Marionette, mujer artificial de apariencia eterna de 25 años (y émulo de Barbarella) hace en esta novela de un primerizo Víctor Conde (autor, hasta esta novela, de unos cuantos relatos y poseedor de un gran talento para esto de escribir) su primera aparición en lo que puede ser una larga serie de novelas y relatos de aventuras dentro del injustamente menospreciado subgénero de la space opera.
En esta primera aventura, Piscis deberá enfrentarse a una corporación todo poderosa y dueña de un planeta entero merced a que controla la televisión que ven los habitantes de este mundo y conocerá a una nueva amiga llamada Destiny, en una relación de amor/odio, cargada de una pizca (o eso me parece) de amor lésbico. Dicha relación será el pilar fundamental de la historia, más allá de la intriga que envuelve a esa corporación, su planeta y las aventuras que vivirá Piscis.
Divertimento, una aventura tras otra sin descanso que se agolpan en sus páginas, falta de pretensiones (excepto por lo de crear una nueva serie de ciencia-ficción a la vieja usanza), un homenaje a la space opera de los años ´60 en pleno auge de la cultura pop y la liberación femenina (con heroínas más audaces y sexualmente activas que los antaño héroes masculinos), un poco de sexo y algo de crítica social contra el mundo de la televisión y el aborregamiento de las masas al verla conforman esta entretenida novela que se lee en un momento (aunque al principio el autor parece titubear y no centrar del todo el argumento de la historia, aunque pasadas unas cuantas aventuras sí lo consigue).
PISCIS DE ZHINTRA deja un buen recuerdo en la memoria del lector, que pide más aventuras de esta heroína y, entonces cuando parece acabar todo, el editor se ensaña con el lector y le muestra un capítulo de adelanto de la siguiente entrega. ¡Queremos más Piscis! Eso sí, la impresionante ilustraciónde Luis Royo merecía un formato más grande para poderse apreciar bien.
Víctor Conde