PLAYA TERMINAL
PLAYA TERMINAL J. G. Ballard
Título original: The Terminal Beach
Año de publicación: 1964
Editorial: Minotauro
Colección: ---
Traducción: Varios
Edición: marzo de 2000
ISBN:
Precio: 7,99 EUR

Ballard es un escritor que se mueve mucho mejor en novela que en la distancia corta. Muchas de sus antologías de relatos dan buena fe de ello y PLAYA TERMINAL es una de ellas.

Sus cuentos suelen tener más caracteres de novela corta que de relato. Ballard tiende a alargarlos más de lo necesario y a rellenarlos con subtramas, descripciones y matices que, por lo común, enriquecen y redondean sus novelas, dotándoles del característico sello del autor, pero que en cambio suelen lastrar considerablemente sus intentos en la corta distancia. Los relatos de esta antología son, además, de su primera época, de sus inicios como narrador, y eso es algo por lo que no se puede pasar de soslayo, pero el hecho de que ya en estos, sus primeros pasos, dejando al margen la conseguida o no calidad en su ejecución, fuese capaz de producir estos textos, que muestran ya gran riqueza y complejidad, así como un arriesgado hermetismo, enseñándonos mucho del Ballard que había de ser en su madurez, es digno de resaltar.

Así, por ejemplo, en PROBLEMA DE REINGRESO, Spender, el tripulante de una nave espacial desaparecido en el Amazonas se aprovecha de sus conocimientos científicos para tener engañada a una tribu de indios, haciéndose pasar por su dios. La expedición que se ha adentrado en la selva en su rescate es la que acaba desenmascarándolo. Ballard establece un neto contraste entre la civilización; la tecnología, y la selva; la naturaleza, tomando claro partido por esta última. El hombre civilizado y la ciencia no sirven sino para engañar mientras que no hay trampa en la selva (un elemento recurrente en el autor), que es pura y primigenia. Asimismo, la experiencia religiosa sirve de contrapunto; mientras la religión del hombre moderno, la ciencia, sirve para engañar, la del hombre tribal, a pesar de ser a su vez engañado, es sincera en su misticismo. Huelga decir que, desenredando esta madeja, podíamos darle la vuelta al planteamiento y reflexionar acerca de sí las convenciones científicas que damos por supuestas y en las que basamos todo nuestro edificio de creencias no podrían ser, tal vez, el engaño, los artificios de una inteligencia superior que juega con nosotros… resulta una posibilidad, cuando menos inquietante. El relato, que además es un homenaje nada velado al CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS conradiano, es interesante, pero su extrema longitud y la morosidad con que la acción se desenvuelve acaba por hacer aburrida su lectura.

FINAL DE PARTIDA es un cuento fantástico sin ningún elemento de ciencia ficción. También, como el anterior, demasiado hinchado, en momentos farragoso, y cuya atmósfera, expresamente kafkiana y teatral es de lo mejor del texto. Constantin es un condenado en espera de ejecución encerrado junto a Malek, su verdugo. El día en que tendrá lugar la ejecución, sin embargo, sólo lo conoce Malek. Al inicio Constantin asume su culpabilidad y su único objetivo es escapar, pero a medida que los días pasan y sus tentativas de ganar a Malek en el ajedrez se ven frustradas, Constantin se va convenciendo de su incuestionable inocencia y de que su situación es una injusticia, mientras Malek, Juez, Dios y Verdugo, gana partida tras partida manteniéndose impasible. Una vez finalizada la transformación moral de Constantin … llega el momento en el que Malek debe cumplir con su cometido; la ejecución, el jaque mate, anuncian el final del juego.

EL HOMBRE ILUMINADO narra la transformación del universo en cristal debido a que la creación de antigalaxias en el espacio, está agotando la reserva de tiempo de que dispone nuestro propio sistema solar (p.115)*, y cómo esta metamorfosis afecta a la Humanidad. El mundo acaba pero la materia viva cristalizada, que está al tiempo viva y muerta, permanece en el tiempo en una especie de eternidad, un estado de perenne inmortalidad inconsciente e insensible. Esta inmortalidad se presenta como un don, brindado a todo aquel que renuncie a su identidad física y temporal (p.133). Ballard decide obviar deliberadamente el enfoque científico del cuento para centrarse en la crisis espiritual del hombre ante el cambio antes que en sus acciones y reacciones activas, a través de la ciencia, para responder a él. De hecho Ballard toma claro partido por el vidrio, gustando de jugar estilísticamente con él; se pone del lado de la inmortalidad de cristal en favor del modelo de vida civilizado. El relato es formalmente bello, muy poético y trufado de bonitas metáforas, pero su extrema prolijidad así como la multitud de digresiones en la narración acaban por jugar en su contra. EL HOMBRE ILUMINADO, ampliado, se convertiría a la postre en la novela EL MUNDO DE CRISTAL (1966).

PLAYA TERMINAL es un relato formalmente experimental y de tema difícil, sin duda fruto del estigma nuclear que marcó su personalidad (Ballard, de niño, presenció en la lejanía la explosión nuclear de Nagasaki mientras se alejaba del campo japonés de prisioneros de guerra en el que había estado cautivo). En el relato, la voz interior del personaje, Traven, alienada y final, narra su experiencia de náufrago en una isla, a la vez complejo abandonado de pruebas nucleares, compuesta por arena de playa y hormigón armado. De hecho Traven acaba por el símbolo del Homo Hydrogenensis, el posthombre nuclear, la decrépita raza nueva que ha de ocupar nuestro lugar tras el holocausto que ha de llegar irremisiblemente, y el paisaje exterior de bloques de cemento y blocaos de protección en forma de laberinto que describe acaba en erigirse, ni más ni menos, que en descripción de su propio espacio mental; una laberíntica masa de locura, alucinación, soledad, desesperación, amargura, tras la aprehensión consciente de que la civilización y la humanidad han rebasado el punto de no retorno… Nuestro propio e inherente sinsentido nos conduce a la autodestrucción.

En OCASO la sobreexplotación de los recursos terrestres por parte del hombre acaba por arruinar el planeta, secando los océanos, convirtiéndolo en un desierto global del que la humanidad se ve empujada a emigrar. En este marco se encuadra la microhistoria de Hollyday, quien descubre un pez en mitad de una de las pocas charcas que quedan. Es el símbolo de la vida, de que quizá todavía queda algo de esperanza para la Tierra. Pero el instinto destructor del hombre, tan firmemente arraigado en su inconsciente, acaba con el pez de una forma ridícula haciendo así fracasar el último intento de la Naturaleza por regenerarse. El hombre ha matado el océano, la cuna y matriz de la que todo (él incluido) surgió, siendo además incapaz de atender sus postreras demandas de auxilio, convirtiéndose de esta forma en una especie sin pasado y, por extensión, sin futuro… Los mares son nuestra memoria corporizada (…) Secándolos, hemos obliterado deliberadamente nuestro propio pasado, y en buena medida nuestras propias identidades (…) Sin el mar, la vida es insostenible. Sólo somos ahora unos fantasmas de recuerdos, ciegos y sin hogar, que van y vienen por las cámaras de una calavera vacía (p210).

Entre este relato, de corte y temática más clásicos, y el anterior, más experimental, hermético y barroco, el contraste es claro y distingue vivamente el Ballard primerizo del Ballard más maduro.

LAS DANZAS DEL VOLCÁN es un cuento bello y poético a pesar del estilo frío que es tan característico del autor. En él, Vandervell, acaba dando su vida, entregándose a la furia ardiente de un volcán en erupción, para hacerse en la muerte uno con la naturaleza salvaje, pues la vida ordinaria no ofrece ya ningún tipo de ilusión para él. Como de costumbre, Ballard toma partido por la naturaleza, lo primigenio, las fuerzas básicas y puras, inavastables, concibiéndolas como la única salida noble y satisfactoria al vacío que obstruye el modo de vida civilizado y supuestamente racional. Este planteamiento es característico en muchos personajes ballardianos.

BILENIO explora uno de los temas clásicos de la ciencia ficción, la superpoblación, pero desde una perspectiva netamente cómica y esperpéntica. En una Tierra hiperpoblada los seres humanos se hacinan en cubículos cada vez más y más pequeños. Cuando dos personajes dan por casualidad con una habitación secreta más o menos espaciosa creen haber hallado el mayor de los tesoros concebibles, pero a medida que su secreto paraíso inmobiliario pasa de voz en voz no tienen más remedio que ir haciendo sitio a más y más gente en su santuario, hasta que el fin éste acaba tan superpoblado como el resto del planeta. Como en OCASO, Ballard plantea aquí un mundo desnaturalizado. Lo que en aquél relato era desierto y ausencia de océano-madre, de vida, en BILENIO es un mundo globalmente edificado, tan lleno de vida, vida humana adocenada y espúrea, que ha acabado por comerse la vida verdadera; la Naturaleza… Ballard es siempre esencialmente pesimista y frío en sus juicios sobre la Humanidad. Este cuento, por otro lado, ensaya el tema de una de sus mejores y más ambiciosas novelas RASCACIELOS (1975).

El volumen se cierra finalmente con EL LEONARDO PERDIDO, un entretenido y culto relato a caballo entre el terror y el misterio enmarcado en el ámbito del Arte, de la Pintura, una de las inspiraciones principales en Ballard. La desaparación del lienzo original de la Crucifixión de Leonardo Da Vinci sirve de excusa para servir una trama enigmática en la que Ahasuerus, el Judío Errante, el hombre que le dijo a Cristo que fuera más de prisa, y que fue condenado a vagar por la tierra hasta la Segunda Venida, pervive a lo largo y ancho de la historia en su divina maldición, repintando su propio rostro en todas las crucifixiones y piedades de la historia de la pintura, quién sabe si con la esperanza de ser redimido y absuelto de su terrible falta.

Para el resto de relatos incluidos en la antología, EL GIGANTE AHOGADO, LA JAULA DE LOS REPTILES, EL DELTA EN EL CREPÚSCULO y LA GIOCONDA DEL MEDIODÍA CREPUSCULAR, remito al lector interesado a mi propia reseña, publicada en este sitio, de EL HOMBRE IMPOSIBLE (1966), la antología publicada en la etapa sudamericana de la editorial Minotauro que incluía dichos cuentos, también presentes en PLAYA TERMINAL.

* J. G. Ballard, Playa Terminal, 1964, (primera edición en bolsillo, Marzo 2002), Ed. Minotauro, Barcelona, 1987

© Javier Iglesias Plaza, (1.693 palabras) Créditos

No es el Ballard cuentista el Ballard que más me gusta. Parece que, al limitársele el espacio para desarrollar sus ideas, no es capaz de concluirlas convenientemente y, en más de una ocasión, ni siquiera parece que tenga la intención de hacerlo.

En esta recopilación de relatos hay de todo un poco, desde relatos que, como ya he dicho, apenas tienen algún sentido, hasta otros ciertamente magníficos. El típico problema de las antologías, pretender que tengan una calidad constante es casi una utopía.

Entre los relatos más interesantes de este volumen están el conocido BILENIO, PROBLEMA DE REINGRESO y EL LEONARDO PERDIDO. El primero trata de un mundo en el que la población crece sin medida y en el que un metro cuadrado tiene un valor fuera de lo común. La intimidad ha dejado de existir y los continuos recortes de espacio vital hacen que apenas exista algo parecido a la estabilidad. Es un relato agobiante que se acaba convirtiendo en un parodia irónica.

PROBLEMA DE REINGRESO trata sobre el choque cultural entre el muy tecnificado hombre moderno y el sencillo hombre del neolítico. Una cápsula de reentrada se estrella en plena selva amazónica y durante su búsqueda, un delegado de la ONU se encuentra con una tribu liderada por un extraño occidental, autoexiliado, apartado de la civilización pero paradójicamente dependiente de ella para mantener su posición.

Por fin, EL LEONARDO PERDIDO, es otro relato curioso, en el que dos marchantes de arte investigan la extraña desaparición de un cuadro de Leonardo. La mezcla de coleccionistas y elementos fantásticos resulta creíble y el estilo, ágil y directo, está muy alejado del tono del resto del libro, al que hay que acercarse con bastante precaución.

Como decía al principio, Ballard no se encuentra cómodo ante tan limitado número de páginas. Los personajes desquiciados de CRASH, LA ISLA DE CEMENTO o RASCACIELOS, tienen doscientas páginas para crecer y desarrollarse, hacerse comprender por el lector, hacerle llegar sus motivaciones y enfrentarse a su destino. En la décima parte de esas páginas, apenas hay espacio para el esbozo, en más de una ocasión el relato termina sin que quede clara la motivación que llevó a Ballard a escribirlo, menos aún que le encontró el editor para publicarlo.

En fin, si en Ballard novelístico es difícil el Ballard cuentista es en demasiadas ocasiones opaco e incluso farragoso.

Hay otra cuestión en la que hay que tener cuidado con este volumen. Como se explica en las páginas finales, se trata de una recopilación no del todo original en español. Todos los relatos ya han sido publicados en los volúmenes EL HOMBRE IMPOSIBLE, BILENIO, LAS VOCES DEL TIEMPO y PASAPORTE A LA ENTERNIDAD, además de en la revista Minotauro.

Conviene pues revisar ese aspecto para comprobar si resultan de interés los cuentos inéditos para el lector.

© Francisco José Súñer Iglesias, (469 palabras) Créditos