DUNE
DUNE EE.UU., 1984
Titulo original: Dune
Dirección: David Lynch
Guión: David Lynch
Producción: Dino y Rafaella de Laurentiis
Música: Toto y Brian Eno
Fotografía: Freddie Francis
Duración: 137 min.
IMDb:
Reparto: Francesca Annis (Lady Jessica); Brad Dourif (Piter De Vries); José Ferrer (Emperador Padishah Shaddam IV); Freddie Jones (Thufir Hawat); Richard Jordan (Duncan Idaho); Kyle MacLachlan (Paul Muad´Dib Atreides); Virginia Madsen (Princesa Irulan); Silvana Mangano (Rev. Madre Ramallo); Everett McGill (Stilgar); Kenneth McMillan (Baron Vladimir Harkonnen); Siân Phillips (Rev. Madre Gaius Helen Mohiam); Jürgen Prochnow (Duque Leto Atreides); Paul L. Smith (Rabban (as Paul Smith)); Patrick Stewart (Gurney Halleck); Sting (Feyd-Rautha); Dean Stockwell (Dr. Yueh); Max von Sydow (Dr. Kynes); Alicia Witt (Alia); Sean Young (Chani)
Comentarios de: Manuel Nicolás Cuadrado

El primer intento de llevar a las pantallas la novela homónima de Frank Herbert estaba comandado por A. Jodorowsky (el famoso guionista de cómics) allá por los años 70. Jamás sabremos lo que nos hubiese deparado una ambientación de DUNE proyectada por Moebius y Giger e interpretada por Salvador Dalí en el papel del emperador Shaddam IV y con música de Pink Floyd. Según Jodorowsky su proyecto fue boicoteado por Hollywood. Según Hollywood el proyecto era simplemente irrealizable.

Hubo que esperar hasta los años 80, para que un capricho de la hija del productor italiano Dino de Laurentiis convenciera a Universal Studios para realizar la tarea. Tampoco hay que olvidar al español José Lopez Rodero que hizo las veces de ese extraño personaje del cine que es el ayudante de producción.

El director y guionista escogido para el evento fue David Lynch. El metraje oportuno para que el público se enterase de algo (la novela contiene complejos elementos argumentales) fue de unas tres horas, que al final se quedaron en poco más de dos.

Hay que decir que los actores están muy bien escogidos y están más que correctos en sus papeles, salvo, en mi opinión, el inexpresivo Kyle MacLachlan, que David Lynch se obstina en incluir en casi todas sus películas (incluida la televisiva Twin Peaks) y el cantante Sting, que no hace más que muecas y requiebros.

Los decorados de la película son claramente barrocos y en ocasiones llegan a caer en la horterada. (Como ejemplo baste recordar el palacio del emperador, que parece una discoteca de los años 1970, donde solo falta la bola de cristales colgada del techo, que más que imponer terror a aquellos que se atrevían a solicitar audiencia con el emperador, invita a echarse un baile con los miembros de la cofradía interestelar). El decorado de la casa Harkonnen no tiene desperdicio con esos verdes fulgentes y los suelos llenos de sumideros. Se salvan el castillo de la casa Atreides y la decoración del planeta Arrakis.

Los efectos especiales son también en exceso recargados y en la versión de vídeo, cantan soberanamente, por mucha remasterización que le pongan. (La escena del navegante doblando el espacio es, en mi opinión, como la imagen de una mosca atrapada en una sopa de sémola). Sin embargo es magnífica la recreación del planeta desértico de Dune y el diseño de los gusanos también es muy original. El diseño del destiltraje (la indumentaria del pueblo fremen para sobrevivir al desierto) es insuperable.

En cuanto al argumento, todo es cuestión de gustos. Hay quien se dejó llevar por la trama y la película les pareció divertida y ciertamente inquietante. También hay quien no se enteró de nada y miraba continuamente el reloj, para ver cuando acababa ese ladrillo.

En definitiva el argumento está bastante desarraigado en algunos puntos (sobre todo en el alzamiento mesiánico de Paul-Muabdib en tierras de los fremen, el personaje de Kynes queda desatendido, los Harkonnen dan más lástima que miedo, etc.) y en otros puntos la película se deja ver por momentos. La película es muy barroca (esas naves que parecen de bronce pulido, los palacios, los uniformes...) y ciertamente oscura, como es habitual en el extraño cine de Lynch. Vista hoy en día ciertamente ha soportado bastante mal el paso del tiempo, cosa que no ocurre con otras películas como BLADE RUNNER o ALIEN, que demuestran la diferencia entre una obra maestra bien cuidada y un entretenimiento para intelectuales con ganas de tertulia.

Sugerencias: En el año 2001 se hizo un intento televisivo por adaptar de nuevo la novela a un metraje más largo. Los resultados, otra vez en mi opinión, son fríos e inicuos. Parece que el difunto Herbert no ha tenido suerte con las adaptaciones. Unos dirán porque es sencillamente insuperable y otros porque es realmente incomprensible. Bien, dejémosles que se peleen, aunque es verdad que al menos hay que intentar leerse el libro de DUNE, para imbuirse de ese mundo totalmente fascinante de Herbert, te guste a la postre o no.

En mi tabla mágica de los cinco elementos: Inteligencia (I), Curiosidad (C), Lenguaje (L), Imaginación (II) y trato de lo desconocido (D), la puntuación es:

DUNE: I (4), C (2), L (6), II (6), D (5).

© Manuel Nicolás Cuadrado, (707 palabras) Créditos