LÁMPARA DE NOCHE
LÁMPARA DE NOCHE Jack Vance
Título original: Night Lamp
Año de publicación: 1996
Editorial: Gigamesh
Colección: Gigamesh
Traducción: Justo E. Vasco
Edición: noviembre de 2000
Páginas: 413
ISBN:
Precio: 14,42 EUR

Vance es una marca con denominación de origen, y si algo tienen estas marcas es que conservan sus características identificativas incluso a pesar del tiempo. LAMPARA DE NOCHE no viene a aportar a tales alturas nada nuevo a todo lo que ya ha sido el autor; por supuesto, tampoco pierde un ápice, lo cual es una excelente noticia para todo aquél aficionado/a que haya estado siguiendo su obra.

A pesar de lo inconfundible de sus historias, ésta novela aún cabe encuadrarla más cercana al estilo de la pentalogía de los Príncipes Demonio, centrada en el desarrollo de la psicología de los personajes (con toda su maestría esta vez), y esa extraña oscuridad que ha tomado tantas formas (aquí la de un despiadado antagonista sin escrúpulos) acechando en cualquier recodo de la historia.

La trama gira alrededor del pasado perdido del protagonista, un joven perteneciente, aunque nada inmerso, a una sociedad intensamente jerarquizada. Huyó y contempló la muerte de su madre, torturada por el antagonista, antes de ser rescatado en su mundo por un matrimonio de musicólogos que le procurarán cuidados. Durante su hospitalización, le serán borrados por su propio bien los recuerdos de lo sucedido. Sin embargo, algo le empujará a regresar a su mundo y a redescubrir ese pasado olvidado.

Es difícil buscar algún aspecto negativo a la novela; probablemente la historia se alarga en exceso con detalles que no aportan especialmente mucho a la trama. Y, quizás, recordar que en Jack Vance lo natural es que el argumento evolucione siempre de la mano de la aventura, y muy lejos de la ciencia-ficción pura. Ello ha hecho, seguramente, que el autor no reciba el reconocimiento que merecería, pero no quita ni lo más mínimo para que sea siempre extraordinariamente disfrutable.

Calificación:

Narrativa: 3, Argumento: 3, Originalidad: 5, Global: 4

© Francisco Ontanaya, (301 palabras) Créditos

Un Vance siempre es un Vance, pero hay Vances y Vances. Y este no es, ni de lejos, el mejor. Es más, creo que es de los peores Vances que recuerdo haber leído. Deslavazada, con una continuidad complicada por con numerosas digresiones inútiles, esta LAMPARA DE NOCHE alumbra bien poco.

No quiero decir con esto que esté falta de interés, me la he leído de un tirón, incluso quitándome alguna que otra horita de sueño, pero no a causa de lo trepidante de la acción y lo absorbente de la lectura, sino debido a que debía pasar rápidamente por gran número de páginas irrelevantes para llegar a los hechos realmente interesantes.

Y lo peor es que, llegado a esos sucesos, Vance desilusiona resolviéndolos de un plumazo, dejando la sensación cierta de que todo lo leído hasta el momento no es más que relleno colocado ahí para dar consistencia física al volumen. Porque, esto que quede bien claro, LAMPARA DE NOCHE, podría haber sido una novela mucho más interesante si se hubiera quedado en la mitad o menos de su extensión. Como ya he comentado, es gracias a toda esa serie de digresiones y episodios intranscendentes como se mantiene el suspense y el interés en la lectura, pero por el poco elegante método de separar las claves de la narración por gruesas resmas de papel.

No voy a negar que estos espisodios, tomados uno a uno, puedan ser incluso notables. En algún caso, como los tres años de Maihac entre los loklor, darían de sobra para ser ampliados en una buena novela, pero encajados dentro de esta, e insuficientemente desarrollados, no aportan nada realmente interesante.

En cuanto a los personajes de LAMPARA DE NOCHE también son puramente vancianos. De retórica enrevesada, rápidos de pensamiento y no menos ágiles en sus actos, pecan en esta ocasión de rígidos. Y si un personaje de Vance se hace rígido es que es muy rígido. Generalmente, Vance nunca ha dejado a sus personajes colaborar en el desarrollo de sus historias, desde un principio han tenido bien marcado su destino, y ninguna personalidad notable, como la del bueno de Cugel, ha podido cambiar esto. Pues bien, en esta novela todos, desde los Fath hasta Aubert Yamb, son marionetas en manos de su creador, sin salirse ni una coma del guión establecido, ni aportar nada al relato.

Tampoco las sociedades que recrea Vance son especialmente extraordinarias. Aparentemente exóticas y enrevesadas, resultan ser poco creíbles fundamentalmente por su simplicidad; en cada una de ellas las convenciones de comportamiento se rigen por una única regla, más o menos compleja, pero en las que incluso los transgresores no lo son tal al estar claramente clasificados y con un estatus bien definido. Basta con echar un vistazo alrededor e intentar delimitar claramente las reglas de algo tan sencillo como es el tuteo (a quien se puede tutear, en que circunstancias, hasta que edades, que significa evitarlo deliberadamente y lo que supone usarlo indiscriminadamente, etc, etc) para darse cuenta de que Vance no crea civilizaciones excepcionalmente asombrosas.

Sin embargo, creo que a Vance nunca le ha preocupado demasiado que sus sociedades fueran las más originales jamás imaginadas. Su intención es muy distinta; lanzar andanadas ácidas contra nuestra propia sociedad. Las suyas, son crueles caricaturas de muchas cuestiones que van más allá de las reglas básicas de una apacible convivencia y traspasan los límites del esnobismo y la tontería, y muchos párrafos de LAMPARA DE NOCHE van más encaminados en ese sentido que en el de desarrollar una novela de aventuras.

En fin, aunque LAMPARA DE NOCHE se deja leer, y es sin ninguna duda un Vance, no es menos cierto que es de los peores y más farragosos Vances que han caído en mis manos.

© Francisco José Súñer Iglesias, (623 palabras) Créditos