CIUDAD
CIUDAD Clifford D. Simak
Título original: City
Año de publicación: 1953
Editorial: Minotauro
Colección: Kronos
Traducción: José Valdivieso
Edición: 2002
Páginas: 306
ISBN:
Precio: 7,95 EUR

La introducción de elementos fantásticos y los poco convicentes recursos tecnológicos de los que se vale Simak para ilustrar esta novela no la hacen menos interesante ni menos emotiva.

En ella se narra, a través de la milenaria tradición oral de los perros, como la legendaria humanidad fue desapareciendo lentamente para dejar a los perros, asistidos por los robots, como depositarios de la sabiduría. Pero los perros saben positivamente que esos relatos no dejan de ser fábulas mitológicas que ocultan significados aún por descifrar. Son buenas para contar a los cachorros antes de mandarlos a dormir, pero que en ningún caso un perro adulto puede tomar en serio en tanto en cuanto no se llegue a su íntimo significado simbólico.

Lo que no saben los perros es que en esta recopilación de relatos Simak pretendió trazar la lenta transición de la raza humana desde la delirante sociedad industrial actual hasta un estadio, sí no superior, sí al menos más cercano a una plácida jubilación como raza pensante. Ya los primeros relatos son claros al respecto, la sociedad se ha derrumbado y los hombres se retiran al campo, hartos de las prisas, las obligaciones, buscando una existencia sosegada y sin sobresaltos. Algunos habrá todavía puesto que hay quien se aferra al antiguo orden y los conflictos son inevitables, pero una vez superados estos, surgirán otros, de una mutación surgen seres humanos extraordinariamente inteligentes y longevos, una raza aparte, que inquieta a los antiguos humanos.

Pese a todo la ciencia no se ha detenido; los viajes espaciales han conseguido establecer un vínculo de amistad entre humanos y marcianos, se han establecido bases en Júpiter, los robots han alcanzado casi la perfección como máquinas inteligentes y se ha hecho hablar a los perros, que de alegres compañeros han pasado a ser casi confidentes de la humanidad. Así, se descubren paraísos en lugares inimaginables e infiernos en el jardín. Los hombres poco a poco abandonan la Tierra y finalmente sólo quedan los perros y los robots, y un lejano recuerdo de la humanidad en forma de leyenda.

Todo esto, y más, está contado en ocho relatos separados por sesudos comentarios de los perros más eruditos que, como sus colegas humanos, pierden más tiempo en desmontar los argumentos de sus rivales académicos que en buscar las claves de los cuentos. El hilo conductor es la familia Webster, convenientemente involucrada en todas los acontecimientos significativos y cuando los Webster y el resto de la humanidad van desapareciendo toma el relevo el robot Jenkins, que durante miles de años guiará sensatamente a los perros.

Si no resultan demasiado lastrantes la arriesgada apuesta que hace Simak por la energía nuclear como panacea para todos los problemas energéticos, la también caprichosa propuesta acerca de cómo se da el habla a los perros (¡¡y de cómo la conservan generación tras generación!!), las condiciones ambientales que imagina para Júpiter, de los extravagantes universos paralelos y de otras muchas propuestas más propias de la space-opera más delirante, se encontrará en este libro una magnífica y emotiva colección de relatos.

© Francisco José Súñer Iglesias, (508 palabras) Créditos

En las frías noches de invierno, los perros se sientan frente al fuego y cuentan viejas leyendas sobre un ser mitológico llamado Hombre y su extinta civilización. Para la sociedad de perros, con el paso del tiempo, esas leyendas se han ido transformando de simples cuentos en importantes referencias a estudiar, puesto que, aunque la mayoría opina que no son mas que metáforas educativas escritas por sus antepasados caninos, hay otros que creen ver en ellas un posible retrato histórico real. Ese grupo de cuentos legendarios, ocho en total, reunidos junto con una obligada introducción escrita para cada una de ellos, conforman la novela editada por uno de los perros bajo el título de CIUDAD. Y uno acabaría creyendo que todo es real, si no fuera porque de antemano el lector ya sabe que en realidad CIUDAD no es otra cosa que una novela surgida de la imaginación de Clifford D. Simak.

Lo que en realidad se describe a lo largo de esos ocho cuentos es la decadencia y extinción casi total del ser humano, y lo que es más importante, el destino final de sus herederos. Melancólicamente, el lector es testigo de 7000 años de historia claves para el destino del Hombre. De manera maravillada, se asiste al abandono de las ciudades por parte del mismo, al intento de ganar el espacio, al nacimiento del siguiente paso evolutivo y posterior huida de sus individuos (descritos como mutantes), al voluntario fin de la inmensa mayoría de la raza humana y al encierro de la ínfima minoría, embarcada en una huida a través del sueño eterno. Fascinado, el lector conocerá el destino de su herramienta más servicial (el robot), convertido en una nueva raza y con un mayor sentido de lo que es la humanidad que el de sus propios creadores, y el establecimiento de los perros como nueva raza dominante, poseedora de otros métodos de civilización. Finalmente, la aparición en nuestro planeta de seres de otra dimensión, la incorporación de toda la gama animal al estadio de la inteligencia, el dominio de la Tierra por parte del más inesperado de ellos, y la retirada final del perro, el heredero más directo del Hombre, hacia otras dimensiones, pasarán en forma cronológicamente ordenada por la retina de quien recorra las páginas de CIUDAD. Todo centrado en los miembros de una sola familia, los Webster, y su servicial robot Jenkins, el mayordomo perfecto.

Una explosión imaginativa, que ya de por sí valdría para catalogar CIUDAD como obra maestra. Pero es que además, el estilo con que está escrita obra el milagro de que todo sea mágicamente creíble, pues Simak dota a la narración de una atmósfera nostálgica y triste, cercana al lirismo en muchas ocasiones, comparable en este aspecto a las CRóNICAS MARCIANAS, de Ray Bradbury, y con escenas realmente memorables, de las que perduran en la memoria eternamente. El paseo del hombre y su perro por Júpiter, convertidos en algo que ya nunca querrán dejar; o el viejo y fiel robot, siempre al cuidado de los perros, abandonado por su dueño 3000 años atrás, pero aun esperándole en la oscuridad del caserón de la familia; o la imagen final, que he de confesar, aún pasea por mi cabeza algunas noches, son buenos ejemplos de las joyas que atesora el libro. Da lo mismo conocer algunos pasajes o de qué va la historia: sólo la forma como está contada y las imágenes que encierra ya son suficientes dones como para gozar de esta lectura.

El libro, estructurado en ocho relatos dependientes a modo de fix-up, se basta y se sobra con apenas 300 páginas para asombrar, maravillar, emocionar y dejar una huella indeleble en la mente y el corazón de quien lo lee. Las introducciones a los cuentos, escritas por uno de los perros, apoyan de una manera notoria la sensación de extrañeza de lo que se está narrando, visto desde un punto de vista exterior al humano.

Un torbellino de ideas semejante, contado sencillamente, sin decoración extra alguna pero no por ello sin calidad, sólo podía estar escrito en la dorada década de los 50, cuando la ciencia ficción era otra cosa. Simak realizó esta obra maestra en 1953, antes de que la new wave llevara al género por otros caminos diferentes (pero no siempre mejores), de que la palabra hard se convirtiera en sinónimo de complicado, de que los editores obligaran a inflar de páginas un libro para poder venderlo más caro, y por supuesto antes de que el deseo de convertir a la ciencia ficción en literatura importante desembocara, en muchos casos, en lo que Julián Díez llama el efecto Benford y su artificial profundidad de personajes. Desgraciadamente, muchas cosas han cambiado, y hoy en día, cuando la Ley de Sturgeon (aquella que dice que el noventa por ciento de todo es basura) es más válida que nunca, se hace bastante improbable ver escrita una obra semejante. Habría que reflexionar sobre por qué en casi todas las listas de aficionados, cuando se les pregunta sobre las diez mejores obras de la historia del género, la casi totalidad son obras de hace más de diez años. ¿No han dado los noventa ninguna novela realmente grande? A mí desde luego, si exceptuamos LA CAíDA DE HYPERION, situada más en la década anterior que en esta, no se me ocurre ninguna.

CIUDAD es ciencia ficción de otras épocas, ciencia ficción magna, de la que ya no se lleva. Quien ame el género no puede perdérsela. Un último consejo. En este país se permite la posibilidad de editar dos obras distintas bajo el mismo título, aunque una de ellas tenga originalmente otro. Hay otro libro publicado como CIUDAD: es de Michael Marshall Smith y no tiene nada que ver con este. Aquel trata de ser un best seller, y el que nos ocupa, el de Clifford D. Simak, es una de las mejores obras de ciencia ficción de todos los tiempos. Sin duda alguna.

© Santiago L. Moreno, (991 palabras) (Lista de #cienciaficción) Créditos