HÉROES FUERA DE ÓRBITA
HÉROES FUERA DE ÓRBITA EE.UU, 1999
Título original: Galaxy Quest
Dirección: Dean Parisot
Guión: David Howard
Producción: Elizabeth Cantillon
Música: David Newman
Fotografía: Jerzy Zielinski
IMDb:
Reparto: Tim Allen (Jason Nesmith/Comandante Peter Q. Taggert); Sigourney Weaver (Gwen DeMarco/Teniente Tawny Madison); Alan Rickman (Alexander Dane/Doctor Lazarus); Tony Shalhoub. (Fred Kwan/Sargento Técnico Chen); Sam Rockwell. (Guy Fleegman/Tripulante Anónimo Que Muere En El Episodio 81); Daryl Mitchell. (Tommy Webber/Teniente Laredo); Enrico Colantoni. (Mathesar); Robin Sachs. (General Sarris); Justin Long. (Fan de Galaxy Quest); Jeremy Howard. (Otro fan de Galaxy Quest)

Según el Diccionario de la RAE, la definición de parodia es imitación burlesca, habitualmente de algo que ha alcanzado una —merecida o no— fama notable. Aunque perteneciente al género satírico, la parodia se diferencia de la mera sátira en que existe un original serio, de fácil identificación, al cual toma como diana.

La parodia, obviamente, es tan antigua casi como la literatura, y ya se podrían considerar como tales, en cierto modo, algunas de las obras de Plauto, por poner tan sólo un ejemplo.

Parodia fue también, inicialmente, el Quijote, en este caso de los libros de caballerías; que luego trascendiera de su modesto origen para convertirse en la obra cumbre de la literatura universal es otra historia, y desde luego resultaría interesante saber no ya si Cervantes era consciente, sino si tan siquiera le pasaba por la imaginación, que esto pudiera suceder. Y parodia descarada, concretamente de la ópera AIDA, fue la divertida zarzuela —u opereta— LA CORTE DE FARAÓN, con música de Vicente Lleó.

Por supuesto el cine no ha sido en absoluto ajeno a este filón, siendo innumerables las parodias con las que nos podemos encontrar en el séptimo arte... muchas de ellas ciertamente olvidables cuando no decididamente infumables, lo que no ha impedido que podamos gozar de algunas parodias magistrales tales como EL GRAN DICTADOR de Charles Chaplin (1940), EL JOVENCITO FRANKENSTEIN de Mel Brooks (1974) o LA VIDA DE BRIAN, de Monty Pyton (1979, sin olvidarnos claro está del tono paródico de muchas de las películas de los hermanos Marx, alguna tan evidente como UNA NOCHE EN CASABLANCA (1946). O, ya dentro del cine de animación, de la serie de SHREK (2001, 2004 y 2007) poniendo en solfa a la práctica totalidad de los cuentos infantiles. Y su hermana menor, la televisión, también nos ha regalado joyas como Superagente 86, también de Mel Brooks, o las frecuentes parodias de la ya de por sí corrosiva serie Los Simpson.

En el cine de ciencia-ficción nos encontramos también con las inevitables parodias, algunas tan peculiares como FLESH GORDON, de Michael Benveniste y Howard Ziehm (1974), una delirante parodia erótica — flesh, en inglés, significa carne en el sentido bíblico de la palabra— de FLASH GORDON, o la descacharrante EL VENGADOR TÓXICO, de Lloyd Kaufman y Michael Herz (1984), un típico subproducto de la compañía Troma, especializada en películas de serie Z, en la que se nos presenta al superhéroe más cutre y casposo de toda la historia del cine.

Ya más en serio, dentro de lo que cabe, Mel Brooks echó también su cuarto a espadas con la fallida LA LOCA HISTORIA DE LAS GALAXIAS (SPACEBALLS, 1987), de la cual huelga decir cual era el título de la película imitada. Pero sin duda la parodia más genial dentro del género ha sido la corrosiva e hilarante MARS ATTACKS![P] de Tim Burton (1996), aunque conviene no olvidar tampoco a HOMBRES DE NEGRO[P], de Barry Sonnenfeld (1997,2002 y 2012) e incluso a la trilogía de Regreso al futuro, de Robert Zemeckis (1985,1989 y 1990).

Dentro de este marco conocía desde hacía tiempo la existencia de una parodia de Star Trek titulada GALAXY QUEST ( Dean Parisot, 1999), algo así como BÚSQUEDA GALÁCTICA, aunque el absurdo título con el que se estrenó en España fue HÉROES FUERA DE ÓRBITA. La película debió de pasar sin pena ni gloria por los cines de nuestro país y tampoco debió de ser emitida —o al menos yo no me enteré— por televisión, mientras que tampoco pude encontrarla más tarde en vídeo o DVD pese a mi interés por ella.

En resumen, y pese a los trece años transcurridos desde su estreno, hasta hace muy poco me había sido imposible verla hasta que, finalmente, pude conseguir una copia. Y no me defraudó en absoluto, dado que cumplió con creces todo lo que yo le exijo a una parodia.

Como es sabido, su argumento arranca con los protagonistas de una antigua serie de culto — Galaxy Quest, transparente trasunto de Star Trek — que, dieciocho años después de su cancelación, arrastran su decadencia y sus hipotecas acudiendo disfrazados a las convenciones organizadas por los questies —pido disculpas por el palabro — en un patético intento por poder llegar a fin de mes. Son unos perdedores, y lo saben, pero...

De repente, y mezclados con los frikis disfrazados de extraterrestres, aparecen unos extraños personajes que se presentan como termianos, al tiempo que les piden su ayuda para resolver el grave problema que les afecta. Como es natural, y todavía más dado que el horno no estaba para bollos, en un principio les toman por chiflados y no les hacen el más mínimo caso, pero... resulta que son extraterrestres de verdad.

[Leer el resto de la sinopsis. Se describe el argumento completo.]

A diferencia de muchas parodias Galaxy Quest no es un vulgar subproducto de serie B o peor, ni tampoco recurre al humor vulgar, cuando no grueso, tan habitual en este subgénero. Firmado por David Howard y Robert Gordon su guión, ingenioso y cuidado, es en realidad un homenaje no sólo a Star Trek, sino en general a las diferentes series de ciencia-ficción que alegraron la infancia de muchos aficionados, yo entre ellos. La película juega además con la complicidad de los espectadores al introducir continuos guiños que sólo los iniciados serán capaces de captar, alcanzando su apoteosis en la imagen que da de los frikis, riéndose con ellos, que no de ellos, de toda la parafernalia que éstos suelen montar en sus convenciones.

El reparto de actores también está cuidado, correspondiendo los principales papeles a actores conocidos como Tim Allen, que encarna al cínico comandante; Sigourney Weaver, a la protagonista florero, o Alan Rickman al Doctor Lazarus, un humanoide trasunto del Señor Spok y en la vida real —la de la película, se entiende— un actor shakespeariano frustrado y amargado, a la vez que harto de su para él ridículo papel.

La película recaudó más de noventa millones de dólares, el doble de su coste, y cosechó un notable éxito entre los aficionados, incluidos los exigentes trekkies. Ha contado con una novelización escrita por Terry Bisson y con una secuela en cómic, y fue galardonada en 1999, en la categoría de mejor actor para Tim Allen, en los Premios Saturno de cine de ciencia-ficción; en 2000 con el premio Hugo a la mejor presentación dramática, y en 2001 con el Nebula al mejor guión.

Y si pueden, véanla; pasarán un rato divertido.

© José Carlos Canalda, (2.376 palabras) Créditos

GALAXY QUEST (permitidme omitir la estúpida traducción del título) no es realmente una parodia de Star Trek, sino más bien una sátira amable del fenómeno Star Trek, donde se mezclan la ironía y el afecto hermosamente equilibrados. Jason Nesmith (Tim Allen) es el Comandante Taggert de la nave espacial Protector, alcoholizado y deprimido, en tiempos infatigable perseguidor de actrices y, a decir de Alex Dane, aficionado a robar escenas. Gwen DeMarco (Sigourney Weaver) es la Teniente Madison, clásica rubia mona de imponente pechuga y escote generoso. Alexander Dane (Alan Rickman), un frustrado y deprimido actor shakespiriano, es el oficial científico alienígena Doctor Lazarus. Está absolutamente harto de repetir su frase ¡Por el Martillo de Grabthar! Fred Kwan (Tony Shalhoub) es el Sargento Técnico Chen, ingeniero jefe y supuesto manitas. Tommy Webber (Daryl Mitchell) es el Teniente Laredo, piloto de la nave. En cuanto a Guy Fleegman (Sam Rockwell), es un tripulante sin nombre.

El trekkie que la vea descubrirá innumerables guiños a la serie: Nesmith con su camisa desgarrada a lo James T. Kirk; el imperturbable doctor Lazarus y su filosofía estoica; la Teniente Madison, cuya única misión parece ser repetir al ordenador las preguntas del comandante y repetir lo que éste dice (una irreconocible Sigourney Weaver, actriz secundaria que interpreta a una actriz secundaria); Chen, mucho más inseguro que el inolvidable Scotty; Laredo, el diestro piloto que no puede sacar la nave del dique espacial sin abollarla; y Guy Fleegman, aterrado de ser el camisa roja al que se cargan al bajar a un planeta desconocido...

De visión obligatoria.