LA HORDA AMARILLA
LA HORDA AMARILLA George H. White
Título original: ---
Año de publicación: 1953
Editorial: Silente, Ciencia-Ficción
Colección: La Saga de los Aznar nº2
Traducción: ---
Edición: 24 de agosto de 1999
Páginas: 253
ISBN:
Precio: 15,63 EUR

Hace poco dejé a un amiguete, también aficionado a esto de la lectura y escritura de la ciencia-ficción, desengañado estudiante de filologías hispánicas, y tipo informado donde los haya, el anterior volumen de esta colección; LOS HOMBRES DE VENUS. Su comentario al verme, una vez verificado el trámite de la lectura, fue un compungido;

—¡Paco! ¡Pero Paco! ¡¡Vaya, con tu amigo G. H. White!!

—¿Y que querías encontrar? —contesté escudado tras una sonrisa de conejo— ¿A Delibes? Pues no, es Marcial la Fuente Estefanía.

—Pero, es que hay cosas y cosas.

—Ya te veo a ti. ¿Te lo has acabado?

—Si, claro, pero joder...

—Ni joder ni jodamos, que todos somos hermanos. Si te lo has podido acabar... ¿A que no era tan malo?

—No ha jodío, visto así...

Dejando aparte lo apasionante que resultaría un estudio reposado de las innumerables referencias al coito en el normal habla de los madrileños, lo verdaderamente interesante de esta conversación son las conclusiones que se extraen. A un persona leída, digamos culta, el inicio de la lectura de una novela de Pascual Enguídanos Usach, (alias George H. White), no puede por menos que resultarle penosa; la prosa no es precisamente de exquisita factura, los personajes pecan de planos y estereotipados, un alma sensible incluso se escandalizaría con el desbordante militarismo de las novelitas, y cualquier estudioso medianamente riguroso señalaría rápidamente mil y una transgresiones de la física, la química, la biología y la jardinería.

Pero con todo y con eso hay algo que les hace permanecer atentos a las aventuras de estos personajes puramente novelescos (o de comic, como erróneamente se acostumbra a decir hoy día) y hasta no saber en que acaban sus cuitas no dejan de pasar hojas. ¡Ah! Hemos dado con la verdadera habilidad de Pascual Enguídanos, con su verdadera maestría; con ese algo por el que tantos exquisitos estetas darían la vida; Enguídanos sabe contar historias, plantearlas con una rapidez asombrosa, continuarlas sin dejar que decaiga el interés, y sumergir al lector en la acción de modo que hasta la última hoja no sea capaz de soltar el librito.

En un tiempo en el que la televisión no era el comecocos que ha terminado por ser, y los entretenimientos existentes se reducían a la radio, el paseo y la partida con los amigos, firmas como Corin Tellado, Marcial La Fuente Estefanía, G. H. White... llenaban los kioskos y puestos de prensa con obras de rápido consumo y ágil transcurrir; había un público que pedía evasión, y se le daba en forma de múltiples géneros, y nadie duda que el nivel literario de estos libritos fuera ínfimo en la mayoría de los casos, pero lo que es absolutamente cierto es que el nivel narrativo estaba al máximo nivel.

El volumen que comento es el segundo de la reedición de Silente está haciendo de La Saga, en el que se incluyen LA HORDA AMARILLA, POLICIA SIDERAL y LA ABOMINABLE BESTIA GRIS.

En el primero, Miguel Ángel Aznar y sus amigos regresan con el autoplaneta Rayo a la Tierra, cuatrocientos años después de su aventura venusiana, y la situación no puede ser más desconcertante, dividido en cuatro grandes potencias, el mundo se debate al borde de la aniquilación en una guerra en la que los combates aéreos son multitudinarios y en la que el peligro de bombardeos atómicos a reducido al nivel de trogloditas (tecnológicamente muy avanzados, eso si) a la humanidad. Con el invulnerable Rayo apoyándole, Miguel Ángel Aznar se pone de parte de las fuerzas del bien (¡la Federación Ibérica y los Estados Unidos!) En contra del malvado Tarjas-Kan, el emperador de la Horda Amarilla, a que vence finalmente llevando la paz a la Tierra.

Vencidos los asiáticos y asimilados los africanos, en POLICIA SIDERAL se lleva a cabo la unificación de la humanidad bajo la tutela de las potencias occidentales, con Miguel Ángel Aznar como comandante supremo de la Policia Sideral, encargada de unificar en un solo ejercito las fuerzas terrestres... porque la amenaza no ha desaparecido, los extraños thorbods aún siguen ocupando Marte y soguzgando Venus; y la experiencia de Miguel Ángel Aznar le dicta que son una auténtica amenaza para la humanidad. El conflicto se desata cuando se descubre que el asteroide Eros está compuesto nada menos que de dedona, el mítico material casi indestructible. Las escaramuzas entre humanos y thorbods por hacerse con el control del asteroide son continuas, y aunque finalmente la humanidad consigue imponerse, se trata de una victoria pírrica.

Tal y como se demuestra en LA ABOMINABLE BESTIA GRIS. Los thorbods han estado preparándose durante mucho tiempo, y sin la rémora de los virulentos conflictos internos que han azotado la Tierra, su poder militar está casi intacto y listo para el asalto definitivo, que se produce sin que las nuevas naves terrestres, protegidas con dedona, puedan hacer nada contra la abrumadora superioridad numérica del invasor. La lucha es épica, Miguel Ángel Aznar y sus amigos se multiplican en todos los frentes, pero la suerte está echada, la Tierra es invadida, y sólo un pequeño grupo de humanos podrá escapar en el todavía invulnerable Rayo de la esclavitud a la que los thorbods someterán durante mucho tiempo a los humanos.

Resulta refrescante volver a encontrarse con este tipo de ciencia-ficción, tan alejada de las complejas especulaciones y más todavía complejas matemáticas con las que muchos autores actuales salpican sus obras; la space-opera es un género que se está olvidando, y no debería ser así, por cuanto la mayoría de los aficionados a la ciencia-ficción nos iniciamos gracias a ella.

Sin embargo, y aún quedándome sin palabras agradeciendo a Pedro García Bilbao el esfuerzo por la reedición de estas novelitas, también tengo que darle una buena cantidad de capones tanto a él como a sus colaboradores por el poco cuidado con el que se ha editado este libro. Como no hay originales, el único medio de recuperar los textos resulta ser escanear las propias novelas y tratar el resultado con un programa de reconocimiento de caracteres. Esto, aún con los buenos resultados de las actuales tecnologías, implica una cuidadosa revisión posterior del resultado para depurar erratas, cosa que en algunos pasajes no se ha hecho, lo ha supuesto que en la errata aparezca algo de texto. Detalle a cuidar muy seriamente en los próximos volúmenes.

También sería conveniente que Pedro se buscara otra imprenta. Me consta que incluso al precio al que vende los volúmenes pierde dinero, y no soy el único en pensar que están abusando de su buena fe al cobrarle lo que le cobran por la impresión de los libros de Silente.

© Francisco José Súñer Iglesias, (1.105 palabras) Créditos