UN TALENTO PARA LA GUERRA
UN TALENTO PARA LA GUERRA Jack McDevitt
Título original: A talent for war
Año de publicación: 1989
Editorial: Ediciones B
Colección: Nova Nº 53
Traducción: Susana Cella
Edición: Enero de 1993
Páginas: 376
ISBN:
Precio: ---
Comentarios de: Francisco Ontanaya

Alex Benedict, un anticuario de un mundo sencillo, hereda las posesiones de su tío, Gabriel Benedict, desaparecido en un incidente durante un salto interestelar; pero, lo más importante, es que hereda también una difícil búsqueda en la historia del mayor mito de la humanidad: Christopher Sim, el héroe que ofreció una dura resistencia a las flotas alienígenas Ashiyyur, y que consiguió con su propia muerte la unión de todos los mundos en la causa común de la defensa de la humanidad.

Con todos los recursos de que ahora dispone, Benedict persigue el rastro de una nave, el Tenandrome, que regresó en unas extrañas circunstancias de uno de los últimos escenarios donde luchó Sim; trata también de recuperar los datos de la secreta investigación que estaba realizando su tío, pero a menudo solo son retazos unidos por hilos muy finos. Por si fuera poco, no todo el mundo está dispuesto a colaborar en su búsqueda, e incluso habrá quien intentará ponerle trabas. Y, en último termino, estarán quienes tienen motivos para mantener ocultos los secretos que se esconden en La Dama Velada, una nebulosa junto a la única ciudad que, contra la norma, fue arrasada durante la guerra. Benedict reconstruye poco a poco la vida de algunos de los principales personajes que rodearon a Sim en su heroica epopeya. Pero, poco a poco, acabará formando parte de ella.

El argumento de UN TALENTO PARA LA GUERRA es sencillo por cuanto se limita a los sucesos que rodean al protagonista; a partir de ahí, en un plano más pasivo, van reviviéndose las experiencias de distintos personajes en momentos cruciales de la historia. Por eso, constituye sin duda un tipo de lectura diferente. En parte, resulta un tanto cansina la limitación del esqueleto principal de la acción durante los dos primeros tercios de la novela; sin embargo, al no ser una lectura demasiado extensa, permite eludir este aspecto y realzar otros más interesantes. En un punto dado, hacia la mitad, la intriga se hace cautivadora y atrae al lector hacia el final, que no es nada decepcionante y muy digno de la mejor ópera del espacio. McDevitt es un autor que se inició muy tardíamente, pasados los cuarenta, y esto redunda positivamente en muchos aspectos: es una visión muy madura de la ciencia-ficción, los personajes son absolutamente realistas y tridimensionales, y la narración, pese al componente ficticio, es lo bastante verídica como para implicar al lector.

Además, McDevitt maneja el componente tecnológico, el núcleo duro de la ciencia-ficción, con tanta naturalidad que se puede hacer difícil apreciar lo bien integrada que está la especulación dentro del dibujo del futuro que hace en UN TALENTO PARA LA GUERRA. La descripción de la navegación estelar y del funcionamiento de la fragata Corsario, así como de los enfrentamientos entre naves rivales, es una de las más realistas, creíbles y, sobre todo, razonables, que probablemente se hayan hecho en mucho tiempo. Y es también muy notable la proyección que daba ya a la informática desde el 88 en el que escribió la novela: clarividente en algunos aspectos.

Sin embargo, y lo lamento realmente, hay que anotar algún detalle en el debe. Por ejemplo, usa y abusa de la exposición, a veces de forma justificada (cuando reproduce documentos históricos), pero, en otras ocasiones, quizás innecesariamente en forma de narración interior de Alex Benedict. También se acusa la limitación del enfoque argumental. McDevitt trama una historia casi propia de Sherlock Holmes, cuando dispone mimbres suficientes para dotarla de una auténtica dimensión social (Benedict se propone nada menos que derribar un mito de la humanidad) que podrían haber hecho de ésta una novela de culto.

Así pues, es el argumento el punto débil. Hay señales de que no fue del todo planificado: preguntas sin respuesta, líneas muertas, y el salto que, de repente, convierte a un investigador histórico en un guerrero heróico. Quizás, McDevitt planeó tan bien el fondo de los sucesos históricos que rodearon a Christopher Sim, que se olvidó de su protagonista, que de tanta hambre que pasaba acabó comiéndose el argumento a bocados.

Calificación:

Narrativa: 3, Argumento: 2, Originalidad: 5, Global: 4

© Francisco Ontanaya, (686 palabras) Créditos