LA CANCIÓN DE LAS ESTRELLAS
LA CANCIÓN DE LAS ESTRELLAS Norman Spinrad
Título original: Songs from the Stars
Año de publicación: 1980
Editorial: Teorema S. A.
Colección: Visión-Arcadia
Traducción: Jorge A. Sánchez
Edición: 1985
ISBN:
Precio: 2,40 EUR

No recordaba haber leído un ejemplo de ciencia-ficción jipioso-espacial tan claro como este, y como todo lo que de alguna forma huela a jipioso, esta novela también huele ya a estas alturas a pasado de moda y acartonado.

Y creo que Spinrad tenía esa intención desde un principio, poner en evidencia mucha de la filosofía simplista e ingenua que impulsaba al movimiento jipi, sacar a la luz sus contradicciones e inevitables hipocresías y poner sobre la mesa que ni todo lo bueno es tan bueno como aparenta ni lo malo decididamente reprobable.

El libro se lee en un principio como una parodia divertida de las filosofías orientales importadas a occidente durante los sesenta. Parodia caricaturesca; los personajes no piensan más que en su karma y en la pureza de sus instrumentos y actos, y parece que nada les puede desviar de la Gran Vía marcada por las fuerzas básicas del viento y el músculo, alejadas de la energía atómica, y los destilados de hidrocarburos, las abominaciones que destruyeron la civilización precedente.

Pero poco a poco se descubre que tal estado de cosas es insostenible sin explicaciones más detalladas. En esta civilización post-atómica la tecnología ha quedado reducida a una serie de artilugios, más o menos puros, blancos como se les llama, de los que en realidad se desconoce su origen. Son suministrados por clanes de casi intocables, relacionados con los brujos negros, los poseedores de los restos de la antigua industria y tecnología. Un escándalo provocado por el uso de energía negra, impura, y el consiguiente juicio para depurar responsabilidades lleva al juez; Celeste Lou, y la principal acusada, Luminosa Sue, a descubrir cuales son los verdaderos pilares de su supuestamente blanca civilización.

Como ya digo, en gran medida el libro se lee como una sátira amable de todos esos movimientos filosóficos orientales tan de moda hace unos años. Un sistema de pensamiento se genera y desarrolla en un entorno muy concreto, en base a unas necesidades muy específica, y difícilmente extrapolables a otras gente y otros entornos. Pretender implantarlos, ya sea por la fuerza o por moda sólo consigue generar una cantidad los suficientemente grande de tensiones como para provocar una buena cantidad de traumas psicológicos, como mal menor, o persecuciones o guerras de religión en los casos más extremos.

Estas tensiones se muestran en LA CANCION DE LAS ESTRELLAS, donde una sociedad aparentemente blanca depende de tecnología negra para sobrevivir. La procedencia de esa tecnología es convenientemente obviada, ignorada deliberadamente. También advierte el libro de los peligros del mal uso de la tecnología (al fin y al cabo es una novela post-apocalíptica), y de lo bueno que resulta tener la cabeza bien asentada sobre los hombros a la hora de las grandes revelaciones, aunque en este último aspecto del libro se cargan demasiado las tintas en la beatería pura, igualmente falsa, por lo interesado y poco honesto de las intenciones de los protagonistas.

El libro no se lee con fluidez. Para un descreído como yo, estar pensando cada dos páginas santurrones de mierda es todo un obstáculo, pero mientras el desarrollo es divertido, tampoco resulta una molestia. Si lo es cuando la narración se espesa (que lo hace, y más a menudo de lo deseable) y los flujos y reflujos karmicos se vuelven una pesadilla infumable, afortunadamente el karma de marras prácticamente desaparece en el último tercio de la novela, sin duda lo más ágil e inspirado de la misma.

Pese a todo, y como digo, una curiosa aventura jipioso-espacial, que por 400 pelas es posible encontrar de saldo en cualquier Feria del Libro Viejo y de Ocasión.

© Francisco José Súñer Iglesias, (605 palabras) Créditos