THUVIA, DONCELLA DE MARTE
THUVIA, DONCELLA DE MARTE Edgar Rice Burroughs
Título original: Thuvia, Maiden of Mars
Año de publicación: 1913
Editorial: Pulp Ediciones
Colección: Omean nº 3
Traducción: R. Goicoechea
Edición: 2001
Páginas: 156
ISBN:
Precio: 8,77 EUR

En este nuevo volumen de la Serie de Barsoom de Edgar Rice Burroughs hay algunas sorpresas respecto a las anteriores entregas. En primer lugar John Carter tiene apenas una intervención secundaria, y por si eso fuera poco hay un par de referencias tecnológicas bastante curiosas.

Por lo demás, la estructura del libro apenas se aparta de los anteriores; alguien (John Carter, su hijo Carthoris, da igual) pierde algo o alguien y parte en su busca arrostrando los más extraordinarios peligros y soslayando titánicas dificultades.

En este caso se trata del rapto de Thuvia de Ptarth, hija de Thivan Dhin, jeddak de Ptart, por parte del malvado y traicionero Astok de Dusar, despechado por el desprecio de la joven. Carthoris, secretamente enamorado de ella, es rastreramente implicado en el rapto por el intrigante Astok y, perseguido por todos, se lanza en solitario al rescate de su amada para, de paso, limpiar su buen nombre.

Poco o nada de lo que hay en esta novela sorprenderá al seguidor de las crónicas del Marte de Burrouhgs. Cuando en las anteriores entregas parecía que todo Marte estaba rendido a los pies de la fama de John Carter surgen nuevas civilizaciones perdidas, asombrosas razas con poderes no conocidos hasta entonces y se multiplican las dificultades para el héroe.

En su tiempo, el cambio de protagonista principal fue acogido con entusiasmo por los seguidores de Burrouhgs, éste, muy inteligentemente, debió percibir que la figura de John Carter estaba agotada en su papel de luchador solitario y salvaje. Ya era la máxima autoridad marciana y, como estadista, el hecho de volver a tomar la espada y lanzarse a lo desconocido en pos de aventuras y peligros sin límites hubiera sido tan incongruente que hasta el más acérrimo seguidor hubiera torcido el gesto de disgusto. El éxito de Carter como aventurero le había echado a perder para la aventura. Por si eso fuera poco, su querídisima Dejha Thoris también tenía un papel difícil, a estas alturas de la serie; el de una respetable matrona a la que nuevos secuestros, raptos y viajes imposibles poco o nada tenían que ver ya con su posición dentro de la sociedad barsoomiana.

El paso tan lógico como bien resuelto por Burroughs fue dar el testigo a las generaciones más jóvenes, y retomar el mismo esquema que hasta entonces le había dado tan buen resultado; el héroe se ve envuelto en una peripecia tras otra, peripecias sólo resueltas para meterse en otras de parecida magnitud, de las que a su vez salía para comprobar que todo lo sufrido no servía de mucho puesto que, sin respiro, había que volver al viaje y la lucha.

De nuevo Aventura en estado puro, aunque en esta ocasión Burroughs da un inesperado giro tecnológico al argumento al basar gran parte de él en dos dispositivos el radar y el piloto automático, en sus primeras fases de desarrollo por la época en la que se escribió esta novela, y por supuesto todavía fuera de lugar en la incipiente industria aeronáutica.

© Francisco José Súñer Iglesias, (502 palabras) Créditos