SOMBRAS EN LA ETERNIDAD
SOMBRAS EN LA ETERNIDAD Ángel Torres Quesada
Título original: ---
Año de publicación: septiembre de 2001
Editorial: Artifex Ediciones
Colección: Artifex Estelar
Traducción: ---
Edición: ---
Páginas: 237
ISBN:
Precio: 7,18 EUR
Comentarios de: Iván Olmedo, Jacinto Muñoz

El historiador Diego Ardé padece frecuentes caídas en estados de trance en que se ve transportado, no sabe muy bien si físicamente o por medio de la imaginación, a la época de las Cruzadas. Un misterioso y cruel personaje lo ha reclutado para que lo ayude en su oscura misión. A través de los siglos y de constantes saltos temporales, Diego y Louis de Troyes conspiran a favor de un objetivo que parece estar más allá de la comprensión de los simples mortales.

Tal es, a grandes rasgos, el argumento de esta curiosa y corta novelita; obra menor en la que Torres Quesada se aleja de sus queridas tramas galácticas y sus habituales despliegues de space opera de Serie B para tomar personajes y escenarios de tiempos pasados e intentar escribir una historia de intrigas y aventura en doscientas y pocas páginas, que en esta edición de Artifex gozan de un tamaño de letra bastante considerable.

Excluyendo la posibilidad de que el cambio de aires sea lo que da al traste con la calidad de la novela (creo que literariamente hablando ningún subgénero es intrínsecamente mejor ni peor que otro), como conclusión me parece que el autor gaditano es hombre de largas distancias. Necesita de gran cantidad de páginas en las que desarrollar cómodamente sus tramas y las relaciones entre personajes, tal como ha demostrado en otras obras suyas anteriores. La corta extensión de SOMBRAS EN LA ETERNIDAD no hace más que desvirtuar su estilo de escritura, no dándole pie a desarrollar una historia que, con más tiempo, trabajo y papel, seguramente alcanzaría un nivel más aceptable. Por otra parte, e incidiendo más en lo expuesto, tanto escenario y época: los tiempos de las Cruzadas; como el protagonismo de los misteriosos y atractivos monjes-guerreros de la orden templaria, son elementos de grandísimo interés y tan atrayentes desde el punto de vista literario como para justificar de por sí la realización de una novela más amplia y ambiciosa que ésta. Que la obra fuera ideada desde el fuero interno del autor como novela corta, que haya sido ganadora de la Beca Semana Negra 2000... son realidades que no impiden llegar a vislumbrar la mediocridad del trabajo.

Por varias razones la novela no funciona como debería. En primer lugar, los personajes. Si he comentado en otras ocasiones que los personajes de Torres Quesada disfrutan de una gran frescura, una cercanía al lector muy interesante y llegan, muchas veces, a dar sensación de gran realismo; aquí lo único que ofrecen es sensación de estéril personalidad. No son creíbles, no están más que abocetados con tres o cuatro rasgos gruesos que no ahondan en sus características personales. Los seguimos en la lectura prácticamente como meros nombres, nada más, no como auténticos personajes tridimensionales y compactos. No destilan demasiada emoción sus acciones ni inquietan sus accidentes. Ni siquiera el personaje maligno de la historia, un Louis de Troyes que podría haberse convertido en un carácter interesante explotando sus ambigüedades, cala realmente en el lector. Y esto se extiende al resto del reparto. La agilidad del escritor en las escenas dialogadas sigue estando presente, pero esta vez de forma meramente superficial, y hasta mecánica.

El otro gran problema tiene nombre: indefinición. Si el subtítulo de la novela anuncia Una intriga templaria (cosa que es cierta, no diré lo contrario), resulta que tal intriga narrada no araña más que la superficie de algo que se adivina mucho mayor y, en todo caso, no se nos desvela con suficiente claridad. Da la sensación de que el autor empieza a escribir SOMBRAS EN LA ETERNIDAD. UNA INTRIGA TEMPLARIA tomando como primer peldaño el título, comenzando a rellenar cuartillas y sin conocer muy bien hacia dónde nos llevará la historia. Para cuando estamos llegando a las últimas páginas, todo se hace bastante confuso, y el final es tan bueno o tan malo como cualquier otro. Es decir, no es un final decisivo. No es contundente, ni positivo, ni negativo. Es más bien una salida divagante que causa indiferencia. Concluida la lectura, el sabor que queda es indefinido, soso; el sabor de un plato a medio cocinar, que pesa en el estómago pero no satisface los sentidos.

Un poso de indiferencia queda latente al cerrar el libro. Se promete, se apunta y se sugiere más de lo que se da. No está volcado un auténtico esfuerzo (quizás sí, solo el propio autor puede asegurar esto, pero yo puedo hablar de mis impresiones) en el trabajo de creación de esta obra. Por todas estas cosas SOMBRAS EN LA ETERNIDAD se puede leer como el divertimento ligero que es, como un ejemplo curioso de aventura de evasión sin ínfulas. La edición de bolsillo es cómoda; el tamaño de letra es cómodo; el mismo estilo directo de Torres Quesada es cómodo. Pero no puedo dejar de decir que el desenlace de la trama, que más busca esa comodidad para el autor que para el lector es, al contrario, muy incómodo.

Resumiendo: obra fallida a la que no debería acercarse el lector neófito en la trayectoria de Torres Quesada. Mejor comenzar, para no forjarse una impresión equivocada, por alguna de sus buenas novelas.

Esta, no lo es.

© Iván Olmedo, (863 palabras) Créditos

¡Que decir de esta obra! ¿Qué es vertiginosa? Quizá no sea el epíteto adecuado, ¿Impresionista? ¿Dibujada en breves y rápidos trazos que solo adquieren nitidez vistos en su conjunto? ¿Surrealista? donde realidad y los sueños se confunden....

Ángel demuestra una vez mas que es un narrador ágil, capaz, como su personaje, de apoderarse de nuestra alma y arrastrarnos a un viaje que recorremos hasta el final sin un minuto de aburrimiento.

El autor vuelve a jugar con el pasado y el presente llevándonos a la que parece es unos de sus momentos históricos preferidos, las cruzadas, y a plantear de fondo uno de sus temas favoritos, le religión, el sentido de la vida y la relación del hombre con Dios o, desde su punto de vista, la eterna lucha por la libertad del hombre contra Dios y sus valedores en la tierra, planteamiento con el cual, (como imaginaran los que conozcan mis opiniones al respecto) no estoy de acuerdo.

Es una novela corta (ya se que una beca para novelas cortas pero no lo digo en ese sentido), su brevedad deja un cierto poso de ingenuidad y simpleza en una idea que indudablemente daba para mas, podía haberse fundamentado mucho mejor la idea de fondo, ahondar un poco mas en la personalidad y los conflictos internos de los personajes y recrearse un poco mas en la reconstrucción de unos interesante momentos históricos, en los conflictos de la humanidad doliente.

¿Pero cual era la intención del autor? Quizá solo escribir una novela entretenida.

En esta, los amantes del género y aun los que no lo son podrán, sin duda, disfrutar y eso en mi opinión es lo único que importa.

© Jacinto Muñoz, (279 palabras) (Lista de G. H. White) Créditos