CIUDAD PERMUTACIÓN
CIUDAD PERMUTACIÓN Greg Egan
Título original: Permutation City
Año de publicación: 1994
Editorial: Ediciones B
Colección: NOVA
Traducción: Pedro Jorge Romero
Edición: 1998
Páginas: 348
ISBN:
Precio: 15,62 EUR
Comentarios de: Francisco Ontanaya

No se ha escrito demasiada ciencia-ficción en torno a la teoría de los autómatas celulares, pese a ser un tema tan sugerente. Egan vio esta cualidad, desarrollándola hasta las últimas implicaciones... pero se olvidó de la novela en sí, con lo que éste tema sigue quedando huérfano de una gran obra representativa.

CIUDAD PERMUTACIóN se sitúa en el 2050, en una época en la que la capacidad informática del mundo permite trasladar a modelos virtuales la personalidad de seres humanos: son las Copias, una forma de inmortalidad que, sin embargo, comporta múltiples dificultades existenciales.

Poul Durham, un agente de seguros que fue tratado de esquizofrenia, descubre una continuidad entre el Durham real y el Durham copia, que le enlaza con veintitres existencias alternativas anteriores; lo llama la teoría del polvo. Según esta teoría, la existencia no está relacionada con la cercanía física de los componentes, si lanza un nuevo modelo de universo, éste continuará su existencia aunque desconecte el programa inicial. Bajo este conocimiento, convence a varias Copias millonarias para trasladarse al nuevo universo, junto con una ciudad diseñada donde vivir y a un modelo planetario diseñado bajo reglas físicas simplificadas y en el que con el tiempo se pueda desarrollar la vida.

Egan desarrolla extraordinariamente la idea de la existencia (y el existencialismo) de universos construidos en soportes informáticos y basados en las leyes de los autómatas celulares. Al principio, esta misma novedad logra ser fascinante e incluso inspirar sentido de la maravilla. Pero, una vez pasan las primeras cien páginas, esto se agota, y puesto que el autor no prevé nada consistente aparte de la especulación sobre la teoría de autómatas, la novela decae dramáticamente, aunque hacia el final recobra un poco de lo que tenía al principio.

Narrativamente, en general la novela es correctita, sin alardes. Más en detalle se descubre una clamorosa indiferencia por el personaje en sí (todos iguales, sin caracterización); a menudo ni siquiera están bien tramados (en la página 159 vemos a una inspectora de policía contándole todo un seguido de informaciones cruciales a una protagonista a la que había ido a interrogar); y su evolución no está planificada (Thomas Riemann, un secundario evidente, salta eventualmente a principal para rellenar la trama con pasajes que no trascienden en ese plano)

Todo el argumento está sometido a la idea, un mal demasiado defendido a veces en este género. No se trata de una trama elaborada de principio a fin para cumplir un determinado objetivo, si no un mero soporte para ir encajando ideas que no conecta en ningún momento en una línea clara y definida de sucesos. Vaya, en pocas palabras, no hay argumento fuerte, si no una sucesión de subargumentos relacionados por el hilo conductor de la idea principal.

Para cerrar el aspecto del debe, hay que señalar que incluso la propia idea tiene un punto ciego: la teoría del polvo. Para un lector que no conozca nada de la teoría de autómatas debe resultar ininteligible; para uno, algo introducido en el tema, sigue siéndolo. Es un argumento inconsistente, pegado a mitad de novela para empezar a justificar con él todo lo demás. Sin desarrollarlo bien, es un golpe moral al lector exigirle una especie de acto de fe sobre un concepto que ni siquiera es fácil de imaginar.

Es encomiable el esfuerzo imaginativo de Greg Egan, y sobre todo la enorme abstracción conceptual que significa la novela. Pero cualquier autor con conocimientos de informática y de autómatas celulares tiene todo eso mucho más asumido, y finalmente lo que no es contenido especializado no deslumbra por su calidad. De cara al lector, CIUDAD PERMUTACIóN tiene un valor considerable; pero desde el lado del autor, se le podría haber exigido bastante más.

Calificación:

Narrativa: 1, Argumento: 2, Originalidad: 5, Global: 3

© Francisco Ontanaya, (627 palabras) Créditos