EL PRÍNCIPE DEL ESPACIO
EL PRÍNCIPE DEL ESPACIO Jack Williamson
Título original: The Prince of Space
Año de publicación: 1931
Editorial: Prensa Moderna
Colección: Emociones, nº 4
Traducción: N/C
Edición: 1931
Páginas: 96
ISBN:
Precio: Descatalogado

A ratitos sigo extrayendo libros de la pila FIFO, y de vez en cuando me encuentro cosas sorprendentes. Como hoy ha sido un día bastante horrendo, colocando griferías varias y eliminando goteos persistentes, espero que disculpéis el ladrillo que sigue a continuación, ya que voy a comentar la última de las que he leído.

En primer lugar, pongo en antecedentes al personal. Es posible que se trate de una protonovela de a duro, al menos en lo que se refiere al formato, que es, como digo, muy similar al de Luchadores del Espacio, pongo por caso. Tiene apenas un centímetro más de largo y ancho, y 96 páginas aunque la letra es más pequeña, es decir, que deben ser muy similares en extensión.

El ejemplar que tengo en mis manos está bastante deteriorado. Le falta casi todo el lomo, y está lleno de pintadas de lápiz, muñequillos y sumas, que el artista-contable de turno se podía haber pintado en salva sea la parte. Pero al menos, las páginas escritas mantienen su integridad en un 99 por ciento.

Pertenece a una colección llamada Emociones, de la editorial Prensa Moderna, y el precio original asciende a la fastuosa cantidad de... ¡50 céntimos! Es evidente que tiene sobre sus vetustas páginas una cantidad de años apreciable. Como no hay fechas de edición por ninguna parte, no hay manera de situarla, pero por el precio, debe andar por los años 40 o finales de los 30.

Otra cuestión curiosa, la portada. Aunque maltratada por el paso del tiempo y las aficiones pictóricas del anteriormente mencionado individuo artista-contable, se caracteriza por estar basada en el texto. En realidad refleja con bastante exactitud una de las escenas más impactantes de la novela, cosa muy de agradecer. Está realizada por un tal M. Ramos.

Y por fin llego al meollo del asunto. Su autor es un tal Jaime Williamson ¿? El liber pajaroide que me la vendió, en una de esas maravillosas librerías de viejo, me dijo que en realidad era de Jack Williamson. Aún con ciertas reservas por mi parte, y porque nunca se sabe, la compré.

De forma que la leí. Como era de esperar y por fortuna, es una space opera de las antiguas. Agradable aunque simple y con un gran sabor añejo. Su título EL PRÍNCIPE DEL ESPACIO.

Y me gustó bastante. Lo suficiente para dedicarme a rebuscar por la web, intentando averiguar si Jack Williamson era su autor. Por fortuna, la cosa no fué muy difícil, existen docenas de páginas sobre este autor y su bibliografía.

Así que allí estaba yo, navegando por el proceloso mar de la red de redes, cuando lo encontré. En efecto, Jack Williamson publicó EL PRÍNCIPE DEL ESPACIO en la antigua Amazing Stories, edición de enero de 1.931. La fecha, como se puede ver, cuadra con el precio de la novela. Quizá lo más sorprendente sea que en aquella época, una novela de este tipo llegara a nuestro país, se tradujera, etc, etc.

Y después de todo este rollo, voy a decir algo sobre la novela en sí. Un puro Jack Williamson, en su primera época. Space opera de principio a fin.

El protagonista es un periodista del año 2.131 llamado Guillermo Windsor ¿? El Príncipe del Espacio, a que alude el título, es el nombre de un famoso pirata espacial de la época, que nadie conoce ni es capaz de capturar. Y cuya cabeza tiene un precio de diez millones de coronas. Aparecen también un científico, el doctor Trainor, su hermosa hija Paula, y un misterioso desconocido que se presenta con el nombre de Caín. Y los malos, claro. Inicialmente, se presentan como una desconocida amenaza procedente de Marte. Únicamente el científico, merced a un potente telescopio, ubicado en una inmensa torre de su invención, es capaz de ver que algo se cuece en el planeta Rojo.

Después de presentarnos a los principales actores de la historia, Williamson comienza a utilizar los típicos recursos del género, mezclándolos con el terror. Una nave de pasajeros es asaltada y todos sus pasajeros aparecen muertos y desangrados. Naturalmente, todo el mundo echa la culpa al Pirata, el cual además secuestra al profesor y a su hija. A continuación el periodista, es asignado a una de las naves de la Escuadra Lunar que parten su persecución. La Escuadra traba combate con una nave desconocida y dotada de un armamento superior. Tras cruenta lucha, todas las naves son destruidas, incluida la que transporta al periodista. Sin embargo, sus andanzas no acaban aquí. Rescatado junto con Brand, un nuevo protagonista y capitán de la nave destruida, de entre los restos, son llevados a otra nave, que resulta ser El Ladrón Rojo, la nave del Príncipe del Espacio.

El periodista y el capitán de la nave de la Escuadra Lunar, son llevados a la Ciudad del Espacio, que como la famosa Isla de la Tortuga, sirve de base para la nave del Príncipe. En realidad, dicha ciudad ha sido construida por él, y está hecha de vitalio, un curioso material que absorbe la luz y la convierte en energía. Al no reflejar absolutamente nada, es completamente invisible en el espacio. a menos que tape la luz de alguna estrella, como dice uno de los personajes.

Una nota tecnológica. La Ciudad del Espacio tiene la forma de un cilindro giratorio, de forma que la gravedad interior se genera mediante fuerza centrífuga. ¿RAMA? Aunque las ideas sobre entornos espaciales giratorios se remontan a Tsiolkosvky, es un concepto relativamente avanzado para una novela de este estilo y esta época.

Pero volvamos a la narración. En la Ciudad del Espacio, los dos prisioneros conocen por fin al Príncipe, que resulta ser, como era evidente, el individuo llamado Caín. El Príncipe es un hombre amargado, hastiado de la humanidad, sobre todo de las mujeres, ya que una, de ellas le traicionó y arrebató todo lo que tenía. Cansado de todo, se refugió en la piratería, y construyó la Ciudad del Espacio, para reunir a unos cuantos escogidos. Sin embargo, no ha dado totalmente la espalda al género humano, e incluso se dispone a luchar por él. Este sujeto parece extraído directamente de Julio Verne, más en concreto de su personaje del capitán Nemo. Como aquél, ha perdido todo lo que tenía, ha creado su mundo propio, en el espacio, en lugar de en el fondo del mar, y nunca conseguimos saber cual es su nombre auténtico, ni su verdadera identidad. Sólo se le conoce como el Príncipe.

En este punto de la historia, se reúnen todos los protagonistas. El Príncipe les explica a Guillermo y a Brand que la nave que les atacó y que también fue la causante del vampírico ataque a la nave de pasajeros, proviene en realidad de Marte. Aparecen también el doctor Trainor y su hija, que no fueron raptados, sino que acompañaron al Príncipe por su propia voluntad. Paula además, bebe los vientos por el Príncipe, pero éste no le presta ni la menor atención.

Con el apoyo de Guillermo y de Brand, que al enterarse de la verdadera amenaza que pesa sobre la Tierra, ofrece su ayuda incondicional, el Príncipe realiza un primer ataque contra un par de naves marcianas que han aterrizado en un remoto lugar de la Tierra. Armados con lanzacohetes portátiles y un nuevo proyectil inventado por el doctor Trainor, consiguen destruir los objetivos enemigos, sin embargo, uno de los marcianos consigue salir vivo y tras eliminar a parte del comando, toma al Príncipe, Guillermo y Brand como prisioneros.

Aquí hacen su primera aparición los marcianos. Unos seres bastante repelentes y con la mala costumbre de chupar la sangre al personal. En este menester se encuentra el marciano, actuando como víctima el Príncipe, cuando un rayo vengador surge de la floresta. Y entonces emerge Paula, con el vestido desgarrado y una pistola de rayos en las manos. Tras un intercambio de disparos, finalmente el bicho marciano recibe su merecido.

Tras recuperarse de sus heridas, nuestros protagonistas vuelven a la Ciudad del Espacio, donde el Príncipe le ofrece el mando del Ladrón Rojo a Brand, ya que su capitán fue uno de los muertos en el ataque a las dos naves marcianas. Para Guillemo también tiene una misión. Su profesión de periodista le será muy útil, ya que debe equipar su nave para atacar Marte, y para ello necesita varias toneladas de vitalio como fuente de energía. La misión de Guillermo será dar a conocer la amenaza marciana, de forma que el mundo pueda reaccionar y le suministre el mineral.

Como era de esperar, las advertencias de Guillermo caen en saco roto. A pesar de contar con los restos del marciano, es acusado de fraude, y por supuesto se le niega el combustible. Como también era de esperar, el Príncipe esperaba algo así, de forma que decide atacar a una nave de carga que transporta el mineral. Tras un feroz combate con las escoltas del carguero, consiguen apoderarse del vitalio, y a continuación parten hacia el planeta rojo. Tras descender en Marte, comienzan a preparar un arma devastadora ideada por el doctor Trainor. Ni más ni menos que la fuerza de la vida, superconcentrada y capaz de destruir cualquier tipo de materia y asimilarla en su estructura. Su nombre: vitomatón.

Pero claro, no están solos en Marte. Los marcianos preparan una gigantesca nave para invadir la Tierra, y mientras los terrestres preparan su arma, envían patrullas de vigilancia. De esta manera, Guillermo es testigo de una escena de la vida marciana. En el planeta existen dos formas de vida, una la ya conocida vampírica, y otra humanoide, que le sirve de alimento. Observa aterrorizado como los marcianos capturan y beben la sangre de una de las familias humanoides. Esta es la escena magistralmente reflejada en la portada de la novela. Como los marcianos descubren al Ladrón Rojo, Guillermo les dispara con el lanzacohetes, destruyéndoles completamente.

No acaban aquí las aventuras de nuestros protagonistas. Paula, despechada, decide suicidarse internándose en el desierto marciano. Cuando el sol se ponga y la temperatura descienda, su muerte será segura. Y es ahora cuando el Príncipe descubre que, al fin y al cabo, no está tan hastiado de las mujeres como piensa. En realidad, está locamente enamorado de Paula, así que parte en su busca, siempre con la ayuda de Guillermo. Para terminar de complicar las cosas, una escuadra marciana rodea al Ladrón Rojo, acosándole sin cesar y no permitiéndole despegar.

Mientras la temperatura desciende rápidamente, el Príncipe y Guillermo buscan en vano a Paula, que parece haber sido tragada por Marte. El Ladrón Rojo finalmente puede poner en acción el vitomatón. Un fantástico resplandor verde aniquila una tras otra a las naves marcianas, desintegrándolas por completo. Ya a punto de morir a causa del frío, los dos amigos encuentran por fin a la muchacha, pero cuando vuelven a la nave, descubren con horror que está despegando, sin duda creyéndoles muertos. En un ultimo intento desesperado, el Príncipe lanza un cohete hacia el espacio confiando en que sea visto por la nave que se aleja rápidamente hacia las estrellas...

Salvados in extremis, son perseguidos por una nave marciana, que es fácilmente destruída con el vitomatón. Ahora, el Ladrón Rojo permanece sobre Marte, esperando su reacción. ¿Decidirán hablar u optarán por la guerra? La respuesta no se hace esperar. Un fantástico campo de fuerza azul rodea el planeta, mientras docenas de proyectiles vuelan en busca del Ladrón Rojo. Finalmente, la guerra. El Príncipe, sin otra opción, dirige el vitomatón hacia Marte. En unos segundos, este arma fantástica, devora completamente el planeta, dejando únicamente una neblina verdosa. La amenaza marciana ha terminado para siempre.

El Príncipe, su Princesa, y el resto de sus compañeros, vuelven a la Ciudad del Espacio. En la Tierra se barajan las más fantásticas teorías sobre la desaparición de Marte. Nadie se ha enterado de la amenaza que ha estado a punto de acabar con toda la vida sobre nuestro planeta. El Príncipe continúa con su lucrativo negocio. El premio por su captura, asciende ya a veinticinco millones de coronas...

Y así termina. Como se puede ver, una genuina novela de space opera de la época. Quiza el Ladrón Rojo fue el antecesor del Ensueño Purpúreo, la Escuadra Lunar el génesis de la Legión de Espacio, el vitomatón una primera versión del devastador AKKA y los marcianos los primos lejanos de los Medusas. Quizá. Entre la publicación de EL PRÍNCIPE DEL ESPACIO y LA LEGIÓN DEL ESPACIO, median 4 años. Se nota una gran mejora en el estilo de Williamson de una a la otra, aunque es arriesgado realizar esta afirmación sobre obras traducidas. Muy posiblemente sea causado por las traducciones más o menos acertadas.

En cualquier caso, es una suerte contar con las obras de este autor. La imaginación que desborda en la creación de las criaturas de Marte, y del propio Marte, así como de los artefactos utilizados por los protagonistas, es difícil de encontrar en la Ciencia Ficción moderna, demasiado lógica, aséptica y preocupada por la realidad y la verosimilitud.

Lo dicho, una suerte.

© Carlos Alberto Gómez Villafuerte, (2.176 palabras) Créditos