BLADE RUNNER
BLADE RUNNER EE.UU., 1982
Título original: Blade Runner
Dirección: Ridley Scott
Guión: Hampton Fancher, David Webb Peoples
Producción: Michael Deedley
Música: Vangelis
Fotografía: Jordan Cronenweth
Duración: 117 min.
IMDb:
Reparto: Harrison Ford (Rick Deckard); Rutger Hauer (Roy Batty); Sean Young (Rachael); Edward James Olmos (Gaff); M. Emmet Walsh (Bryant); Daryl Hannah (Pris); William Sanderson (Sebastian); Brion James (Leon); Joseph Turkel (Tyrell); Joanna Cassidy (Zhora)

Los Ángeles, 2019. Rick Deckard es un Blade Runner, un policia especializado en retirar replicantes, androides que trabajan en las colonias exteriores pero que fueron declarados ilegales despues de una matanza de colonos.

Deckard esta retirado de su trabajo, odia todo lo que conllevaba. Sin embargo, cinco replicantes escapan de una colonia, secuestrando una nave que va camino de la Tierra, y matando a todos sus tripulantes. Por lo que Deckard es forzado a abandonar el retiro y volver a su antiguo trabajo. Debe retirar a los cinco replicantes.

© Pedro García,
(89 palabras) Créditos

Ridley Scott dona un potente icono visual al cine pero de difusa influencia en la CultuPop. Frente a menciones habituales en las conversaciones, dentro o fuera de la pantalla, de o no entendidos, de personajes como Rambo, Mad Max o RoboCop, Rick Deckard (Harrison Ford) y el vehemente entorno distópico de Los Ángeles, Noviembre, 2019 (¡ya mismo!), no tiene ese eco que acorte una larga explicación.

Ocurre que la intelligentsia progre cultureta ha convertido BLADE RUNNER en un bibelot cursi, gente que, irónicamente, cuando su estreno, prefirieron mirar alguna otra cosa, apartando la vista con mohína expresión desdeñosa, de elitismo agrio al paladear algún celebrado caldo francés avinagrado.

Los caprichos que mueven las querencias de estas personas, autoridades de la moda y el buen gusto (satirizados en la sitcom Frasier), les hizo reparar en esta cavernosa cinta futurista e, inmediatamente, adoptarla en su selectivo seno. La ¡aclamaron! /apadrinaron erigiendo altas verjas a su alrededor, apartándola del manoseo del burdo populux, pues podía surtir de elementos de conversación cuando el tema principal decayese, y parecer estar en la onda.

Pero es adhesión infiel e insincera a una faceta de un posible futuro que se nos muestra por duración de un día. Carece de la lealtad que otros, en su estreno, le otorgamos, y con claridad incomparable, vimos qué fallado porvenir estaba cociéndose, irremediable además. Las grandes concepciones rutilantes de Utopías manifiestas en skylines de tacón de aguja estilo planeta Mongo, fracasaba.

No era el árido combate por un tanque de gasolina en el páramo de THE ROAD WARRIOR, o la supervivencia de un cínico aislado en su casa de THE OMEGA MAN. Eso eran proscenios edificados con los escombros de una guerra terminal mundial, o una plaga vírica incurable. Tramas con base de catástrofe bíblica. Estaba bastante pre-visto. El Apocalipsis lo augura.

BLADE RUNNER refiere de una presunta Sociedad democrática (norteamericana) donde impera un bosquejo de orden y cotidianeidad. Su escenario, la desmesurada Los Ángeles donde siempre llueve (falso; el relato acontece en un día; ¿no puede llover todo un día?), es una urbe exenta de secuelas de una guerra devastadora. Hay control, situación supervisada.

¿Qué ha pasado, entonces? Las arcologías que rascan el cielo no son garantía de una confortable vida mejor, según se pronosticaba en ciertas narraciones (LA FUGA DE LOGAN), donde hambre, enfermedad y pobreza son desagradables cosas del bárbaro ayer (DEMOLITION MAN).

Los Ángeles es un lugar tenebroso, donde el pulsante neón sustituye al Sol. Para complicarlo todo, los productos de Tyrell Corp., indistinguibles de los seres humanos, dan sangrientos problemas.

Entre los deltas de tinieblas y neón habitan replicantes, androides biológicos (esto también origina controversia; ¡hay quien les ha visto circuitos!) que azarosamente buscan su pasado para poder controlar su futuro... con fecha de caducidad, según les ha estigmatizado el fabricante. Por tanto, apuran sus esfuerzos para prolongar sus días y disfrutarlos convencidos de que también lo merecen. ¿Acaso no piensan y sienten?

El periplo del ofuscado Deckard nos transporta a través de la distopía que sustituye el escenario de Invierno Nuclear descrito en ¿SUEÑAN LOS ANDROIDES CON OVEJAS ELÉCTRICAS? por esta ciudad hostil que atiende a sus necesidades de forma brutal. Por sus arterias discurren complejidades existenciales y modernos dramas (el que protagonizan Roy BattyRutger Hauer — y sus desperados renegados de ingeniería genética), ignorándolos por completo.

Y esto cautiva al espectador de BLADE RUNNER: su sofisticada imaginería visual, su barroquismo tenebroso, la certeza, cada vez más nítida, de que el mañana-mañana será eso/así. No podemos esperar que, por ser puerto hacia los Mundos Exteriores, la cosa mejore.

Estamos en un atolladero cultural/moral cuyas paredes son demasiado resbaladizas y empinadas para poder escalarlas y ver si, por Dios, el otro lado es mejor que esta depresión, y allí se avengan a dejarnos vivir. Prometemos mejorar, comportarnos decentemente. Deckard hace eso.

El traumático retiro de estos Nexus-6 y la oscura filosofía que Batty le brinda según agoniza, regalan al estragado Deckard perfiles de humanidad que o tenía romos por la desidia y la ferocidad de su labor, o ve ahora, rutilantes a su mirada, empañada por tanto anuncio de neón.

La versión de cine esto permite intuir, con esa secuencia final de luz diurna, esperanza, que copias posteriores ha eliminado para ensalzar la confusa analogía del unicornio del onirismo de Deckard. Esto creo que mutila la trama. En cierto modo, BLADE RUNNER es también elíptica parábola de la caja de Pandora, abierta (la nueva calamidad, los replicantes, superiores a sus creadores), y esas imágenes generaban idea de consuelo.

Tampoco concilio con la, cada vez, más extendida opinión de que Deckard era otro replicante, tal como en la novela de Philip K. Dick llegan, brevemente, a hacerle creer. Son interesados bulos comerciales, Propaganda espuria para mantener, permanente y sin necesidad, nuestro recuerdo sobre esta pasmosa película.

© Dante de Marco, (804 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Diesel and Dusk el 15 de marzo de 2015

No voy a añadir mucho más de lo que ya se ha dicho y escrito sobre esta película. No les puedo sorprender con nuevos datos argumentales, ni sobre el sesudo rodaje. Seguro que de estas cosas saben mucho más que yo. Solo puedo decirles que volví a verla recientemente y por enésima vez en televisión, pero esta vez con una sensación de sufrimiento, melancolía y tristeza.

Tal vez se pregunten ustedes porqué. (Si no es así, dejen de leer este soporífero artículo y pasen a otras secciones de esta página web, sin duda mucho más interesantes).

) Me sentí triste porque al verla me di cuenta de las pocas películas de ciencia-ficción de las que guardo un reciente recuerdo en estos últimos años. Se salvan LAS BRIGADAS DEL ESPACIO (divertida y poco más), MATRIX (fascinante pero un tanto tramposa), LA MUJER MÁS FEA DEL MUNDO (agradable sorpresa hispana) y LA PATRULLA X (perdón, quería decir, X-MEN). Del resto, ni me acuerdo de los títulos. (y eso que les aseguro que si la película era de ciencia-ficción, seguro que la he visto). De hecho, recuerdo mejor los episodios televisivos de la antigüalla Espacio 1999, que de lo que iba el reciente rollo ese de película de B. De Palma: MISIÓN A MARTE (o algo así). Estos lapsus de memoria cinematográfica me han convertido en un ser escéptico y gruñón, que desconfía de los próximos estrenos. ¿Qué harán con la adpatación de EL SEÑOR DE LOS ANILLOS? ¿Qué se trae entre manos Spielberg y su falso secretismo con I.A? ¿Qué van a hacer de mi amado Spider-man? ¿Me estaré haciendo viejo?

Observen con atención. BLADE RUNNER es una joya. Por lo rara y preciosista, por lo bien estudiada y elaborada, por lo bien narrada y filmada, por lo escogido de sus materiales y por la inteligencia de sus personajes. Y eso que está rodada en 1982, hace casi 20 años. Pues me acuerdo perfectamente de ella. He leído recientemente que está sobrevalorada. ¡Pues dénme inmediatamente sobrevaloraciones! Las necesito urgentemente, a la vista de los últimos estrenos..

) Me sentí melancólico porque el director de la película, en mi opinión, no ha vuelto a levantar cabeza desde entonces. Soy incapaz de entender como el realizador de LOS DUELISTAS, ALIEN y LEGEND (en su versión sin doblar al castellano, claro) se ha vendido tan miserablemente al Star System. Uno entiende que de algo hay que comer, pero... ¿LA TENIENTE O´NEIL? ¿TORMENTA BLANCA? ¿HANNIBAL? ¿THELMA Y LOUIS? (esta sí que está sobrevalorada), ¿qué tomadura de pelo es esta? (Y lo siento, pero GLADIATOR ha sido una trampa para cazar unos cuantos Oscar). Menos mal que no ha hecho más pelis de ciencia-ficción, que si no...

Sigan observando con detenimiento. Entramos en la vieja y manida discusión de Película versus Novela. Pues creo que ¿SUEÑAN LOS ANDROIDES CON OVEJAS ELÉCTRICAS? de P. K. Dick es ampliamente superada por su adaptación cinematográfica (creo que no soy el único que opina así). ¿Porqué? Pues porque prescinden de las paranoias persecutorias del escritor (esa obsesión por la posesión de mascotas; sin duda por las fechas en las que escribió el libro se le debió morir el perro) y le dieron fondo al argumento (la relación androide-humano), algo de lo que adolece el libro. Se quedaron con el contexto y le dieron una forma que a casi todos se nos ha quedado en la retina (esa ciudad gigantesca, decadente, deprimente, fría y superpoblada, en donde mediante monstruosos paneles volantes publicitarios se animaba a la población a abandonar el planeta y establecerse en nuevas colonias llenas de oportunidades...).

) Por último sentí sufrimiento, porque me acordé de la fallida reposición en salas de cine de BLADE RUNNER, hace unos años. La misma traía el inquietante sobre-título: El montaje que no dejaron realizar al director, o algo así. En estas últimas fechas he observado parecidas coletillas en algunos reestrenos como LA GUERRA DE LAS GALAXIAS y EL EXORCISTA­. O sea, que se supone que al iniciar el rodaje el director es secuestrado por los productores del filme. Le torturan despiadadamente obligándole a hacer montajes que no quiere, filmar escenas que no puede, escoger actores bajo amenaza de muerte o adaptar guiones que no le gustan. A pesar de ello se estrena la película y se convierte en un gran éxito o al menos en una película de culto (si esto no sucede, el resto que sigue tampoco). Esto hace que bastantes años después, los productores sufran un ataque espontáneo de arrepentimiento. Llaman al director, le dicen que tienen todo el material disponible del rodaje y le dejan hacer lo que le de la gana con él. El realizador, con lágrimas en los ojos de agradecimiento se lanza al montaje que hubiera deseado antaño.

Por favor. No nos engañemos. El mero hecho de un reestreno no tiene obligatoriamente que cambiar nada de la película. Es un truco para atraer en masa al público, con la trampa de incluir escenas o montajes nuevos (que en algunos casos se limitan a remasterizar el sonido, digitalizar la imagen y añadir unos cuantos muñecos).

La industria de Hollywood dejó de ser propiedad de los Grandes Estudios hace muchísimo tiempo. Ahora se hace la pelota tanto a actores como a realizadores de prestigio (con cifras millonarias). Las negociaciones las hacen representantes o abogados en reuniones cuanto menos tenebrosas. En realidad son la mayoría de los guionistas los que están prostituidos, mientras que directores y actores hacen lo que les viene en gana. Y aún así el tema sigue funcionando y muy bien.

Pues menos mal que en el caso de BLADE RUNNER no le dejaran en su momento hacer lo que quería a nuestro ínclito director, porque si no se hubiera cargado la película. Por una vez estoy de acuerdo con los productores en algo. Le obligaron a meter la voz en off del protagonista, explicando en ciertos momentos determinadas necesidades argumentales (no todos somos tan listos como el director) para que el público se enterara de algo, diera a la película un tempo más vivo y también un halo de película de serie negra. También le obligaron a incluir un final más optimista. No me negarán que esto es un acierto, porque esa explosión final de luz y naturaleza es un alivio al opresivo ambiente en donde se desarrolla la historia.

Sugerencias: Si pueden disfruten de la película en sala de cine y en su primera versión. Si no pueden alquílenla en vídeo (si es que la tienen) asegurándose por la carátula de que es la versión de 1982. Echen a su familia de casa por unas horas. Apaguen todas las luces y vean tranquilamente la película. Les aseguro que merece la pena.

En mi tabla mágica de los cinco elementos: Inteligencia (I), Curiosidad (C), Lenguaje (L), Imaginación (II) y trato de lo desconocido (D), la puntuación es:

BLADE RUNNER: I (8), C (9), L (9), II (10), D(9).

© Manuel Nicolás Cuadrado, (1.163 palabras) Créditos Créditos