LA COSTA DEL INFINITO
LA COSTA DEL INFINITO David Brin
Título original: Infinity´s Shore
Año de publicación: 1996
Editorial: Ediciones B
Colección: Nova Ciencia-Ficción nº 127
Traducción: Carlos Gardini
Edición: Noviembre, 1999
Páginas: 542
ISBN:
Precio: ---
Comentarios de: Francisco Ontanaya

En ARRECIFE BRILLANTE, la primera novela de esta segunda trilogía de la Elevación de los pupilos, la narración se interrumpía dejando en el aire varias cuestiones, como la llegada de la nave nodriza de los traficantes de genes humanos y sus presuntos instructores rothen, para vengar la muerte de dos de ellos en una hábil maniobra de los fanáticos jijoanos; el destino de Dwer y Rety, atrapados por un robot volante averiado; y, sobre todo, el sorprendente descubrimiento involuntario de los cinco jóvenes de distintas razas que se habían sumergido en la fosa del Sumidero en un primitivo batiscafo, y que se habían topado con el Streaker, la legendaria nave humana pilotada por neodelfines que había escapado de innumerables peligros, portando consigo valiosas posesiones, como una momia de millones de años y los especímenes de una especie presapiente.

En voz de los protagonistas de la convulsión que sacude Jijo (el mundo declarado en barbecho en el que se habían asentado fugitivos de diferentes razas), la historia toma, sin embargo, un giro inesperado. Los jophur, emparentados con los afables alquimistas traeki pero dotados en su estructura anular de un tiránico ego y un odio implacable, llegan a Jijo en un inmenso crucero, atrapan a los ladrones de genes y masacran a las poblaciones de la Cuesta y en especial a los g´Keks, que creían extinguidos. Han llegado tras arrebatar a los rothen el secreto de la situación del Streaker, y se disponen a tomar cualquier medida para encontrarles y hacerles salir de su escondrijo, en un antiquisimo cementerio de naves buyur en las profundidades de una fosa de subducción.

Los habitantes jijoanos, haciendo uso de todo su ingenio, opondrán resistencia a la invasión jophur, mientras los tripulantes del Streaker resucitan las viejas naves, en un desesperado intento por escapar de sus perseguidores. Todo, al mismo tiempo que la gente de la Cuesta comienza a descubrir que no están en Jijo para redimirse hacia la inocencia y la no-sapiencia.

De nuevo, Brin repite la misma estructura de ARRECIFE BRILLANTE, con varios argumentos paralelos que no terminan de tocarse, troceados en pasajes que se suceden el uno al otro de mano de los distintos protagonistas. Estamos ante buena parte del nudo de la trilogía, de modo que la dosis de acción crece y Brin se atreve a agregar novedades sin extenderse tanto en su introducción. Son virtudes innegables la exhuberancia escénica de Jijo, la creatividad y la imaginación vertidas en la novela y la recreación de situaciones insólitas (delfines hablando y expresando sus conflictos, mientras nadan enfundados en armaduras reparando una nave estelar en una sima tectónica, la peregrinación de un grupo de protagonistas a través de una llanura de rocas psi, o el viaje a través del espacio de Dwer envuelto en una esfera topórgica de sustancia temporal).

Sin embargo, no tiene justificación que, en situaciones de pleno clímax, Brin siga saltando alegremente de un lugar a otro, mareando al lector (varias veces ha de preguntarse: ésto, ¿de qué parte de la historia era?) Tampoco es de recibo que tenga a los protagonistas viajando arriba y abajo como plumas en el aire hasta que son recogidos por el argumento. Sumado a la dilatación argumental que exige, no hace más que desconcertar: muchas veces no llega a establecer claramente y desde el principio qué líneas argumentales tendrán relevancia y cuáles se desvanecerán sin más (¿qué necesidad hay de que Dwer esté intentando insistentemente que Gillian, la capitán del Streaker, le deje marchar a la costa, si no irá en ningún momento a donde inicialmente pretendía? O, ¿qué importan los laboriosos preparativos para liberar la nave rothen si no servirán para nada concreto? Y, muy especialmente, se aprecia cuando Sara viaja en caballos, cuya existencia levanta gran revuelo, hasta el refugio de las amazonas en el valle del Flujo Espectral, para regresar inmediatamente sin más novedad que la huida de un prisionero hereje.)

Todo esto ya se ve reflejado en la introducción que Miquel Barceló hace a la novela, lo cual resulta francamente revelador. Dice: Si ARRECIFE BRILLANTE obligaba a una detallada presentación [...] En mi opinión, ARRECIFE BRILLANTE, la obligada presentación del planeta Jijo..., es, con mucho, el volumen de la trilogía donde la narración me ha resultado más lenta y apagada [...] Tal vez reencontrarme con la tripulación del Streaker fue el elemento que me ´obligó´ a seguir, casi sin solución de continuidad, del segundo al tercer volumen de la trilogía, y así lo propongo al lector español [...] LA COSTA DEL INFINITO puede verse como el paso previo a la magnífica aventura... que los personajes del Streaker van a abordar en LOS LÍMITES DEL CIELO. Es significativo que Miquel hable más del tercer volumen que del presente, estrategias editoriales aparte. Probablemente, oculta que tras cuatrocientas mil palabras de historia Brin debería haber hecho ya muchas más cosas que los preliminares al tercer volumen. Muchas de esas mil doscientas páginas son injustificables cuando muchas trilogías se habrían bastado ya para poner el punto final, después de un sólido argumento y un nudo ya sobradamente desarrollado. En este caso, sin embargo, Brin vuelve atrás y adelante, rumiando y remasticando la historia hasta que se fermenta y se sube a la cabeza. Es una auténtica lástima, porque la originalidad de estas dos novelas podría calificarse de magistral, pese a que se ahoguen sepultadas bajo un desprendimiento de palabras.

Así que, para disfrutar de la parte más sabrosa de LA COSTA DEL INFINITO, hay que estar armados de una buena dosis de paciencia.

Lamentablemente, también aquí he de matizar mi opinión, si bien LA COSTA DEL INFINITO no retiene la mayor parte de los detalles que coincidían en la anterior con RITOS DE MADUREZ, de Octavia Butler. También pierde una medalla en originalidad.

Calificación:

Narrativa: 2, Argumento: 3, Originalidad: 4, Global: 3

© Francisco Ontanaya, (965 palabras) Créditos