EL ÚLTIMO TRAYECTO DE HORACIO DOS
EL ÚLTIMO TRAYECTO DE HORACIO DOS Eduardo Mendoza
Título original: ---
Año de publicación: 2002
Editorial: Seix Barral
Colección: ---
Traducción: ---
Edición: 2002
Páginas: 190
ISBN:
Precio: 16 EUR

Un comandante de nave espacial, Horacio Dos, a punto de jubilarse (y encantado con ello), recibe una extravagante misión: transportar un grupo de delincuentes, mujeres de mala vida y ancianos improvidentes (sic) a través del espacio, sin que sepa cuánto tiempo va a invertir en el viaje ni adónde se tiene que dirigir en concreto: un viaje, pues, de pitorreo, con la única intención por parte de los que lo ordenan de quitarse de encima a aquellos desgraciados (Horacio Dos incluido), por inanición, falta de agua, o un golpe del destino que les lleve a perderse en el espacio o a caer en algún benefactor agujero negro.

Si a esto unimos que, tanto el propio comandante Horacio Dos, como el resto de la tripulación de la nave son unos auténticos incompetentes (ineptos y tendentes al vicio, además de estúpidos), nos encontramos con una situación grotesca, que aventuramos va a desarrollarse divertida y un tanto surrealista, como acostumbran a ser este tipo de obras de Mendoza (SIN NOTICIAS DE GURB)

Y, sí, lo es. Divertida, lo que se dice divertida, lo es. Pero queda la sensación de que podría haberlo sido más; de que con tanto material, el maestro Mendoza podría haber hecho más; de que la novela va perdiendo frescura a medida que se va leyendo. Y de que, al final de la novela, solo acciones puntuales de los estrafalarios personajes son las que la salvan.

El año pasado leí MEMORIAS DE UN MERODEADOR ESTELAR de Carlos Saiz Cidoncha, una especie de Buscón de los siglos venideros (de temática e intenciones, por lo tanto, similares a EL ÚLTIMO TRAYECTO...) Una comparación entre ambas novelas me resulta inevitable y automática. Y, puestos a valorar, reconozco que la novela de Saiz Cidoncha me parece, de lejos, mucho mejor. Y, sobre todo, más divertida. Lo cual es mucho decir tratándose de compararla con una obra del maestro Mendoza.

© Álvaro Carrión de Lezama, (315 palabras) Créditos

Cobarde, hipócrita, incompetente, cínico, mentiroso, lascivo, barrigón, paticorto y sencillamente carpetovetónico. Así es Horacio Dos, el ínclito protagonista de la nueva novela de Eduardo Mendoza. Segunda incursión del autor español en la ciencia-ficción, además del serial SIN NOTICIAS DE GURB. A modo de diario y en un castellano digno del siglo de oro, el dominio del lenguaje de Mendoza es y seguirá siendo encomiable.

Horacio Dos es el flamante comandante de una nave espacial sin nombre, llena de cortocircuitos, bases de datos inútiles, goteras, abolladuras y otras lindezas. A pesar del estado precario del pecio consigue, ayudado por la inutilidad de su tripulación, arribar a puerto en contadas estaciones espaciales, en donde las aventuras se suceden en un despropósito desmesurado, cinco puntos por encima de hilarante y dos por debajo de desternillante.

Para colmo, el pasaje está compuesto por tres comunidades heterogéneas sin parangón: el sector de los Ancianos Improvidentes, el de las Mujeres Descarriadas y el de los Delincuentes. Todos harán lo posible por hacerle la vida imposible al pobre comandante, que lo único que quiere es la jubilación anticipada con pensión completa.

Este relato de 190 páginas y que se lee del tirón, no es sino la enésima repetición de su estilo de novelas satíricas que comenzó con EL MISTERIO DE LA CRIPTA EMBRUJADA y que sin embargo continúa dejando el mismo buen sabor de boca de siempre.

Es como ese viejo chiste verde y absurdo que a pesar de los años transcurridos te sigue haciendo gracia. Porque lo importante del chiste es como se cuenta y Mendoza lo borda. Gracias por hacernos reír, que falta nos hace.

Tres puntos por encima de agradable y uno por debajo de genial.

Sugerencias: No se pierdan al oficial médico de la nave, el doctor Aristóteles Argyris Agustinopoulos, alias Nalgaloca, y su guardia de corps vestido de alsaciana.

© Manuel Nicolás Cuadrado, (308 palabras) Créditos