En la Colmena, un gigantesco complejo subterráneo, es liberado por accidente un virus mortal. La Reina Roja, el ordenador que controla la Colmena, mata a todos los trabajadores y científicos. Un grupo de asalto debe entrar para desactivarlo y descubrir qué ha ocurrido exactamente en el interior de la Colmena.
Es una película de gente atrapada en un sitio lleno de zombies. Con todo lo que eso significa en cuanto a escenas, guión, efectos de maquillaje y sustos fáciles. Sin embargo, está dirigida con mayor maestría de lo habitual por Paul W.S. Anderson (director también de la infame SOLDIER y la incomprendida HORIZONTE FINAL) A pesar de dar la impresión de que el director gasta todos los cartuchos a mitad de la película, consigue sostenerse casi sin problemas hasta el sorprendente desenlace final, donde la película vuelve a subir el ritmo.
Las dos protagonistas interpretan aceptablemente el papel de chicas duras (impresionante Michelle Rodriguez) mientras que los chicos quedan un poco más discretos. Poco humor, algunos toques de sexo (hay desnudo integral de Jovovich) y menos sangre de la que cabría esperar (para poder facilitar la distribución de la película)
En cuanto al aspecto técnico, los zombies siguen siendo muy parecidos a los de antaño: pálidos y con algunas heridas, excepto los primeros que salen, que sí son espeluznantes. Los efectos visuales supervisados por Richard Yuricich (HORIZONTE FINAL, BLADE RUNNER) son bastante buenos sin llegar a ser impecables. La banda sonora de Marilyn Manson y Marco Beltrami es excelente. En suma: es mejor de lo que cabría esperar en algo así, de modo que si tienes ganas de ver una de zombies, no te pierdas RESIDENT EVIL.
EE.UU./Alemania, 2002