pasajes más oscuros y queridos de su vida. Los fantasmas del pasado acosan su corazón; el frío de la soledad la envuelve a ella, que creó tanta vida...

UN LOCO EN LA ACADEMIA, de Esther M. Friesner (4)

Parece que tras el anterior e intimista relato, con esta obra de E. M. Friesner nos quisieran echar un jarro de agua fría. Una parodia sin espíritu, una colección de chistes sin gracia y una reiteración de principio a fin. Así no vamos a ninguna parte...

ÚLTIMA LLAMADA PARA LOS HIJOS DEL SHOCK, de David J. Schow (8)

¡Magnífico! Podemos llamarlo desmitificación, podemos llamarlo humanización de los Mitos... Schow urde una escena en la que los tres iconos clásicos: el monstruo de Frankenstein, Drácula y el Hombre Lobo, amigos para siempre, rememoran juntos sus antiguas glorias y se enfrentan a sus actuales miserias. El autor conoce bien a los personajes sobre los que escribe; hace unos retratos psicológicos muy acertados y conjuga en dieciocho páginas su amor por los viejos monstruos con una visión desesperanzada de la realidad. Podemos llamarlo... un excelente relato.

VICTOR, de Karen Haber (5)

En la onda introspectiva del anterior ESTA HELADA REGIÓN..., el presente relato profundiza en los sentimientos de, esta vez, el mismo Victor Frankenstein, robando seleccionadas escenas de muerte al original shelleyiano, que atormentan a la triste figura del acabado mad doctor. No es ninguna maravilla, pero se deja leer.

QUINTA PARTE, de Garfield Reeves Stevens (6)

Una vez más, Hollywood, que no en vano es una verdadera fábrica de monstruos de nuestro tiempo, sirve de trasfondo a una historia de cierto interés; con trasplantes quirúrgicos y experimentos médicos de por medio. Entretiene, sin más.

LA PEQUEÑA FRANKIE, de Joyce Harrington (4)

...y con el espectro de la clonación hemos topado; era ineludible. En el peldaño cualitativo más bajo de toda la antología, este relato aburre a las piedras y, además, es harto previsible. ¿Me habré pasado poniéndole todo un 4?

PIEDAD PARA LOS MONSTRUOS, de Charles de Lint (5)

Poco interesante, este relato de Charles de Lint nos introduce en el mundo del monstruo marginado, apartado de y por la Sociedad; que vive según sus propias reglas y parámetros mentales. Apenas una anécdota; eso sí, competentemente resuelta.

LA ÚLTIMA COMIDA Y SALCHICHÓN PARA EL CAMINO, de George Alec Effinger (6)

Si el libro se abre con un CASI CARNE que es una desoladora historia de autodestrucción, este relato que cierra la obra tampoco deja, precisamente, un buen sabor de boca. Con un lenguaje en ocasiones ofensivo, Effinger es capaz de desconcertarnos al narrar una historia de cotidiana brutalidad y desenlace amargo. Un bocado de realidad en el que la fantasía no tiene cabida, y que nos demuestra por enésima vez que la palabra monstruo sigue siendo una de las más gratuitamente utilizadas en nuestro léxico.

A mi modo de ver, y como último detalle, las antologías de este tipo tienen un bache importante que superar, y es el de la reiteración. Jugar en torno a la misma idea o personaje en diecinueve historias individuales, diecinueve cápsulas unitarias que, por el bien de autor y lector, deben ser lo más diferentes y originales posibles, conduce a que, después de unas cuantas de ellas empecemos a aburrirnos, si la lectura es seguida. En estos casos lo aconsejable, como precaución, es tomar en pequeñas y espaciadas dosis cada una de esas cápsulas. Así harán mejor efecto.

Bueno, ¿y qué hago yo dando consejos..?

© Iván Olmedo, (1.786 palabras) Créditos