LOS QUE VIGILAN DESDE EL TIEMPO
LOS QUE VIGILAN DESDE EL TIEMPO H. P. Lovecraft, A. Derleth
Título original: The Watchers out of Time
Año de publicación: 1974
Editorial: Alianza
Colección: Libro de Bolsillo nº 807
Traducción: Rafael Llopis
Edición: 1981
Páginas: 269
ISBN:
Precio: 5,70 EUR

Siempre me he sorprendido bastante de mi gusto por Lovecraft. No es una pasión arrolladora, ni una veneración a prueba de infieles, es simplemente que lo que escribió Lovecraft (casi todo lo original y gran parte de lo coescrito) siempre me ha gustado mucho. La sorpresa viene a cuento de lo poco que, por otro lado, me gusta el género de terror, y menos que ninguno, el terror fundamentado en hechos y seres sobrenaturales o el que se aprovecha del rechazo natural a la visión de las tripas de mis semejantes.

Así, los subgéneros demonológicos me resultan soporíferos, los vampirescos poco menos que patéticos (no hay nada más triste que buscarse la vida de noche, sólo, y siendo a la vez cazador y presa) y los de psicópatas y destripadores varios de muy mal gusto.

Y aunque parezca que Lovecraft cultivó entusiásticamente todos esos subgéneros, con variantes más o menos refinadas, reflexionando sobre ello, y sin entrar en muchas profundidades, basta una ligera revisión de la obra de Lovecraft para advertir que, independientemente de sus celebradas cualidades aterradoras, como literatura, es más cercana a la ciencia-ficción que a la novela de terror, sólo hay que repasar los relatos de Lovecraft para darse cuenta de que en muy pocas ocasiones se ayuda de lo puramente sobrenatural (como en el ejemplo incluido en este mismo libro; LA SOMBRA DE DESVAN) para dar al lector lo que pide de su obra; inquietud y escalofrío.

En primer lugar, los dioses arquetípicos de Lovecraft no son entes sobrenaturales, son habitantes, de notable consistencia física, de otras dimensiones comúnmente inaccesibles, pero también muy físicas. Estos seres fueron expulsados de esta dimensión en tiempo y forma por otros seres arquetípicos, a los que curiosamente Lovecraft nunca describe como un dechado de virtudes, únicamente como enemigos de sus queridos Cthulhu, Yog-Sothoth, Nyarlathotep y muchos más.

En segundo lugar, los servidores de estos seres, obvios traidores a la humanidad, necesitan de una buena cantidad de formulas e instrumentos, para nada simbólicos, como es en el caso de las cruces antivampiros o las invocaciones diabólicas, para conseguir que sus ¿asociados? puedan pasar de una dimensión a otra. Bien es cierto que estos adláteres suelen son poseídos de cuando en cuando por antepasados o entes con muy poco sentido del humor (y sirva de ejemplo el propio Ambrose Dewart, protagonista de EL QUE ACECHA EN EL UMBRAL) pero tampoco es menos cierto que suelen adherirse a la causa dioses arquetípicos de buen grado, cuando no forma parte de su propia cultura.

En tercer lugar es el propio Lovecraft en el que insiste una y otra vez en la componente espacio-temporal de esos mundos paralelos, muy pocas veces se ayuda de la componente sobrenatural y siempre acaba explicando todas sus terroríficas invenciones mediante procesos de lo más corriente; endogamia que da como resultado una inevitable degeneración genética, restos de pueblos y culturas milenarias, conocedores de terribles secretos, descubrimiento de manuscritos y pergaminos nefandos, y otras muchas explicaciones medianamente racionales en las que no me queda más remedio que ver influencias relativistas con sus continuas referencias al espacio-tiempo y sus múltiples posibilidades. Y esto por no hablar de las obras que son pura y simple ciencia-ficción, entre las que EL COLOR CAÍDO DEL ESPACIO es el ejemplo más claro.

En este volumen se puede encontrar, aparte de los mencionados EL QUE ACECHA EN EL UMBRAL (cuidado, forofos de Lovecraft, es más que probable que ya tengáis esta novela) y LA SOMBRA DE DESVAN, los relatos ARCILLA DE INNSMOUTH y LOS QUE VIGILAN EN EL TIEMPO. Todos ellos comenzados por Lovecraft y terminados por August Derlerth. No aportan nada nuevo a la mitología lovecraftiana, incluso el último, LOS QUE VIGILAN EN EL TIEMPO, ni siquiera está terminado (el propio Derlerth murió antes de poder concluirlo) y si dan más de lo mismo; dimensiones de locura, seres indescriptibles y esa prosa a la vez tan contenida y poderosa que tanto cautiva de Lovecraft.

El único comentario negativo es que no se trata de un volumen completamente nuevo, ya digo que EL QUE ACECHA EN EL UMBRAL estará en todas las estanterías de los aficionados a este escritor americano, por lo que su compra resulta, como en mi caso, una relativa pérdida de dinero. En cualquier caso, tiene todos los elementos para que el neófito se acerque a la obra de Lovecraft sin temor...

© Francisco José Súñer Iglesias, (733 palabras) Créditos