LA MUJER MÁS FEA DEL MUNDO
LA MUJER MÁS FEA DEL MUNDO España, 1999
Título original: ---
Dirección: Miguel Bardem
Guión: Nacho Faerna
Producción: Francisco Ramos
Música: Juan Bardem
Fotografía: Néstor Calvo
IMDb:
Reparto: David Pinilla (Pizarro); Elia Galera (Lola Otero); Javivi (Sargento Pelayo); Maria Isbert (Anciana Borde); Hector Alterio (Dr. Werner); Alicia Agut (La Monjita); Pilar Bardem (Rocío); Agustin Gonzalez (El Rector); Javier Gurruchaga (El Presentador); Guillermo Toledo (Lafuente); Luis Ciges (Anciano Vicioso); Alberto San Juan (Luis Casanova); Pablo Pinedo (León); Roberto Alvarez (Teniente Arribas); Enrique Villen (Abella)

Parece como si el cine español sólo pudiera decantarse por cuatro tendencias dominantes; el esteticismo casi pedante, la comedia costumbrista, el desgarrado retrato de la vida y el cutre-lux agresivo.

Y de cuando en cuando una de ambiente clásico para desengrasar.

Apenas quedan metros de celuloide para la aventura, la comedia elegante, el policiaco bien entendido y la ciencia-ficción. Ejemplos de todas estas haylos, pero son tan pocos que resulta difícil encuadrarlos como tales y quedan mejor en alguna de las cuatro tendencias propuestas. Y LA MUJER MÁS FEA DEL MUNDO no se escapa a esto, para los amigos de lo ordenado se puede decir que esta es una película policiaca de ciencia-ficción de la tendencia cutre-lux agresivo.

Y no es que el argumento esté mal, todo lo contrario; una niña nace con tal deformidad facial que mirarla resulta mareante. Las propuestas más delirantes de Picasso son ejemplos de belleza formal al lado de Lola Otero, y si cualquiera que tenga una mínima peculiaridad sabe lo que supone a veces aguantar los bromazos y comentarios idiotas de los conocidos, y las dudas del sexo contrario a la hora de meterse en faena, comprenderá que la vida de Lola es una pura desdicha. Rechazada por todos, nunca ha sabido lo que es la felicidad hasta que encuentra al Doctor Werner. Éste, consigue por métodos someramente explicados, pero a todas luces muy eficaces (impresionante Elia Galera) convertirla de monstruo en belleza irreal... aunque al buen doctor se le olvida que los verdaderos monstruos son los de la razón, y ciertamente la razón de Lola hace tiempo que se retorció de forma irremediable.

En esto se nos sitúa en Madrid, en Año Nuevo de 2011 con lo que ya tenemos los elementos ciencia-ficcionisticos; la revolucionaria tecnología genética del doctor Werner y unos añitos de proyección en el futuro, y sin objecciones, que la fábula lo requiere así. Es entonces cuando empieza la parte policiaca de la película; se están produciendo una serie de misteriosos y salvajes asesinatos de mujeres que el teniente Arribas se encarga de investigar, y tirando de la madeja descubre que todas las asesinadas fueron en algún momento Miss España... Arribas tampoco es un adonis, y sólo una buena cantidad de prótesis y añadidos le hacen agradable a la vista, que no al trato; huidizo, seco y distante. Él, mejor que nadie, comprenderá las motivaciones del asesino.

Lo dicho; el argumento promete, y la película tiene ciertamente algunos buenos momentos, como los de Arribas en su casa, en una parodia cruel de Deckard, o las escenas donde Lola y el doctor Werner se miden interpretativamente, con clara ventaja para Hector Alterio, pero en las que Elia Galera sorprende agradablemente, y por supuesto, las apariciones de Luis Ciges, como siempre impecablemente desconcertante.

Por lo demás seguimos con la tónica de los realizadores patrios de intentar hacerse los graciosillos a base de personajes, chistes y situaciones casposas; con Javier Gurruchaga haciendo por enésima vez de si mismo, los forenses en el muy desenvuelto desempeño de sus funciones, o el sargento Pelayo (Javivi) tartamudeando como de costumbre y liándose en una almodovariana relación con un funcionario de Correos travestido, lo que provoca la hilaridad y los malos chistes de sus compañeros de comisaría, una pandilla de descerebrados.

La idea prometía, los efectos especiales son francamente buenos, de los intérpretes se podía haber sacado mucho provecho, pero en definitiva se acaba con la sensación de que esta es otra película de la corriente cutre-lux, que ni salvan las gracietas, ni acaba de dignificar la reflexión sobre el anhelo de la belleza.

© Francisco José Súñer Iglesias, (603 palabras) Créditos