LA MATERIA OSCURA: ENIGMA DEL UNIVERSO
por Luis Antonio Bolaños de la Cruz
MATERIA OSCURA

Mientras usted lee estas líneas, podrían estarlo atravesando millones de wimps sin alterar o perturbar uno sólo de sus átomos o alguno de sus órganos; aunque en teoría estos wimps poseen un peso superior al de los neutrones y protones agrupados en el núcleo atómico, no parecen interactuar con la materia ordinaria o visible, pasando a través de la atmósfera, de animales, plantas, microorganismos y aún a través del diámetro de nuestro planeta sin dejar rastro alguno. Sin embargo, algunas de sus esquivas huellas podrían ser las encontradas por el COBE o Satélite Explorador del Fondo Cósmico, desde 1992, denominadas ondulaciones producidas casi al principio de los tiempos, tales ondulaciones permitirían explicar la desigual distribución de la materia en el universo.

La materia oscura se define como un extraño material no luminoso e indetectable con los instrumentos actuales y sería, a juicio de los astrónomos y astrofísicos, tanto la estructura de sostenimento de las galaxias como la responsable de su particular diseño distributivo: semejante a un montón de pompas de jabón, sobre cuya superficie resbala la materia visible y detectable congregada en supercúmulos, cúmulos y grupos locales de galaxias, mientras que más allá de las frágiles películas de las burbujas sólo existirían en apariencia huecos, apenas con trazas de gas, granos de polvo, moléculas aisladas y partículas elementales en su interior; actualmente los astrónomos postulan que los anonadantes espacios que separan las galaxias o las estrellas estarían repletos de esa materia oscura, cuyos efectos podemos observar aunque su ubicación e identidad permanezcan inéditos hasta ahora.

Complementariamente a los eventos descubiertos en el macrocosmos parecían corresponderle otros hallazgos recientes en el microcosmo cuántico, que llevaban a los científicos a exponer extravagantes conceptos: una especie de erosión máxima corroía cuanto existía, incluidos los átomos de nuestro cuerpo, emergiendo la posibilidad de transformaciones o colapsos materiales instantáneos. En palabras de Frank Close (tomadas de su obra FIN): Tenemos también indicios de la existencia de una ´materia extraña´ más estable que nosotros y que de acercarse en suficiente concentración lo destruiría absolutamente todo; sugiriendo que la estructura misma del espacio es inestable y que el universo entero podría ´resbalar cuesta abajo´ si ciertos detonantes ocurriesen en algún lugar. Demasiado parecido a las vaguedades numinosas de la escuela Lovecraftiana como para no estremecerse.

También coincidentemente con la consolidación del paradigma de la complejidad autoorganizada estallaba en el campo de la cosmología y la física esta revolución copernicana que convertía a la materia oscura en el componente más importante del universo, ya que determinaba su forma y funcionamiento desde el big bang originario y culminaría decidiendo su destino final, en una expansión fría o en un big crunch cierre y apertura a un universo pulsátil u oscilatorio.

Todo se inició cuando el 1933 el astrónomo suizo Zwicky, observando el movimiento, emisión de luz y velocidad de las galaxias del cúmulo de Virgo (a unos 64 millones de kilómetros del Sistema Planetario Solar), descubrió casual y sorpresivamente que la masa requerida para mantener unidas a esas galaxias era mucho mayor que la masa luminosa observable, instalando un problema insoluble en el corpus teórico de la astronomía: no existía suficiente tracción gravitatoria en la materia visible para estructurar y conformar el universo tal y como se observaba, su masa era incapaz de mantener agrupadas a las galaxias. Se podía predecir con exactitud que ya habrían alcanzado la velocidad de escape y deberían estar desintegrándose, y como tal evento no había acaecido ni parecía estar por producirse, la demoledora conclusión para la ciencia devenía abrumadora: la mayor parte de la materia existente en el universo no era visible.

Hacia la década del ´70 el refinamiento de la tecnología permitía captar las tenues ondas de radio lanzadas por los átomos de hidrógeno esparcidos más allá de las últimas estrellas de los brazos de la espiral galáctica. Se suponía, en términos newtonianos, que mientras más lejanos se encontraran, más lenta sería la velocidad de su desplazamiento. Los resultados de la investigación provocaron un dosconcierto mayúsculo: toda la materia visible, fueran átomos de hidrógeno lejanos o las propias estrellas, se movía a la misma velocidad, parecía estar inmersa en una sopa de materia oscura indetectable que la arrastraba. El remolino de estrellas galáctico (10% de la masa) se encontraba embebido, o rodeado de un halo o globo de materia invisible, que daba cuenta del 90% de la masa total de la galaxia. La búsqueda de la materia oscura continúa, ya sea intentando medir las distorsiones luminosas de las galaxias lejanas, observando el poder de atracción gravitacional del Gran Atractor Extraño hacia donde se precipitan la Vía Láctea y otras galaxias de nuestra región del universo, o trazando los mapas de los grandes ríos de estrellas que describe Greg Benford en su Ciclo del Centro Galáctico.

Los debates menudean y se enfrentan los defensores de los machos (siglas en inglés de Objetos Masivos y Compactos del Halo) y los patrocinadores de los wimps (tímidos o Partículas Masivas de Interacción Débil). Los primeros imaginan un enjambre de concreciones dispersas como tachuelas por el borde sujetando la forma de las galaxias; los segundos razonan así: el universo está repleto de wimps que diseñan un colosal telón de fondo ante el cual aparecen y se definen todos sus demás objetos. Como resume James Trefil: Ya no se trata tan sólo de decir que la Tierra no es el centro del universo, o que el Sol no es el centro de la Vía Láctea, sino que la materia visible u ordinaria, a la cual siempre hemos visto o conceptualizado como la urdimbre misma del universo, resulta ser algo así como una idea tardía dentro del cosmos, y poco importante en el plan maestro de la materia global.


Notas

Nota del SdCF. 2022-07-17: Según el astrofísico Pavel Kroupa la materia oscura, sencillamente, no existe. En éste artículo (en ingles) explica sus razones:

https://iai.tv/articles/dark-matter-d[...]id-2180?_auid=2020

© Luis Antonio Bolaños de la Cruz, (36 palabras) Créditos