FINAL FANTASY
FINAL FANTASY Japón, 2001
Título original: Final Fantasy: Spirits within
Dirección: Hironobu Sakaguchi
Guión: Al Reinert, Jeff Vintar
Producción: Jun Aida, Chris Lee, Akio Sakai
Música: Elliot Goldenthal
Fotografía: Moto Sakakibara
Duración: 106 min.
IMDb:
Reparto: (voces) Ming-na/Ana Pallejà (Dra. Aki Ross); Alec Baldwin/Jordi Brau (Gray Edwards); Steve Buscemi/Alberto Mieza (Neil); Ving Rhames/Alfonso Vallés (Ryan); Donald Sutherland/Camilo García (Dr. Cid); James Woods/Antón pemuñoz (General Hein); Matt Mckenzie/Salvador Vives (Major Elliot); Keith David/Juagustems (Carlos Presidente Del Consejo); Jean Simmons/Maifé Gil (Miembro Del Consejo); Peri Gilpin/Montse Moreno (Jane)

El sábado por la noche fui con unos amigos al cine a ver la obra maestra de la animación, de la que hace meses que se está hablando en las revistas especializadas. La exponían en la sala más grande de todas, y estaba llena, sobretodo de gente joven. Me recordó aquella vez, hace años, cuando fui a ver EL REY LEÓN a uno de los mayores cines de Barcelona.

Después de los consabidos anuncios y trailers, empezó la película. Empezaba bastante bien, con una idea interesada. En un futuro próximo, el asteroide Leónida se estrellará en el Cáucaso, y de él saldrán los fantasmas, seres invisibles que infestarán el planeta y separarán el alma del cuerpo a todos aquellos a los que toquen. Los supervivientes se han refugiado en ciudades escudos, donde los alienígenas no pueden entrar. Han desarrollado un armamento y unos equipos que les permiten luchar contra los invasores, pero son demasiados.

Esa es la situación que se presenta al inicio de la película, con la guerra en un punto muerto. Aparecen entonces dos científicos con una extraña teoría que dicen disponer de la clave de la victoria. Uno de ellos es la protagonista, la doctora Aki Hito, el mejor personaje creado por ordenador hasta la fecha, del que según dicen, cada pelo de su cabello puede ser tratado por separado.

Esa es posiblemente la mejor parte de la película, el aspecto tecnológico. Todos los personajes están muy bien conseguidos, tanto en su aspecto como en las expresiones que adoptan. Hay algunos detalles como cuando uno coge una hoja se le marcan las venas de la mano, o cuando se ve la evolución de la enfermedad que amenaza la vida de la protagonista, y los sentimientos que muestran en varios momentos, desde dolor hasta desesperación pasando por alegría y odio.

En lo que se refiere al argumento, aunque como ya he dicho al principio, tiene un punto de partida muy interesante, luego su desarrollo es muy convencional. De todas formas, no creo que el propósito de los guionistas fuera crear una obra de arte en este sentido. Por un lado se halla el militar que es muy malo y que es capaz de sacrificar parte de la comunidad a cambio de un teórico bien superior, y por el otro la doctora civil que es muy buena y que hace lo imposible para salvar el planeta. En medio se halla el gobierno, que duda entre las dos opciones.

Ambos extremos tienen sus seguidores. Con el general, son los típicos soldados carne de cañón, de los que no llegas a ver la cara, excepto el pobre mayor, el típico ayudante que acaba muerto. Los buenos son el enamorado de la protagonista, y sus soldados. Esta situación me recuerda bastante a ALIEN-2. El malo deja ir a los monstruos, que persiguen a los buenos, matándolos poco a poco, hasta que solo queda uno. Incluso, si os acordáis de Vázquez, la soldado que estaba liada con un compañero, y que al final se suicida, pues en esta película se da una situación parecida.

La acción se sitúa en la ciudad antigua de Nueva York, en la ciudad escudo del mismo nombre en Manhattan, en Colorado (las escenas por los cañones son francamente maravillosas), en la órbita terrestre y en el Cáucaso. Todos los escenarios están muy bien descritos.

Bueno, en resumen que es una película excelente en todo lo referente al aspecto tecnológico y de aspectos especiales, y una de ciencia-ficción del montón en lo que se refiere al argumento. De hecho, si fuera de personajes reales, creo que no me habría gustado tanto. Al menos, la música está bastante bien.

© Carles Quintana i Fernàndez, (611 palabras) Créditos

Fui al cine atraído por la sinopsis del argumento que había leído, y no por los cacareados efectos visuales, y me encontré con una decepción del tamaño de tres campos de fútbol.

Pero vayamos por partes. Los tan publicitados efectos visuales que habían creado personajes humanos casi indistinguibles de los de carne y hueso no eran ni de lejos lo que nos querían hacer creer. Es cierto que en los primeros planos se conseguía un parecido bastante similar, pero en el resto de planos los personajes seguían moviéndose casi como lo que habíamos visto hasta ahora: como robots, si bien es justo reconocer que no de manera tan exagerada. Se ha ganado en algo en ese aspecto, pero tampoco es para tirar cohetes. Y no es que eso me importe, pues soy de los que piensan que lo de los actores digitales está condenado al fracaso. El efecto que me produjeron fue de distanciamiento, de frialdad, de falta de identificación con los personajes. Sólo empezar ponen en peligro de muerte a uno de ellos, y la verdad, me importaba un pimiento lo que le pasase, tanto a él como al resto del reparto.

Mientras veía la película no paraba de decirme a mi mismo que lo mismo, con actores reales, hubiera sido infinitamente mejor, y probablemente más barato. Por mucho que en el futuro se avance y se abaraten los costes, no creo que la gente vaya a preferir un Robert de Niro digital que al real.

Pero vayamos a la ¿historia? Hacía tiempo que no veía una película tan mal contada, tan confusa y ridículamente incoherente. Lo cierto es que empieza bien, y todo parece bastante claro, pero a medida que avanza la acción, todo se desmorona en un mejunje narrativo espantoso. En la mayoría de escenas no sabemos que cojones están haciendo los personajes, se lían con lo de los espectros buenos, los malos, y la madre que los parió. El colmo de la ridiculez fue cuando Aki proclama que no están luchando contra fantasmas sino contra espectros (que como todos sabemos son antónimos, ¿verdad?), y que estos no están atacando a los humanos sino defendiéndose. Entonces, ¿que coño pasa en las escenas siguientes, donde los fantasmas o espectros o lo que sea invaden la ciudad masacrando al personal? Si sólo se defienden, ¿porque atacan? El resultado es que, a mi al menos, no me importa lo que les pasa a los marines esos porque estoy intentando entender que coño está pasando. La cosa va degenerando, hasta que, como es frecuente en los mangas en los que intervienen fuerzas cósmicas (no olvidemos que el creador de la película es japonés) todo se resuelve con un enfrentamiento así como místico entre la gea buena y la mala, or something, como dicen en inglés.

Total, que salí del cine con la sensación de que en manos de un buen guionista y con actores reales la película aún hubiera tenido algún interés. Tal y como ha quedado, es un auténtico atentado al arte de la narración. Al menos James Cameron hubiera sabido explicarnos la historia, ¿o no?

© Jordi Garcia, (516 palabras) Créditos

Si de algo se puede calificar a FINAL FANTASY es de gran espectáculo visual.

Concebida desde un principio como detallado muestrario de lo que son capaces las modernas (al día de la fecha ya no tanto) técnicas de animación por ordenador, cumple con creces su cometido y deja al espectador absorto con la secuencia de imágenes sintéticas, tan realistas como espectaculares, que la pueblan de principio a fin.

El detalle alcanzado en FINAL FANTASY, como hace poco pudimos ver en SHERK, llega al punto de mostrar los poros, lunares y pequeñas imperfecciones de la piel, el movimiento de los personajes, apoyado en tomas reales, resulta impresionante, pese a que se trata de técnica casi tan vieja como los dibujos animados, los escenarios, aún estando al alcance de cualquier aficionado con buenas aptitudes, resultan tan impresionantes como el resto de los detalles, y todo junto hacen de FINAL FANTASY una película visualmente muy agradable.

El argumento, sin que se pueda decir de él que es la quintaesencia de la perfección, sirve de soporte medianamente digno a lo que es en realidad la estrella de la película, la animación por ordenador. Endeble y poco creíble en su planteamiento, resulta sin embargo sólido dentro de su propia lógica, aunque se hecha en falta una historia con unas premisas menos descuidadas, o al menos que no atenten contra toda lógica. Una invasión de extraterrestres con más entidad, la búsqueda de elementos algo más sólidos, menos misticismo cogido por los pelos, en definitiva, un argumento de verdad. Aunque si tomamos FINAL FANTASY como una película de fantasía y no de ciencia-ficción se pueden llegar a admitir las premisas de las que parte.

Otra cuestión es como está llevado ese argumento, con corrección, sin grandes alardes y relatando con eficacia los sucesos en los que se ve envuelta Aki, la protagonista virtual de esta película. Incluso se agradece la falta de concesiones al sensiblerismo fácil en el que se podía haber caído, y una inteligente sucesión de elipsis sitúan al espectador de forma conveniente durante toda la película.

Con todo, hay que ver a FINAL FANTASY como la película que al fin ha tomado todos los experimentos, todas las prueba y todas las enseñanzas de los infografistas y las ha puesto al servicio de un espectáculo foto-realista con unos resultados, que sin ser aún perfectos, resultan francamente impresionantes.

FINAL FANTASY marca el inicio de una época, como lo marcó EL CANTOR DE JAZZ (1927) para el cine sonoro, LA FERIA DE LA VANIDAD (1933) para el cine en color o 2001 (1968) para el cine de ciencia-ficción.

© Francisco José Súñer Iglesias, (434 palabras) Créditos

Pues ya la he visto. Resumiendo: un manga del montón tirando a aburrido con la animación muy cuidada. El guión es el típico que parte de un planteamiento aparentemente complejo para resolverlo todo con una trama lineal y escasamente original y personajes prototípicos. Y casi irrita lo anodina que puede llegar a ser la banda sonora; ni siquiera me quedé a escuchar las canciones de los créditos, que suelen ser mi debilidad.

No todo es malo. El diseño de producción es excepcional y se nota la mano japonesa en los diseños de maquinaria. Las escenas urbanas del principio no están nada mal (hasta que empiezan las explosiones de todo manga que se precie). ¡Es cierto! ¡Estaban los marines de Aliens al completo! Aunque estos son ligeramente más competentes.

Es cierto que Aki tiene el pelo muy bonito. ¡Pero hay tantas chicas que tienen un pelo bonito! Y es que a los cinco minutos te olvidas de la animación y es como si estuvieras viendo cualquier película plagada de efectos especiales. Es la pega que le veo a la animación hiperrealista: carece por completo de encanto, es como ver un filme de imagen real. No obstante, aún quedan una o dos películas hasta que se consiga un realismo verdaderamente aceptable. No me explico cómo en algunas escenas los personajes se mueven como si fueran de verdad y en otras parecen monigotes del Quake.

Se ha apuntado que el verdadero interés de los grandes estudios es tener actores dóciles y baratos. Y también se ha apuntado que Aki ha resultado cualquier cosa menos barata. Mi opinión es que principios requieren las cosas. ¿Recordáis cuando hace años anunciaron a bombo y platillo aquella laboriosa técnica para colorear películas en blanco y negro, y casi todos pensamos que era una chorrada? Hoy nos enchufan por televisión todos los clásicos del cine en blanco y negro en alegres tonos pastel como si fuese la versión original. Yo me puedo imaginar un futuro no muy lejano donde se emitirán por televisión docenas de telefilmes de tres al cuarto, con actores virtuales para ahorrar costes; igual que hoy tenemos que soportar esas insulsas superproducciones para televisión que hacen gala de esos horribles efectos especiales de ordenador.

Y, volviendo a FINAL FANTASY... ¿Para qué diseñan una muchacha tan mona si no se desnuda?

© Alvaro G. Vicario, (385 palabras) (Lista de #cienciaficción) Créditos