RELACIONES EXTRAÑAS
RELACIONES EXTRAÑAS Philip Jose Farmer
Título original: Strange Relations
Año de publicación: 1960
Editorial: Orbis
Colección: Biblioteca de Ciencia-Ficción nº 34
Traducción: Matilde Horne
Edición: 1985
ISBN:
Precio: -
Comentarios de: Iván Olmedo

El parco (aunque definitorio) título de esta recopilación no nos prepara adecuadamente para lo que nos vamos a encontrar una vez comenzada la lectura. El quid de la cuestión estriba en si el lector conoce ya lo suficiente el resto de la obra de Philip José Farmer (Indiana, 1918), y está por lo tanto familiarizado con los temas recurrentes del autor; o si por el contrario se enfrenta por primera vez a un trabajo suyo. Si es así, estoy convencido casi al cien por cien de que la lectura de, por ejemplo, ...Madre, el relato que abre el libro, causará un impacto relativamente profundo en el sentimiento del lector. Y hablamos de un relato escrito en un muy lejano ya 1960, lo que hace la cosa aún más sorprendente. El secreto: no hay secreto. Los temas preferidos y ampliamente usados por Farmer a lo largo de su larga carrera literaria son, a saber: sexo y religión. Está todo explicado. Sexo, religión y muerte siguen siendo los tabúes eternos a los que nadie se sustrae. Y si el sexo tiene un tratamiento tan bizarro y especulador como el que le da este autor, más a su favor. Y si la religión es tratada de una forma tan irreverente (a la vez que interesada), por sus escritos, habrá personas que los disfruten y personas que los detesten, pero dudo que se queden indiferentes. Es complicado evaluar si una obra escrita hace cuarenta años sigue produciendo impresión o escándalo en nuestro cruel siglo XXI, cuando las más de las veces la realidad supera con creces a la ficción, y de maneras ciertamente poco deseables. Puede que el lector actual sea mucho menos mojigato, mentalmente sedentario y carente de miras que el de 1960, por supuesto. Pero las ideas de Philip José Farmer continúan siendo una nada inocente provocación casi en cada línea, en cada acto de sus escritos. ¿Ha sido P. J. Farmer un trasgresor literario? ¿O un obseso? Su idea de ciencia ficción, en todo caso, es totalmente particular y, en muchas ocasiones, enloquecida.

...Madre es un relato calenturiento y húmedo, buen ejemplo de los modos sexuales (que no sensuales) del escritor. Tras su choque con un cometa, una nave cae hacia el planeta Baudelaire y se estrella. Los dos únicos supervivientes, Eddie Fetts y su madre Paula inician la exploración que les permita la supervivencia y el estudio del entorno alienígena. Las habitantes del planeta resultan ser diferentes a cualquier otro ser conocido, y las consecuencias para Eddie, totalmente traumáticas. La pérfida imaginación de Farmer no se detiene ante varios tabúes relativos principalmente a la sexualidad y la carnalidad (y si algo rebosa este cuento es carnalidad), ni escatima violentos y desagradables detalles. Detalles sobre los que no debo profundizar; es infinitamente más recomendable leerse el relato.

...Hija resulta ser una corta derivación de ...Madre (que podemos considerar relato principal), una revisitación del cuento de Los Tres Cerditos pasado por la criba del excesivamente imaginativo cerebro del autor. Cuenta la aventura personal de Madre Cabezadura, vástago alienígena de la protagonista del relato anterior. Como la base y ambientación del cuento son complicadas de explicar, y además no quiero destripar nada, lo mejor es leerlo; de verdad que merece la pena.

...Padre abandona estos personajes para meternos de lleno en otro planeta, Abatos, en donde una nave averiada debe hacer un aterrizaje de emergencia. Abatos tiene todo el aspecto de un Jardín del Edén, en el que la Naturaleza aparece desmesuradamente viva y resplandeciente, y donde la muerte no parece existir. Entre los pasajeros de la nave se encuentra el padre John Carmody, personaje protagonista de una de las más conseguidas novelas de Farmer, NOCHE DE LUZ, a la que se hacen veladas alusiones. Junto a un obispo perteneciente a su orden religiosa, Carmody (todo un personajazo, por cierto) se sumerge de lleno en los misterios y la verdadera condición del extraño planeta, dominado por otro Padre con un sistema moral bien distinto. Este relato, que parece traernos ciertos ecos del famoso Mundo del Río del autor, es una auténtica gozada, aunque su parte más floja, el final, decepciona un tanto al no conseguir estar a la altura del resto de la historia.

...Hijo resulta ser la pieza más anecdótica y fácilmente olvidable del libro. El especialista en electrónica Jones (Jonás), es tragado por la ballena, que no es otra cosa que un submarino inteligente dotado casi de vida autónoma, inventado por el enemigo. Jones deberá usar algún tipo de argucia para engañar a la máquina y escapar de su tumba acuática. El esquema argumental de esta narración es muy parecido al de ...Madre, pero sus resultados bastante peores.

En Hermano de mi hermana, un cohete científico se posa en la superficie de Marte. De los cinco ocupantes originales, dos han desaparecido durante sus faenas de exploración, y otros dos, saliendo en busca de sus compañeros, corren la misma suerte. Cardigan Lane se ha quedado solo en la base; sin ningún otro medio de transporte ha de emprender el camino a pie para intentar recuperar a sus compañeros. Pronto encuentra el motivo de sus desapariciones, y una colonia marciana en la que conoce a otro individuo extramarciano con el que mantiene una curiosa relación. El despliegue de imaginería sexual típico de Farmer brilla aquí con todo su esplendor. Su tan querido tema de la sexualidad alienígena nos proporciona un suculento catálogo de ideas freaks que cruzan por nuestra mente como malsanas imágenes sin que podamos remediarlo.

Nadie lo hace como P. J. Farmer; es un tío cachondo, sin duda. Su estilo directo y su impudicia a la hora de escribir pueden gustar más o menos, pero no creo que dejen indiferencia a su paso. Lo mejor que se puede hacer es leerlo, dejarse llevar y experimentar estas visiones de sexo alienígena por uno mismo.

© Iván Olmedo, (972 palabras) Créditos