CONTACTO
CONTACTO Carl Sagan
Título original: Contact
Año de publicación: 1985
Editorial: Plaza & Janés
Colección: ---
Traducción: Raquel Albornoz
Edición: 1989
ISBN:
Precio: 6,60 EUR

Hace ya algunos años Francisco José Súñer Iglesias, publicó una reseña de CONTACTO de Carl Sagan. Creo que nada se le puede objetar ni añadir a su comentario, con el que estoy fundamentalmente de acuerdo. No obstante, he de confesar que a mí, pese a todos sus defectos, me gustó y mucho la novela de Sagan. Tal vez se trate tan sólo de una pequeña deformación profesional, me encantan los DIÁLOGOS platónicos, y sospecho que Sagan había leído con prolijidad al filósofo griego; ante esta circunstancia, bien puedo permitirle muchos errores. Eso sí, creo que desde luego, a nivel meramente objetivo, no se la puede considerar como una obra maestra de la ciencia ficción; Sagan es mucho más un científico, que un literato.

CONTACTO se publica en 1985. Se trata de una obra atípica dentro de la producción de Sagan, pues es la única en que abandona la divulgación para abordar la ciencia-ficción de manera directa. Sin embargo, creo que sería erróneo ver en ella alguna suerte de ruptura a nivel temático. Sagan usa la ciencia ficción para lo mismo que había usado el formato de divulgación científica: para persistir en su empeño divulgativo (y tal vez esta tendencia, mal disimulada en muchos casos, hace que la obra pierda puntos a nivel literario). No obstante, la ficción le vale para crear una obra mucho más íntima donde no sólo median las perspectivas astronómicas y científicas en general, sino toda la amplia gama de los atributos humanos: desde la consideración moral, la pregunta por si debe hacerse la máquina cuyas instrucciones se reciben en el mensaje; hasta las inquietudes existenciales y teológicas, se trata de algo enviado ¿por Dios o por el Diablo? Es más, ¿existen Dios y el Diablo?; desde la pregunta por la esencia de la humanidad, quiénes deben ser los enviados como emisarios de la Tierra, quiénes pueden representar verdaderamente al género humano; hasta las cuestiones políticas más baladíes, qué número de rusos y qué número de americanos deben ir.

La acción no tiene lugar en un futuro remoto, sino en un futuro cercano, un pasado ya para nosotros, donde a parte de la recepción del mensaje y posteriormente algunos pequeños detalles, nada parece haber cambiado demasiado (de hecho, la Guerra Fría entre USA y URSS, aunque muy atenuada, continúa). En este aspecto, Sagan hace gala de sus buenas informaciones, llega a hablar incluso del telescopio Hubble, que no sería lanzado hasta 1990, es decir, cinco años después de la publicación de este libro, y consigue así un ambiente de gran veracidad. A partir de ese escenario realista, Sagan va planteando cuáles serían los cambios fundamentales en el mundo tras la recepción de un mensaje inteligente proveniente de una civilización extraterrestre.

Un día determinado de 1988, el gran radiotelescopio de Arecibo, en Puerto Rico, comienza a recibir una onda de radio proveniente de Vega, cuya primera información consiste en la sucesión de los números primos. Éstos son tan sólo un medio de llamar la atención para que no se los confunda con una fuente de radio de origen natural. A partir de conocer el origen inteligente de estas ondas, los principales científicos del mundo se ponen a trabajar en su interpretación. Sucesivamente se darán cuenta de que el mensaje contiene, no tan sólo esa serie de los números primos, sino, en diferentes modulaciones, un mensaje videofónico, y los planos de una máquina, cuya construcción, y los cambios que se van sucediendo en la Tierra mientras tanto, pasan a ocupar entonces el centro de la narración.

Ya por último, me gustaría resaltar el agradable optimismo del que hace gala Sagan en esta novela. A este respecto, los pequeños detalles cobran su importancia. Y así, vemos que el presidente de los EEUU es una mujer; que el autor de la Teoría de la Superunificación en la física es un nigeriano musulmán; que en las calles de París es posible comprar legalmente cannabis, cultivado en Estados Unidos para más INRI; y sobre todo, vemos la esperanza, que Sagan comparte con muchos otros científicos y escritores, como Asimov, de pensar que la carrera espacial, por cuanto reclamaría de la participación de la humanidad al completo, acabaría finalmente conduciendo al desarme, y al cese de las hostilidades entre los pueblos de la tierra.

© Raúl Alejandro López Nevado, (711 palabras) Créditos

Una vez terminada esta novela, no entiendo muy bien la admiración que despierta. Si bien como divulgador reconozco y admiro la gran capacidad de Carl Sagan, en su faceta de novelista es sencillamente mediocre. CONTACTO peca de tantos defectos que sólo las gotas de intriga que salpican todo el proceso de construcción de la máquina la salvan como best-seller, pero no la hacen, desde luego, un ejemplo de lo que se puede llamar buena literatura.

Y son tantos los sucesivos atentados contra la paciencia del lector que en más de una ocasión estuve a punto de dejarla. Tantas explicaciones apresuradas, tantos discursos ideológicos disfrazados de diálogos, tantos personajes deambulando por la novela de una forma tan contradictoria me resultaban en la mayoría de las ocasiones excesivos.

Ni siquiera el argumento, que llevado con más habilidad hubiera dado para bastante más, es capaz de salvar a la novela de la deriva continua en la que se mueve. Parece que las lecturas de Sagan se limitaron a Julio Verne, en ocasiones los paralelismos son tan evidentes, que parece como si el propio Verne hubiera escrito esta novela. Y si bien su estilo era el que se podía esperar de un literato del siglo XIX, ya no resulta precisamente apropiado para elaborar una nueva obra a finales del XX, se hubiera agradecido otra forma de presentar a los personajes, una multitud ciertamente confusa, otra forma de encarrilar los sucesos, otra forma de culminar la novela.

Y si a todo esto se le añade el constante zumbido de fondo fundamentalista cristiano que inunda toda la narración esta se hace por momentos insoportable.

Por no hablar de una traducción que no tiene aspecto de ser precisamente afortunada.

A estas alturas hablar del argumento de CONTACTO, por conocido, es casi una tarea ociosa; en un laboratorio del SETI se recibe lo que parece ser una transmisión de origen artificial, y tras confirmarlo y descifrar la primera parte de la transmisión, que resulta ser la primera transmisión televisiva comercial, la de la inauguración de los juegos olímpicos de Berlín en 1936, se reciben las instrucciones para construir un vehículo con el que la raza humana podrá encontrarse por primera vez con una raza extraterrestre.

Como he dicho un poco antes, con este sencillo argumento se podría haber construido una novela más consistente que CONTACTO, en la que, pese a describirse los esfuerzos y dudas de los científicos encargados del proyecto, las paranoias gubernamentales, la influencia de los predicadores evangélicos en Estados Unidos, (influencia, que de ser tal y como la describe Sagan, pone los pelos de punta), las complejas conversaciones diplomáticas necesarias para poner en marcha el proyecto de construcción de lo que se da en llamar La Máquina, en fin, todas las circunstancias que probablemente se darían, no resulta para nada satisfactoria.

El problema es que, como suele ocurrir con los narradores primerizos, se intenta dar las explicaciones de forma, propiamente, explícita. Sagan no hace ningún esfuerzo para incluir dentro de la narración las aclaraciones precisas para que el lector se sitúe en ella, se las plantea directamente, con muy poca elegancia, los personajes son presentados en enumeraciones poco convincentes, y sólo algunos pasajes alcanzan un nivel aceptable, como el del propio contacto, lo que convierten esta novela en una sucesión bastante irregular de episodios.

Paradójicamente, la película de Robert Zemekis, muy aligerada del lastre de la novela, y ciertamente narrada por un profesional, resulta ser muy superior a la propia obra literaria, pese a los muchos peros que se le pueden poner.

© Francisco José Súñer Iglesias, (588 palabras) Créditos