TIEMPO DE MARTE
TIEMPO DE MARTE Philip K. Dick
Título original: Martian Time-Slip
Año de publicación: 1964
Editorial: EDHASA
Colección: Nebulae nº 24
Traducción: B. de Lopez Norma
Edición: Marzo de 1978
ISBN:
Precio: 6,61 EUR

Philip K. Dick escribió TIEMPO DE MARTE en 1964. Si no fuera por la cantidad de obras del prolífico escritor que aún no han sido editadas en castellano, mucho más que las disponibles, no sería descabellado decir que se trata de una de sus novelas más logradas. Es, sin dudas, una de sus obras maestras.

Inmediatamente después de escribir EL HOMBRE EN EL CASTILLO, escribió TIEMPO DE MARTE, un libro en el que, con mayor seriedad que Huxley al volver de sus paseítos mescalinianos, se formuló la pregunta: ¿qué significa ser psicótico?

Así define en YO ESTOY VIVO Y VOSOTROS ESTÁIS MUERTOS Emmanuel Carrère, su biógrafo, la temática de este título. Sin embargo, hay más: es posible encontrar en el pretexto de la colonización de Marte una moderna alegoría sobre la colonización de América.

En Marte hay vida, pero no se trata de hombrecitos verdes. Su sociedad no difiere mucho de los pueblos que los europeos sometieron en territorios de África o América, sean tribus indias o negras. En la ficción son llamados, a secas, los oscuros (Bleekmen) término claramente despectivo que los pioneros utilizan para referirse a ellos, y un evidente sucedáneo del niggers que en slang norteamericano sólo encuentra un término obsceno como traducción posible.

De su civilización queda el mito de los canales de Marte (que, a partir de 1887, debido a su descubrimiento por parte del astrónomo Schiaparelli, suscitaba polémicas en torno a la posible vida en el planeta rojo: ¿eran naturales o artificiales?) Dick toma el mito y lo aplica a las civilizaciones indígenas: tuvieron un pasado esplendoroso, en el que, como en las elucubraciones románticas que surgieron a partir de las observaciones de Schiaparelli, su sabiduría había sido capaz de construir un sistema de irrigación que abarcaba todo el planeta.

Sin embargo su presente ahora es muy distinto: se trata de primitivos hombres nómades sujetos al pensamiento mágico, cazadores-recolectores que todavía no han llegado a la etapa de la agricultura. El autor no concede mucho espacio a investigarlos: no se trata de una temática del contacto; es la psicosis de uno de los protagonistas, el niño Manfred, la que encontrará inesperados ecos en ellos, los marcianos originarios.

El fontanero Arnie Kott, Miembro Honorario Supremo del Consejo de Trabajadores del Agua, detenta el poder de Lewistown, residencia principal de su sindicato y una de las primeras en organizarse en el planeta. Jack Bohlen es un técnico trabajando a las órdenes del señor Yee, y en Marte sus servicios son sumamente importantes. También ha sufrido brotes psicóticos durante su pasada vida en la Tierra. Norbert Steiner es un emprendedor que posee la única empresa de alimentos naturales en todo el territorio, y es padre de familia así como de Manfred Steiner (aunque lo oculte) un niño autista que se verá envuelto en una trama de conspiraciones.

Ésta se desatará al surgir una nueva teoría psiquiátrica según la cual el espacio-tiempo de los esquizofrénicos no es el mismo que el de los cuerdos, y por ende a través de ellos podrían llegar a divisarse fragmentos del futuro, o así lo visiona Arnie Kott. Su objetivo es utilizar al niño para adelantarse a los posibles planes de la ONU que pudieran mermar su poder en las colonias.

En Marte, estas diferentes colonias representan las diversas naciones de la Tierra, emplazadas bajo la normativa de la ONU, principio de autoridad en un desierto de otra forma regido por la ley del más fuerte. Ley encarnada en Arnie Kott, cual villano de aquellas planicies cinematográficas del western.

No obstante la ONU se constituye en un principio ambiguo: por un lado representa los derechos humanos a los que ciertos intereses colonos se oponen, y por otro no tiene reparos en tratar de manera inhumana a los considerados como locos. Su objetivo es mantener a toda costa la apariencia de utopía, proteger de toda alteración al frágil equilibrio del mundo nuevo.

Así es como los niños disfuncionales representan un peligro para la constitución de una comunidad pretendidamente perfecta (ideal de perfección que es representado en la Escuela, lugar que perturba particularmente a Jack Bohlen, y donde enseñan una serie de autómatas a imagen y semejanza de grandes filósofos y próceres) y es allí donde Dick abre la grieta: a través de la esquizofrenia del niño Manfred irrumpe la asincronía del futuro respecto al presente, la ruptura del espacio-tiempo, y también la entropía, la premonición, la telepatía.

Arnie Kott es inducido así a un mundo que le es completamente ajeno. Aunque eventualmente su personaje, a medida que avanza la novela, revela, a la vez que sus rasgos más oscuros, también un lado humano. Ésta es una de las características constantes en la obra de Dick: se trata de un humanista. Si no fuera porque es un colono de Marte, Arnie Kott podría haber sido un personaje de Sam Peckinpah, el que interpretara Jason Robards en THE BALLAD OF CABLE HOGUE (1970)

TIEMPO DE MARTE es una novela coral con una estructura compleja, en la que los derroteros de los diferentes personajes se unen en un final sorprendente. Alegoría sobre la colonización de América en la que la utopía negativa se construye por fuera de la tradición orwelliana, es también una incisiva reflexión sobre la locura.

© Diego Barcia, (875 palabras) Créditos
Publicado originalmente en JavaScripters el 29 de octubre de 2007

Que Dick sea un autor comúnmente celebrado no impide que sea un autor que cuente con una notable lista de obras menores en su haber, de hecho se puede decir que la mayor parte de las obra de Dick entra dentro de esa clasificación de menor y TIEMPO DE MARTE no se escapa a ella.

Cuando un autor se centra de un modo insistente en sus propias obsesiones, como hace Dick, y deja poco margen para que los escenarios en los que sitúa la enésima reencarnación de sus manías se desarrollen por si mismos y alcancen la madurez y plenitud que su planteamiento promete es, sin dudarlo, un autor menor.

Con TIEMPO DE MARTE ocurre de una forma tan clara y evidente que puede ponerse como ejemplo paradigmático. Dick sitúa a sus personajes en un Marte fronterizo, todavía inmerso en el modo de vida del colonizador; duras condiciones de vida, aislamiento, dominio de las mafias y caciquillos locales, desconfianza por la autoridad de nivel superior, encarnada por la ONU, nativos marginados pero infinitamente mejores conocedores del medio que los colonizadores, en definitiva, el marco de TIEMPO DE MARTE es a su vez el paradigma de otra obsesión colectiva de la cultura norteamericana, el espíritu de los pioneros. Sin embargo, Dick obvia cualquier tipo de esperanza en el futuro y dibuja una sociedad agotada, cansada de luchar día a día contra las duras condiciones climatológicas y la falta de agua de un Marte moribundo, desilusionada, en definitiva. Y de ahí podría haber salido una buena novela, LAS UVAS DE LA IRA de la literatura de ciencia-ficción.

Según avanzaba en la lectura esa posibilidad me parecía sumamente atractiva, pero no, a Dick obviamente no le interesaba eso, las cuitas de los colonos marcianos no dejaba de ser la gran tramoya sobre la que escenificar una de sus muchas obsesiones, la enfermedad mental en cualquiera de sus manifestaciones, en este caso autismo y esquizofrenia. Y se acabó la novela. A partir de la entrada en escena de autistas, esquizofrénicos e iluminados de variopinto pelaje TIEMPO DE MARTE se convierte en un confuso y poco agradecido discurso sobre terapias, efectos secundarios, recaídas y cháchara pseudomística de múltiples tonos, y cuando manipuladores del tiempo y telépatas varios entran en escena el dislate es total.

Francamente, no soy capaz de averiguar donde reside la teórica grandeza de Dick como escritor. Posee, bien es cierto e incluso tras el tamiz de la traducción, una prosa sencilla y fluida, es capaz de plantear escenarios notables, incluso de desarrollar durante un tiempo una línea argumental que parece llevar a alguna lugar, pero en la mayoría de la ocasiones acaba por malograr la narración a causa de su insistencia en compartir cuestiones y vivencias que tienen muy poco interés excepto para él mismo.

© Francisco José Súñer Iglesias, (464 palabras) Créditos

TIEMPO DE MARTE es una obra que está escrita en pleno período creativo de Dick. Aquí encontramos casi todos los argumentos y obsesiones del escritor, bajo el telón de fondo de un planeta Marte que algunas veces recuerda, aunque muy de lejos, al Marte de Bradbury en CRóNICAS MARCIANAS.

Jack Bohlen es un técnico de reparaciones de todo tipo de instrumentos y electrodomésticos; sobre él pende la amenaza de una esquizofrenia que ha sufrido en su pasado y de la que ahora se considera curado.

Arnie Kott es el todopoderoso jefe del sindicato de fontaneros de Marte y quiere adivinar el futuro para poder realizar sus ambiciosos planes.

Milton Glaub es un psiquiatra que tiene la teoría de que el autismo es una enfermedad que se caracteriza por la ralentización del tiempo real.

Y Manfred Steiner, hijo de Norbert Steiner un traficante de materias y alimentos desde la Tierra, es un niño autista sobre el que recaerá todo el peso de la trama de esta obra.

Junto a todos estos personajes otros secundarios que complementaran a los primeros y que juntos nos darán la sensación de estar asistiendo a una compleja urdimbre temporal, en la cual el maestro de ceremonias es Manfred que utiliza su capacidad de distorsión temporal para sumergir a todos los protagonistas en su alterado mundo.

TIEMPO DE MARTE es ya una novela de madurez y en ella se ve las principales tesis de su autor: a) cuestionamiento de la realidad que nos rodea; b) sometimiento de todos los personajes a un destino inmutable y poderoso, asi vemos que hasta el omnipotente Arnie Kott será víctima de su destino; c) manipulación de la verdad por parte de los poderosos con el afán de engañar a la población, etc..

Publicado originalmente en Los Archivos del Espacio

Lo compré e imagino que lo leí por primera vez en Enero de 1980, la verdad me acordaba muy poco de él. TIEMPO DE MARTE está bien escrito con una trama madura que nos lleva más allá del argumento, mera anécdota circunstancial desfasada en si misma: existencia de hominidos en Marte, resto de una antigua civilización constructora de los canales marcianos, decadente y procedente originariamente de un tronco común con los humanos de la Tierra, en base a ser todos descendientes de unos indefinidos viajeros estelares asentados en ambos planetas.

Esta es la base argumental, pero lo que gira alrededor es, realmente, lo trascendente de la obra: humanos colonizadores atormentados por la neurosis y la esquizofrenia, tan atiborrados de pastillas como agobiados por el exceso de población en la Tierra. Marte un planeta duro convertido en la nueva frontera, territorio de expansión y válvula de escape de la Tierra. Los marcianos como síntesis futura y pasada de los propios terrestres hoy colonizadores y amos, un paso más allá. Y la esquizofrenia como formula de encuentro, como teoría de la velocidad del tiempo distinta, dando percepciones diferentes y posibles de un futuro que es el presente y el pasado a la vez.

Todo eso, mucho más y quizás para algunos mucho menos, es el libro de Philip K. Dick un gran maestro de la C.F.

© Jaume March, Valencia, (225 palabras) Créditos