MANIMALES O EL ANIMAL QUE CAMINA EN NUESTRAS CÉLULAS
por Luis Antonio Bolaños De La Cruz

Si todas las bestias se extinguieran, moriríamos de una gran soledad espiritual, pues cualquier cosa que ocurra a los animales, nos sucede a nosotros. Todas las cosas están relacionadas. Lo que sea que acontezca a la tierra, nos acontece a los hijos de la tierra.

Jefe indio Sealth

La verdadera evolución sucede cuando por primera vez se unen cosas que habían estado hasta entonces separadas.

Arthur Koestler, Más allá del reduccionismo
Sirio

La relación de los seres humanos con las especies animales es una clave importante para comprender no sólo la historia de la humanidad (Sagas de Jean Auel, de Joan Wolf o de Michael y Kathleen Gear) sino su representación como símbolos de los impulsos secretos de la sociedad (un prototipo reciente sería LA ESTACIÓN DE LA CALLE PERDIDO de China Mieville)

Cuando enfrentamos nuestra relación con los animales, en especial domésticos y mascotas queda de relieve esta coevolución (ver artículo sobre el Canis lupus que transformamos en canis familiaris en Axxón 119 de Marcelo Dos Santos)

No seríamos los que somos si los animales no hubieran contribuido en sinergia constructiva a modelarnos, a medida que humanizamos la relación entre las personas gracias a le extensión de los derechos humanos y a que nuevos datos llegan desde la ciencia a incrementar los conocimientos sobre homeogenes (no sólo somos 99.4% similares al chimpancé y el bonobo, sino que estamos más cerca de las ratas que de los felinos) se afirma tal convicción.

Sin embargo, la reverencia por la vida representado en la identificación con el cuerpo del animal y su ingestión (AQUÍ YACE EL WUB de P. K. Dick es una excelente especulación sobre ese tema) donde incorporaba sus atributos a los consumidores, se separa y se transforma en control compulsivo de los procesos productivos, incluyendo aquellos domesticados que en el pasado fueron aliados o compañeros de ruta. Con la domesticación también es posible la esclavitud de humanos por otros humanos, es posible la guerra como reemplazo ritual de la cacería.

El supuesto progreso que significaron la domesticación y la agricultura según diversos pensadores es en síntesis una maniobra exenta de sutileza, donde lo variado y lo complejo se simplifican y se transita al manejo fácil de las dicotomías; el sagrado espíritu animal se transmuta en el ritual religioso economicista. Del pensamiento polimórfico y caleidoscópico marchamos hacia el pensamiento binario e ideológico.

Luces del norte

Hoy, cuando muchos somos conscientes de esa falla, gracias a la comprensión del cambio paradigmático que atravesamos afirmado por la conciencia ambiental, debemos restituir a los animales su lugar en el mundo, y apoyados en comportamientos y leyes que lo enuncien, que hagan suya la emergencia de la sinergia como el origen y la razón de ser de la coevolución (humanos, animales y hasta plantas en espacios y ecosistemas) pasemos por lo tanto a considerar a los animales como coparticipes en el viaje a través del cosmos y compañeros de equipo (recuerdo de inmediato TEAM EXPLORATION de Murray Leinster como equipo mixto encargado de resolver problemas según sus capacidades o la trilogía de Philip Pullman: LUCES DE NORTE, LA DAGA y EL CATALEJO LACADO) y también de aplicar esa visión para explicar mejor la aparición explosiva de complejas sociedades humanas profundamente relacionadas con los animales para su desenvolvimiento y supervivencia durante los últimos miles de años.

A pesar de que luego y a socapa de la Revolución Industrial parecemos haberlo olvidado, signados por la inmisericorde (y hasta miserable) reducción de los ecosistemas y sus moradores a stock de recursos naturales, tal cúmulo de problemas y situaciones conflictivas requieren ser normadas y legisladas para que esas relaciones sean apropiadas en forma rica y pertinente, y es que hasta los propios robots son observados como versiones mecánico-informáticas de los animales y asimilados a los seres humanos con derechos similares. Existen diversos ejemplos que abordan esa vertiente en Isaac Asimov (sobre todo ROBBIE y EL HOMBRE DEL BICENTENARIO) o en Silverberg LA TORRE DE CRISTAL o en Walter Tevis EL PÁJARO BURLÓN)

Lo animal presente en nuestras vidas y genes se expresa en metáforas y leyendas, en tótems y dibujos animados, en la imaginería y en la astronomía. En cierta forma, son nuestra experiencia del mundo, y una vez hemos alcanzado un estadio evolutivo con surgimiento de ética, voluntad y conciencia ambiental, debemos protegerlos y ofrecerles las mejores condiciones, normatividad que se torna imprescindible si queremos concordar armónicamente nuestra capacidad interpretativa de lo natural con nuestro aparato legal, justificar nuestra renuncia al éxtasis para reemplazarlo por la planificación, y como es de esperarse, para incluirle la presencia de lo animal a través de lo domado. Sin embargo, parece que ante la masiva extinción de especies, se ha despertado la sabiduría ambiental e iniciado el largo tránsito de la dominación hacia la cooperación, con respeto y armonía.

Mirkheim

Diversas civilizaciones donde conviven especies distintas, provenientes de procesos evolutivos tan disímiles como sugestivos, las encontramos descritas en: Poul Anderson (MIRKHEIM y EL MUNDO DE SATÁN, TIEMPO DE FUEGO) Alan Dean Foster (el conglomerado Humanx de ABANDONADO EN LAS ESTRELLAS y EL KRANG DE LOS TAR-AIYM) Hal Clement (ESTRELLA BRILLANTE, CICLO DE FUEGO, CERCA DEL PUNTO CRÍTICO, MISIÓN DE GRAVEDAD) Carolyn Janice Cherry (Saga de Chanur y sus leonas antropomorfas, ESTACIÓN DOWNBELOW) Larry Niven (MUNDO ANILLO, LOS INGENIEROS DE MUNDO ANILLO, EL MUNDO DE LOS PTAVVS, LA PAJA EN EL OJO DE DIOS, este último con Jerry Pournelle) Octavia Butler (AMANECER, RITOS DE MADUREZ, IMAGO) Juan Manuel Aguilera y Javier Redal (MUNDOS EN EL ABISMO e HIJOS DE LA ETERNIDAD) Robert Silverberg (Saga de Majipur, REGRESO A BELZAGOR, EL HOMBRE EN EL LABERINTO, ESPINAS) Clifford Simak y sus alienígenas frecuentemente amables (ESTACIÓN DE TRÁNSITO, EL PLANETA SHAKESPEARE, LA AUTOPISTA DE LA ETERNIDAD) pero sobre todo Ursula K. Le Guin con el Ecumen y Jack Vance con su parafernalia de cruces y destinos biológico-antropológicos en las Sagas del Anomo (Durdane) Tschai (el Planeta de la Aventura) LA TIERRA MORIBUNDA, LÁMPARA DE NOCHE, HOMBRES Y DRAGONES o casi cualquier obra suya que nos dignemos repasar, y en una dilatada lista de autores que han sido seducidos por la densidad y alternativas de la mezcla de especies, horizonte hacia el cual podría apuntar la ingeniería genética con su afán de diseñar seres controlando y mezclando sus ADN.

Ya sea como genes saltarines, que podrían estar correlacionadas con lo que algunos llaman despreciativamente sin comprender su importancia: ADN Basura (material del cual extrae la explicación y se basa Greg Bear para el ascenso de neohumanos en LA RADIO DE DARWIN y LOS HIJOS DE DARWIN) simbiosis (nuestras mitocondrias fueron bacterias que establecieron alianzas con nosotros) aunque frecuentemente, quizás sugestionados por los horrores que prometen las empresas de biotecnología, los autores de ciencia-ficción recurren a casos desastrosos como los descritos por Brian Lumley en EL GRAN C o por Greg Bear en esa especie de cáncer que sugiere en MÚSICA EN LA SANGRE) y mutaciones (MUTANTE de Henry Kuttner, SLAN de Alfred Elton Van Vogt o también Hombres-X de Stan Lee y Jack Kirby mediante); así, los procesos entre entorno y genes se entrelazan para dotarnos de una tasa aceptable de supervivencia, tendemos a comprender mejor a nuestros compañeros animales en el periplo de la vida y a emitir diversos indicadores, desde leyes que los protejan y les proporcionen mejores condiciones hasta dibujos animados donde la humanización de los animales es apenas un ropaje que vela las intenciones de los autores: establecer un puente entre costumbres de distintas especies, pero tan afines que pueden asimilarse la una a la otra.

Nuestra relación con los animales, especialmente mascotas es tremendamente emocional y conduce directamente a la atención que prestamos a nuestros cuerpos. Tanto las leyes sobre mascotas como movimientos de defensa de los animales transparentan la visión que tenemos sobre nuestros cuerpos, yace allí una falla básica, una culpa que se expresa en multitud de formas y de autores. Entonces, una actitud determinada frente a las mascotas en particular y los animales salvajes en general transparenta esa visión que tenemos sobre nuestros cuerpos. Comics y series de TV se han acercado a este pródigo manantial para apuntalar guiones y personajes.

Desde las mitologías paleolíticas que apuntaban a revelar nuestra descendencia de los animales hasta las explicaciones que señalan a los animales y en particular a las mascotas como espejos del alma, vinculan la complejidad de lo que somos con nuestro acervo animal. En las cuevas de Lascaux, Altamira u otras, los dibujos son de animales quizás para expresar nuestra admiración, asombro y simultánea celebración por convivir con ellos y ser conscientes de la interrelación vital entre especies.

Existe sin embargo una diferencia entre lo salvaje y lo domado, que deviene con la domesticación, que repercute sobre la propia psiquis de los seres humanos, permitiéndoles en la separación, liberarnos de nosotros mismos y observarnos desde afuera. En términos evolutivos nos permite fortalecer nuestra capacidad cibernética de segundo orden y consolidar el concepto del ser, alejarnos del modelo de expresión humana basado en la identificación con el cuerpo animal como limitante y acercarnos a la visión como potencialidad, evento próximo a ocurrir gracias a software innovador que nos va a permitir sentipensar como ellos.

La costa del infinito

Finalmente tenemos que recordar que de acuerdo con los avances actuales de la ciencia (biología, psicología experimental, neuropsicología, etología cognitiva) los animales con cerebro disponen de un dispositivo natural para calibrar las modalidades sensoriales, son capaces de engendrar conceptos y formar representaciones mentales objetivas desde que poseen la capacidad de pensar y obtener información sobre las relaciones que se producen en su entorno, de memorizarlas y de separarlas de la percepción de los objetos y de los acontecimientos externos, lo cual nos invita a la reflexión sobre los derechos de los animales en general y de las mascotas en particular y a redefinir las nociones de pensamiento, conciencia y lenguaje, sobre todo a partir de la comprobación de la existencia de culturas de cetáceos y de primates tan ricas y diferenciadas como pueden serlo las humanas, acontecimiento que prefigurado por David Brin le ha permitido pergeñar sus trilogías sobre La Elevación de los Pupilos y Jijo, planeta en barbecho.

Bibliografía

  • 1. - Cuerpo y espíritu: La historia oculta de Occidente; Morris Berman, Cuatro Vientos Ed., Santiago, 1992.
  • 2. - ¿Les animaux pensent-ils?; Joelle Proust, Bayard Culture, París, 2003.
  • 3. - La falta básica; Michael Balint, Piados, Buenos Aires, 1982.
  • 4. - Origen de la conciencia en la ruptura de la mente bicameral; Julian Jaynes, FCE, México, 1987.
  • 5. - The origen of War; A. Ferrill, Thames and Hudson, Londres, 1985
  • 6. - El nacimiento de la humanidad; Richard Leakey, Muy Interesante, Madrid, 1987.
© Luis Antonio Bolaños De La Cruz, (1.754 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Velero 25 el 1 de septiembre de 2003