PACIFICADORES
PACIFICADORES Eduardo Gallego Arjona, Guillem Sánchez i Gómez
Título original: ---
Año de publicación: 2002
Editorial: Silente
Colección: Unicorp 3
Traducción: ---
Edición: 2002
ISBN:
Precio: 16 EUR

Hace unos días acabé de leerme en un tiempo muy corto una de las tal vez mejores novelas de este par de monstruos de la literatura española actual que son Eduardo Gallego y Guillem Sánchez. Ambientada en su ya conocido universo de la Corporación, y situada algunas décadas después de ASEDRO, narra las vivencias de los oficiales de una fuerza de pacificación enviada al planeta Baharna para separar los dos bandos, los Comuneros y los Caballeros del Dragón, después de una cruda guerra civil que afectó casi todo el planeta.

Aunque aparecen varios militares, los protagonistas son dos, el coronel Daniel Hintikka, comandante en jefe de las tropas corporativas en el planeta, y en menor medida, su compañera, la teniente Verena Gray. Se presenta al militar como un hombre con una larga carrera a sus espaldas, que está a punto de retirarse, y que no tiene nada claro que hará entonces. Una serie de acontecimientos colocados estratégicamente por los autores le hacen variar su rumbo previsto, y así, el relato se convierte en una narración de su evolución como persona.

Naturalmente, la novela no es sólo eso. También hay su dosis de intriga, aunque tal vez menor en cantidad que en obras anteriores, pero no en calidad, y de guerra, pero con un nivel mucho más limitado que el de LA EMBAJADA, por ejemplo. Por otra parte, se observa la consolidación de un aspecto que se inició hace algunos libros, y es el de incluir una parte digamos sentimental, que en este ejemplar, ocupa buena parte del libro.

Cosas que no pueden fallar en un libro del Unicorp, y que naturalmente están presentes aquí, son un humor gamberro, que no respeta nada, cierta falta de confianza en los políticos, y la plasmación de las experiencias de los dos autores. Así, el biólogo Eduardo Gallego hace una gran explicación de varios ecosistemas del planeta, algunos de ellos con características ciertamente curiosos, y hace patente cierta conciencia ecológica, que se nota sobretodo en la segunda parte del texto.

Por el lado de Guillem Sánchez, se hace patente su experiencia como militar de élite en alguno de los pasajes más divertidos de la novela. En ellos, el lector aprende como ha de moverse un comando en combate, las cosas que no ha de hacer, y la forma de enfrentarse a un francotirador. Además, las descripciones de algunos de los soldados que aparecen, parecen muy influenciadas por los recuerdos personales del autor.

Se encuentran muchos homenajes en esta novela. Hay algunos muy obvios, como las referencias a la obra de Jack Vance, y un trozo considerable dedicado exclusivamente a la inmortal ILIADA de Homero. Pero hay otros, como la aparición de extremidades artificiales, que recuerdan a LA GUERRA INTERMINABLE. Además, en un momento en que dos personajes hablan de autores de la antigüedad, se hacen un autohomenaje, que no deja de tener gracia.

Finalmente, se hacen muchas menciones a otras obras de los autores, algunos de cuyos personajes se recuperan aquí, con mayor o menor importancia. Así, hacen acto de presencia personajes de INMIGRANTES, ASEDRO, DAR DE COMER AL SEDIENTO, LA EMBAJADA, y otros. Creo que eso es una de los aspectos más interesantes del libro para un lector despierto: el localizar todo lo recuperado.

© Carles Quintana i Fernàndez, (541 palabras) Créditos

Mas que una novela de ciencia-ficción PACIFICADORES, es una novela de caballería.

Es probable que esta definición no se acerque mucho a la realidad pero también es cierto que muchas novelas de aventuras heredan la esencia de estos viejos héroes que a lomos de nobles corceles dedicaban su vida a desfacer entuertos y rescatar damas en peligro; al menos a mi, simple lector, me lo recuerdan. Hay diferencias, lejos de idealizaciones sobre el bien, el mal y los Nobles Ideales Daniel Hintikka como Benigno Manso proceden de la mejor tradición de escépticos desencantados carentes de fe en la humanidad. Soldados de élite a sueldo de una corporación cuyo único y lógico objetivo es la obtención de beneficios (mídanse en lo que se midan) han sido entrenados como perfectas máquinas de matar, fríamente utilizados en pro del bien común no hay lugar en sus vidas para los sentimientos ni los ideales, han visto demasiadas muertes, demasiadas atrocidades, lo único que importa es salvar el pellejo y al final, cuando la muerte o la jubilación les espera en la siguiente esquina ¿que queda?

Sobre esta base construyen su nueva obra Eduardo y Guillém, apartándose de las intrigas puramente bélicas sitúan la acción en un remoto planeta recién salido de una cruenta guerra civil (por cierto, ¿Baharna es un homenaje a Barna?) donde Daniel Hintikka, veterano coronel de las FEC, se encuentra destinado como responsable de las fuerzas pacificadoras de la corporación.

La aparente tranquilidad del destino, la certeza sobre unos tiempos que están cambiando sin guardar un lugar para los viejos comandos de élite, la cercanía de la jubilación y la perspectiva de una vida civil para la que no se siente preparado llevarán a nuestro héroe a tomar una serie de decisiones que le conducirán a un insospechado destino.

El nexo de unión de la novela es la evolución psicológica de los protagonistas mostrada a través de una serie de episodios o aventuras sueltas y aunque el interés de las mismas varia, algunas son mas aburridas, otras realmente emocionantes consigue mantener la tensión argumental hasta un final que podría haber sido distinto pero... Hay que destacar también la magnífica recreación de un mundo (dibujado deliberadamente cercano al nuestro) tanto en su aspecto social como ecológico (también se nota aquí que uno de los autores es un experto micólogo)

Y como ya dije en anterior ocasión todo ello narrado con la eficaz prosa, habitual de estos dos autores, salpicada de fino humor, homenajes a novelas de todos los tiempos y algunos toques de erudición. Por supuesto al final, como siempre, los héroes como Daniel son fieles a si mismos.

© Jacinto Muñoz, (438 palabras) Créditos

PACIFICADORES, la última novela del tándem formado por Eduardo Gallego y Guillem Sánchez, es una nueva vuelta de tuerca a su particular universo del Unicorp, una iniciativa singular en el ámbito de la ciencia ficción española y equiparable, sin ningún tipo de chauvinismo, a experiencias similares de muy consagrados autores anglosajones.

PACIFICADORES presenta, asimismo, peculiaridades propias con respecto al resto de las obras de estos dos autores aunque, como suele ser habitual en ellos, las referencias y los guiños a sus predecesoras son continuos. Sin embargo, aquí nos encontramos con una narración inédita hasta ahora en los relatos publicados del Unicorp, ya que en ella no se describen episodios bélicos sino algo mucho más prosaico, pero a la vez más actual y, posiblemente, también real: La labor de unas fuerzas de pacificación en un planeta recién salido de una cruenta guerra civil entre dos comunidades visceralmente enfrentadas. El recuerdo a los pasados conflictos bélicos de los Balcanes, en cuya pacificación tuvieron parte destacada tropas españolas, es, evidentemente, inevitable.

En realidad PACIFICADORES, más que una novela en el sentido estricto de la palabra, es una sucesión de episodios entrelazados entre sí a través de las sucesivas vivencias de un grupo de soldados corportativos al mando de un nuevo personaje tan interesante como Benigno Manso, el coronel Daniel Hintikka, cuya interesante evolución personal vamos siguiendo a lo largo de las páginas. No por ello se resiente la obra, sino todo lo contrario, puesto que esta fórmula permite a los autores desarrollar varios registros. No falta, evidentemente, el divertido humor corrosivo y socarrón, y por supuesto políticamente incorrecto, que es marca de la casa, pero asimismo nos encontramos con la vertiente humana de los personajes que en el fondo, por muy bregados que estén, no dejan tampoco de tener su corazoncito. El resultado, dentro de los lógicos altibajos, es una notable tragicomedia que hace que la novela se lea con agrado e interés, al tiempo que nos incita a reflexionar sobre los temas que denuncia (la xenofobia, el sectarismo, la burocracia y, en general, la intolerancia de cualquier pelaje) que, no por haber sido extrapolados en el espacio y en el tiempo, dejan de ser una realidad aquí y ahora.

Son dos los elementos que deseo resaltar especialmente de PACIFICADORES, los cuales, aunque habituales en la literatura de Gallego y Sánchez, alcanzan aquí un elevado interés: Por un lado, las respectivas experiencias personales de los autores, profesor de botánica especializado en micología el primero, y ex soldado de élite el segundo, traspuestas ambas con notable acierto a sus obras. Por otro, la llamativa capacidad de ambos para pergeñar sociedades insólitas y originales a la par que verosímiles, algo que sólo tiene parangón con las novelas de Jack Vance, mientras la inmensa mayoría de los autores del género, tanto europeos como anglosajones, se limitan a extrapolar nuestra aburrida sociedad actual a unas improbables humanidades futuras que, si de algo podemos estar seguros, se habrán de parecerse a nosotros como nosotros a los celtíberos que se enfrentaron a Escipión en Numancia.

Si a ello sumamos, por último, el desenfado con el que los autores desarrollan la narración, desenfado que en modo alguno hay que confundir con superficialidad pero que es capaz de arrancar las carcajadas hasta al lector más serio, la conclusión es inmediata: Merece realmente la pena leer la novela. Esperemos que Eduardo y Guillem sigan escribiendo y publicando, porque muchos lectores, y yo el primero, se lo agradeceremos. Y mucho.

© José Carlos Canalda, (577 palabras) Créditos