LA TIERRA PERMANECE
LA TIERRA PERMANECE George R. Stewart
Título original: Earth Abides
Año de publicación: 1949
Editorial: Minotauro
Colección: Kronos
Traducción: Gregorio Lemos
Edición: febrero de 2004
ISBN:
Precio: 8,50 EUR
Comentarios de: Francisco José Súñer Iglesias , Jaume March

La lectura de LA TIERRA PERMANECE resulta del todo recomendable para quien haya entrado en una fase difícil respecto al género. Si el ciberpunk aburre, si la space-opera cansa, si la mezcla poco clara de subgéneros aturde y si las exhibiciones literaturistas de los autores se hacen insoportables, este libro ayudará más que de sobra a la reconciliación con la ciencia-ficción y a seguir buscando en sus obras ese algo más que se echan en falta tantas veces.

Como experiencia personal es algo que me ocurre relativamente a menudo. Tras meses de leer siempre lo mismo, de llegar a un punto de saturación con unas y otras cosas que me tientan a dejar de leer ciencia-ficción, tropiezo como por casualidad con un libro que me retrotrae a los tiempos en los que todo me sorprendía y me resultaba maravilloso.

LA TIERRA PERMANECE no es, sin embargo, un libro de grandes aventuras, ni de grandes viajes, no hay buenos y malos, ni siquiera es un libro catastrofista, se reduce más bien al intento de especular con lo que ocurriría si en un momento determinado la humanidad se viera al borde de la extinción.

El tratamiento de la práctica desaparición del hombre sobre la Tierra se aleja del melodrama y la histeria fácil. La causa es tan simple como letal, un virus ha mutado de tal modo que acaba con cualquier ser humano en cuestión de días, se propaga a una velocidad increíble y no hay nada que se pueda hacer para luchar contra él. Sólo unos pocos afortunados, naturalmente inmunes, sobreviven a la epidemia.

A partir de aquí empieza la originalidad del relato de George Stewart. Plantea que, si bien la epidemia es virulenta y letal, ello no ha implicado el desmoronamiento de la sociedad, los hospitales han seguido funcionando hasta el último segundo, los enfermos han sido atendidos por médicos y enfermeras que también murieron al poco, no ha habido tiempo para las desbandadas, ni el pillaje, todo ha quedado intacto, ordenado, congelado en el tiempo.

El segundo rasgo diferenciador de la novela es la personalidad de los supervivientes. Si bien Isherwood Williams, protagonista y prácticamente narrador de la historia, tiene una sólida preparación científica y resulta ser notablemente inteligente, no ocurre lo mismo con la mayoría de los supervivientes. Gente normal, perfectamente adaptada a su medio, y a los que la tragedia a traumatizado en un grado u otro. Estos supervivientes, pese a los esfuerzos de Ish una vez establecida su pequeña tribu, no hacen nada por readaptarse a las nuevas condiciones, se dejan llevar por la inercia, que los servicios públicos se vayan deteriorando poco a poco para terminar por dejar de funcionar no les preocupa, sobreviven de los restos de la antigua civilización, y ni siquiera la primera generación de individuos de la nueva era se sienten obligados a dejar la forma de vida de sus padres.

A diferencia de otras obras de corte parecido (EL DÍA DE LOS TRÍFIDOS, por ejemplo) en las que rápidamente se estructura una sociedad feudal o cuasi neolítica, la evolución que sigue LA TIERRA PERMANECE se hace notablemente lógica, se tardan generaciones en volver a una organización medianamente reconocible, no hay grandes líderes que devuelvan en cuestión de meses la burocracia a su lugar preminente, sólo personas comunes enfrentadas a algo que no pueden manejar, y cuyo única reacción es el sobrevivir día a día sin mayores pretensiones.

En definitiva, una obra notable, tranquila y no exenta de lírica que se puede recomendar sin mayor problema.

© Francisco José Súñer Iglesias, (656 palabras) Créditos
Podcast LA TIERRA PERMANECE, de George R. Stewart 3:00 min, 1.000.000 bytes
Locución de Francisco José Súñer Iglesias
Producido por Francisco José Súñer Iglesias para el Sitio de Ciencia-Ficción

LA TIERRA PERMANECE publicada en 1949, el mismo año en el que George Orwell publicó 1984 y en el que apareció el primer número de la revista The magazine of Fantasy and Science Fiction que aún rueda por estos mundos; es una de las muchas obras que por esas fechas incidieron en el tema de las catástrofes post-nucleares (consecuencia lógica del fuerte impacto que supuso la explosión de las dos primeras por EEUU en 1945 y el genocidio de miles de japoneses), pero mientras la mayoría de autores evitaban describir catástrofes a gran escala, Stewart, un escritor que no pertenecía al género, no tuvo ningún reparo en hacerlo.

En esta obra no es directamente la energía nuclear la que lleva a la catástrofe, sino un virus mutado. El efecto es que la mayor parte de la humanidad perece, quedando pequeños grupos y personas aisladas como sobrevivientes. El relato trata de su lucha para sobrevivir entre las ruinas de la antes esplendorosa civilización tecnológica.

La obra es amena y dentro de lo posible bastante realista en la descripción de los acontecimientos y sucesos (como siempre destaco hay que saber situarse en el contexto de las fechas en que fue escrito); capitulo a capítulo va incluyendo una pequeña introducción con los cambios que la naturaleza y sus seres vivos va experimentando, y los efectos que esto va suponiendo para los humanos sobrevivientes. El libro si peca de algo es de excesivamente chauvinista, todo ocurre en EE.UU., la obra transcurre, gira, se mueve y parece que solo afecta a los norteamericanos. También presenta algunos matices racistas vista desde la perspectiva actual. Estos aspectos en cualquier caso no le restan interés, por el contrario creo que para cualquier amante de la C.F. suponen detalles importantes, que permiten evaluar la importancia de los cambios ocurridos en nuestra civilización y poder contrastarlos con lo que nuestros queridos escritores de C.F. nos adelantaban por aquellos y posteriores años.

He calificado esta novela dentro del subgénero CF. Ecológica y no del de catástrofes por una visión muy personal de ésta, y en general de la mayor parte de las obras de este tipo, por la que considero los hechos narrados no específicamente como catastróficos, sino como caminos cerrados a los que nos puede llevar nuestra civilización tecnológica y en los que la naturaleza, incluso con el hombre como parte de la misma, reabre nuevos posibles caminos y expectativas. Es por eso que considero a la naturaleza, la ecología como entorno, el principal protagonista y con el que relaciono la novela.

A mi modo de ver es una obra menor que califico con **, simple pero curiosa.

© Jaume March, Valencia, (442 palabras) Créditos