LOS SICARIOS DE DIOS
LOS SICARIOS DE DIOS Ángel Torres Quesada
Título original: ---
Año de publicación: septiembre de 2001
Editorial: PulpEdiciones
Colección: Aelita nº 4
Traducción: ---
Edición: 2001
Páginas: 129
ISBN:
Precio: 7,18 EUR

Novela corta ambientada en la Saga del Orden Estelar, pero sin aparecer Alice Cooper o la nave Silente (pero con referencias a esta en un par de párrafos), en la que Ángel Torres Quesada (firmando como A. Thorkent) recurre a uno de sus temas referenciales de su obra como lo es el de la religión y el daño que suele hacer su uso más o menos indebido en la humanidad. Y lo hace en una historia llena de humor y excesos que bien, por su formato, podría tratarse de uno de los bolsilibros que escribió hace años.

Isaac Bonafante, transportista galáctico, aterriza en el planeta Prelato tras sufrir una avería en su nave. Tras el aterrizaje, se verá atrapado sin posibilidad de huir en ua sociedad formada por fanáticos seguidores de una religión que entremezcla varias de las religiones monoteístas de la Tierra cuyo patrón es un tal San Jerry Franagan de Brooklyn.

Con estos elementos, el autor teje una obra menor en su carrera, aunque es sumamente entretenida, está repleta de críticas acertadas a los usos y abusos que hace la humanidad con respecto a la fe y con unos personajes que actúan acorde a lo que realmente son, sin dejar sitio en ellos a la moralina imperante en la ciencia-ficción cinematográfica llegada de la sede del Imperio gobernado por el Tejano.

Lectura amena y, en ocasiones, reflexiva que no debería perderse ningún aficionado a la space opera y a la obra de Ángel Torres Quesada; aunque los editores quizás deberían haber realizado una mejor corrección de estilo, pues se encuentran algunas faltas de ortografía y otros errores como que en un mismo párrafo se le llame al planeta donde se desarrolla la historia Prelato y Prelado. Eso sí, errores los tenemos todos y este pequeño desliz no debe impedir al futuro lector el disfrute de la lectura de la novela.

© José Luis Mora, (313 palabras) Créditos

¿Qué decir acerca de esta novela? Sin duda es una muestra del mejor Torres Quesada. Tan entretenida como sus antiguas novelas de El Orden Estelar, entre las que puede incluirse, pero con una mejora de estilo y habilidad narrativa que refleja las tablas que posee el autor.

Porque los SICARIOS DE DIOS es una de las novelas más entretenidas que he leído en los últimos días y, pese a todo o quizá por ello, rezuma una critica feroz contra cualquier tipo de fundamentalismo existente. Y no cae en la vulgar crítica contra la religión en sí, no; es una crítica contra los religiosos mangoneantes, prepotentes, creídos y sinvergüenzas que abundan en esos entornos, y las leyes y normas que dictan para su propio beneficio, así como contra la burocracia más recalcitrante. (Por cierto, la inclusión de Benito y los dominicos, y de sus funciones dentro de la sociedad del planeta, trae ciertos recuerdos de nuestro propio pasado...). Al final, la combinación buroreligiocracica resulta mortal sin dejar de ser ridícula.

Todo ello esta hábilmente exagerado hasta casi el esperpento y narrado de forma muy amena. Ángel mete al protagonista en un problema tras otro, en una espiral creciente, donde cada vez la cosa se complica y enreda más, y uno se pregunta cómo demonios va a solucionar por fin el enrevesado berenjenal en el que ha caído.... lo malo es que dada su escasa longitud, se lee en muy poco tiempo, y es tan absorbente que no se puede soltar hasta llegar a la última página.

Con todo, lo mejor es el epílogo. La solución adoptada por el protagonista es tan natural y políticamente incorrecta, que es sin duda genial. Uno de los mayores aciertos de la obra, creo yo.

Seguiremos esperando lo que tiene este hombre oculto en su disco duro, porque la cosa promete cantidad y sobre todo calidad.

Felicidades, Ángel, por esta novela y que siempre sigas así.

© Carlos Alberto Gómez Villafuerte, (321 palabras) Créditos

Hagamos historia. Esta novela se llamaba PRELATO cuando merodeaba en el disco duro, y en la copia de seguridad, faltaría más. Cualquiera no toma precauciones hoy día, con tantos virus como andan suelto. Y eso que entonces no andaba en interné y el peligro era menor. Pero nunca se sabe, oye... Cuando Román y yo hablamos de publicarla, se me ocurrió de pronto el poco original título de LOS SICARIOS DE DIOS. Ya sabéis que Dios es un buen vendedor. Había tenido la osadía de enviarla hace dos o tres años a la UPC, convencido de que ni llegaría a ser seleccionada. Aparte de otras circunstancias, por el escaso porvenir que tiene en este país una novela al estilo de SICARIOS.

Se me ocurrió el asunto una noche de viernes santo en que una procesión, a eso de las cuatro de la mañana, cuando por fin ya había conciliado el sueño, pasó por mi calle armando un jaleo de mil pares de demonios, la banda de música a toda pastilla y el ruido de los cargadores levantando los adoquines. Apenas pegué un ojo hasta la hora en que debía levantarme. Lo demás vino después. Me ayudó mucho el texto de la Taxa Camarae que acababa de leer en el libro de Pepe Rodríguez, ya os imagináis cual, y también los muchos encuentros desafortunados que he tenido a lo largo de mi vida con los funcionarios públicos, que no sé por qué los llaman así si funcionan tan mal.

© Ángel Torres Quesada, (248 palabras) Créditos