La República del Cielo. Milton, Blake y universos paralelos en «La materia oscura» de Philip Pullman
4.- Blake y Pullman: tránsito de Inocencia a Experiencia en el Universo implicado
por Francisco Gimeno

¡Todo lo existente es Humano, poderoso, sublime!

William Blake, JERUSALEM.

Tenemos que volver a comer del Árbol de Conocimiento para recobrar el estado de Inocencia... la gracia natural....ese es el último capítulo de la historia del mundo.

Heinrich von Kleist, SOBRE EL TEATRO DE MARIONETAS.
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Frontispicio de Europa

Desvelada en el apartado anterior la vinculación ideológica entre Blake y Pullman y los rasgos esenciales de su rebelión contra la autoridad, podemos ahora exponer algunos aspectos concretos del pensamiento de Blake que han ayudado de manera precisa a conformar las otras dos líneas temáticas que, según señalábamos al principio, se integran dentro de La materia oscura: el Universo o Multiverso implicado, y, como auténtico núcleo de la historia, el tránsito de Inocencia a Experiencia, sin cuyo logro toda rebelión devendría al cabo una nueva forma de totalitarismo.

Por lo que respecta a la Vasta cosmovisión de un Multiverso implicado y conectado entre sí por la materia consciente o Polvo, conviene señalar en primer lugar que, acorde al puro realismo pretendido, Pullman ha cimentado su cosmovisión en los aspectos más sugerentes y enigmáticos de la moderna física cuántica, explícitamente detallada por Lord Asriel a Lyra en las páginas finales de LUCES DEL NORTE al contarle de dónde proviene la existencia de los innumerables miles de millones de mundos paralelos... Este mundo, como otro universo cualquiera, es resultado de la posibilidad. Tomemos el ejemplo de una moneda: la arrojamos y el resultado puede ser cara o cruz. Antes de que toque el suelo ignoramos de que lado caerá. Si el lado es cara, significa que la posibilidad de que sea cruz ha quedado eliminada... Sin embargo, en otro mundo podría ser cruz. Cuando ocurre tal cosa, los dos mundos se separan... En realidad, estos fallos de lo posible ocurren al nivel de las partículas elementales, pero se producen de la misma manera: en un momento determinado son posibles varias cosas, un momento después ocurre una sola y las restantes dejan de ser posibles... salvo que hayan surgido otros mundos donde podrían serlo. Gran parte del extraordinario atractivo de La materia oscura radica precisamente en la maestría con que Pullman describe los viajes de Lyra y Will —un muchacho de 12 años procedente de nuestro mundo, al que Lyra conocerá en el segundo volumen— a través de esos mundos que su talento descriptivo y la imaginativa caracterización de cada ambiente nos hace plenamente creíbles. Todos estos mundos, de hecho, se hallan conectados por lo que la moderna física denomina enredo cuántico (quantic entanglement) descrito como vinculación cuántica, con alguna que otra imprecisión en la traducción, en el capítulo 14 de EL CATALEJO LACADO .

A partir de aquí, Pullman desarrolla la idea del Universo implicado, en alguna medida autoconsciente, donde todas las partículas de la materia oscura, el Polvo o Dust, se hallan enredadas entre sí. La extraordinaria trama tejida sobre la base de una verdad científica —el enredo cuántico—; una especulación imposible por ahora de someter a falsación empírica —la existencia de universos paralelos—; y una creación puramente imaginativa —la atribución de consciencia a la materia oscura bajo el nombre de Polvo: el Polvo se derramaba de forma incesante: sus billones de partículas semejaban estrellas de todas las galaxias del cielo, y cada una de ellas constituía un fragmento de pensamiento consciente —, es un logro narrativo que hay que atribuir de forma exclusiva a Pullman. Lo cierto es, sin embargo, que la noción de un universo vivo y consciente puede remontarse a Blake, quien empleó en varias ocasiones la misma noción de Dust, Polvo, para expresar su creencia no sólo en que todo lo que vive es sagrado, sino en que incluso las partículas aparentemente inanimadas son capaces de sentir gozo y alegría. La mejor muestra de ello es, sin duda, el prefacio de EUROPA donde, atrapado por el poeta un trasgo burlón, cuando aquél pregunta qué es el mundo material, y si esta muerto, el trasgo responde: escribiré un libro acerca de pétalos de flores, /si me alimentas con pensamientos de amor, y de vez en cuando me ofreces/ una copa de espumosas fantasías poéticas. Así, cuando esté ebrio, /cantaré para ti con este dulce laúd, y te mostraré pleno de vida/ el mundo, donde cada partícula de polvo exhala gozo ; expresiones similares pueden encontrarse en poemas tardíos, como el extraordinario AUGURIOS DE INOCENCIA, donde se invoca al hombre a contemplar el infinito en la palma de la mano/ y un mundo en un grano de arena ; y, por supuesto, en las profecías finales, donde se reitera que ni un cabello, ni una partícula de polvo, desaparecen jamás . No es extraño, por tanto, que entre los siete principios que en su conferencia Pullman afirmó haber aprendido de Blake, los cuatro primeros respondan plenamente a esta gozosa exaltación del universo consciente, y a una visión de Blake radicalmente alejada de todo misticismo espiritualista: este mundo físico, la materia de que estamos hechos, es amoroso por naturaleza. La materia se regocija en la materia;... de la materia enamorada surgen cosas que no son materia;... la consciencia que brota de la materia demuestra que la consciencia es una propiedad habitual del mundo físico, mucho más difundida de lo que los seres humanos creen;.... la experiencia corporal subyace, sustenta, alimenta, inspira y llena de gozo la experiencia mental .

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Portada de Europa

Dentro de este contexto que podríamos llamar cosmogónico, resulta mucho mas sencillo comprender el desarrollo de la que considerábamos segunda línea temática de La materia oscura: la Rebelión contra la Autoridad, escenificada por medio de innumerables personajes, cotidianos o míticos, de los distintos universos. Pues, según señalará Pullman al enumerar sus tres últimos principios blakeanos, el verdadero objeto de nuestro estudio y nuestro trabajo es la naturaleza humana y su relación con el universo. Por lo tanto, para recuperar el sentido de la verdadera naturaleza hemos de eliminar la imposición dogmática simbolizada en esta trilogía por la Autoridad y sus acólitos (entre ellos el Magisterio Eclesiástico y sus distintas instituciones, que domina el mundo de Lyra, pero también, por ejemplo, la confederación humana que oprime en su universo a los gallivespianos); y si para hacer al lector más consciente de ello es preciso apelar a los símbolos imaginativos mas arraigados en el lector, ghosts, demons, spirits, gods, demigods y nymphs, debemos hacerlo sin dudar, siempre que, reitera Pullman, seamos capaces, como Blake, de hacer a ese lector consciente de que todas las deidades residen en el pecho humano. Es fundamental observar, a este respecto, que, si en la profecía final de Blake, JERUSALÉN, el día Eterno sólo comienza a vislumbrarse mediante la aceptación madura de la Imaginación y el Deseo como elementos irrenunciables de la naturaleza humana, en la Materia oscura no es tampoco el ingente aparato bélico alzado por Lord Asriel el que logra la derrota de la Autoridad, sino tres actos sucesivos llevados a cabo por Will y Lyra: un acto de imaginación, al lograr que las arpías guardianas del mundo de ultratumba acepten liberar las almas de los muertos, a fin de que éstas vuelvan a fusionarse con el gozoso universo, siempre que aquellos les relaten historias verdaderas; un acto de deseo, cuando, bajo la sombra de un árbol en el mundo de los Mulefa, aceptan su amor y su carnalidad, comiendo simbólicamente del fruto prohibido; y, por último, un acto de extraordinaria madurez, cuando ambos chicos renuncian deliberadamente a su amor, conscientes de que ninguno puede vivir en el del otro y que la única puerta que puede quedar abierta entre los mundos es, precisamente, la que comunica el mundo de los muertos con la liberación.

A este respecto, la visión de Pullman acerca de esa Inocencia o gracia natural coincide en cierta medida con el pasaje de Kleist que encabeza este apartado. Mas, si bien comparte la idea de que debemos volver a comer del Árbol Prohibido, considera que lo hemos de buscar no es la Inocencia perdida, sino una Inocencia superior, experimentada y realista, según explica Xaphania a Lyra cuando ésta le pregunta por qué es ya incapaz de leer el aletiómetro: lo leías en virtud de una gracia especial que recuperarás si te aplicas en ello... Pero cuando recobres esa gracia, después de toda una vida de reflexión y esfuerzo, tus lecturas serán más precisas porque se basarán en una comprensión consciente. La gracia adquirida de este modo es más profunda y rica que la que posees de forma natural, y después de haberla adquirido ya no te abandonará nunca. Una idea, por lo demás, que Pullman ha remitido en diversas ocasiones a BlakeBlake llamaba a estos dos polos del espectro humano Inocencia y Experiencia, yo los llamo inocencia y sabiduría, pues la experiencia es lo que necesitas para llegar a alcanzar la sabiduría —, y que puede encontrarse bajo diversas formulaciones en la obra del poeta londinense:

-Inocencia desorganizada, una Imposibilidad.

La Inocencia habita con la Sabiduría, nunca con la Ignorancia.

El entendimiento o pensamiento no es algo connatural al hombre, sino que se adquiere por medio del sufrimiento y el dolor, es decir, la Experiencia.

¿Cuál es el precio de la Experiencia? ¿Se compra con una canción,

o la sabiduría con una danza por las calles? No, se adquiere a cambio
de todo lo que un hombre posee, su casa, su esposa, sus hijos.
La Sabiduría se vende en el mercado desierto al que nadie acude
y en los campos agostados donde el campesino ara en vano...
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La inocencia, pues, tanto en Blake como en Pullman, es una potencialidad original, innata, poseída por el niño, pero insuficiente en sí misma. Sólo atravesando el mundo de Experiencia llegaremos a alcanzar una verdadera Sabiduría, una Inocencia organizada: pero, como ya señalara Blake, al atravesar Experiencia el ser humano se encuentra ante dos posibilidades.

La primera de ellas es caer en el desierto de Ulro, el ámbito representado en la obra de Pullman por los espantos (Spectres) que devoran la conciencia de los adultos y los arrojan a la indiferencia o al frío cálculo de pérdidas y ganancias. Un mundo, dicho sea de paso, cuyos principios los moradores de Ulro intentan imprimir en las mentes adolescentes por medio de una educación represiva, lo que explica que poeta y novelista compartan una visión radicalmente negativa de la reducción del aprendizaje al mero ejercicio memorístico o la transmisión de los manidos clichés acerca de la ortodoxia cívica del momento. Modelos pedagógicos, si cabe llamarlos así, cuya inevitable deriva hacia la castración de los sentimientos y la pérdida de la capacidad crítica aparecía ya magistralmente expuesta en el primer poema narrativo de Blake, TIRIEL: Apenas surge el niño del seno materno, su padre espera dispuesto a moldear la cabeza infantil (...) / toma una vara para estimular los indolentes sentidos, / y con azotes aleja cualquier juvenil fantasía del hombre recién nacido. / El padre hace entonces caminar al debil infante en su dolor, / obligado a contar sus pasos sobre la arena. /Y cuando el zángano culmina su reptante desarrollo/ forzado a la repugnante plegaria, a humillar el espíritu inmortal, / en su redor aparecen zarzamoras que todo lo envenenan.

Si, por algún motivo, esos niños/adolescentes logran escapar a tales modelos educativos (según muestran los ejemplos, en absoluto casuales, de de Lyra y Will) la experiencia podrá llegar a constituir para ellos un tránsito, doloroso pero necesario, hacia la segunda vía, Generación: la consciencia activa de que, por doloroso que resulte en ocasiones aceptar la mortalidad física y la pérdida de los que amamos, y por contradictoria que pueda resultarnos la naturaleza humana, éste es nuestro único mundo (que en Blake encierra un universo imaginativo en incesante recreación); y que sólo si aceptamos la vida con la consciencia clara de que nadie vive para sí solo, podremos conseguir su Re-generación. Pues, y he aquí el séptimo principio que Pullman afirma haber aprendido de Blake: la labor que realizamos es infinitamente valiosa de realizar: «la Eternidad ama los frutos del tiempo».

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Notas

Una traducción a mi juicio más precisa de este pasaje podría ser la siguiente: ...algo llamado enredo cuántico (quantum entanglement) Significa que pueden existir dos partículas que posean únicamente propiedades en común, de modo que lo que le ocurre a una le sucede al mismo tiempo a la otra. Pues bien, en nuestro mundo existe el medio de tomar una magnetita (lodestone) común y corriente y enredar (entangling) todas sus partículas, para después dividirla en dos con el fin de que ambas partes resuenen al mismo tiempo.

Erdman, 60.

AUGURIOS DE INOCENCIA, Pickering Manuscript; Erdman, 490.

JERUSALEM, lámina, 14; Erdman, 158.

Comunicación personal del autor, al igual que las restantes citas de la mencionada conferencia.

EL CATALEJO LACADO, capítulo 37.

Anotación en el manuscrito de LOS CUATRO ZOAS: Erdman, 838.

Ann. Swedenborg; Erdman, 602.

LOS CUATRO ZOAS, noche II; Erdman, 325.

© Francisco Gimeno,
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