LÁGRIMAS DE LUZ
LÁGRIMAS DE LUZ Rafael Marín Trechera
Título original: ---
Año de publicación: 1984
Editorial: Gigamesh
Colección: ---
Traducción: ---
Edición: 2002
ISBN:
Precio: 14,96 EUR

Es la Tercera Edad Media (no se citan fechas concretas, lo que en cierto modo es de agradecer; en todo caso, el futuro de la Humanidad.) La Corporación rige en la Tierra, y en su nombre se lanza al espacio con la intención de guerrear y aplastar mundos alienígenas, en lo que se denomina acertadamente Conquista: atacar antes de ser atacado, destruir antes de ser destruido. Tal parece ser el único anhelo de la raza humana. En las enormes naves de guerra, viajan poetas que componen cantos y elegías a las gestas que los soldados siembran en el cosmos, en un desfile interminable de batallas, escaramuzas y expolios sin fin. Pero, como era de esperar, esos cantares de gesta que se recitan en mil mundos, esconden y disfrazan la auténtica realidad sangrienta del horror. Los poetas escogidos resultan ser más fabuladores a sueldo que cronistas veraces de las hazañas bélicas. Hamlet Evans, el protagonista de LÁGRIMAS DE LUZ, lo sabe bien...

No me cabe duda alguna de que Marín tiene la capacidad de engancharse él mismo en sus palabras; se le nota un amor desmedido por la construcción gramatical, y un exceso de celo en el arduo trabajo de componer esta obra. La prolijidad con que construye, la riqueza de su estilo y vocabulario (que incluso, a veces, tiende a hacerse algo abusivo) demuestran su, llamémoslo así, furia de escritor convencido y que quiere, que desea, convencer. Y desde luego, a pesar de cierto lastre, nos convence. La biografía del enamoradizo bardo Hamlet Evans, que no otra cosa es este libro, convence por su sinceridad, su sentimentalismo y la gran carga de humanidad que posee. No es plato del gusto de todo el mundo, el sentimentalismo, ni el ánimo poético que destila esta obra es tampoco lo que muchos buscan en una obra de ciencia-ficción. Pero hay más que melancolía y composición en este libro; de hecho, podríamos considerarlo, un tanto básicamente, space opera. Como es una obra que se ha comentado bastante a lo largo del tiempo, cabe decir de nuevo que nos encontramos ante el canto a la búsqueda de la libertad, de los valores individuales y de la liberación del yugo del Imperio, ese Imperio belicista aquí llamado Corporación, regido por un ente que oiremos nombrar infinitas veces pero jamás veremos descrito, Nueva York (y esto sin malicia: ¿Nueva York igual a Imperio?), y fundamentado en la saturación soldadesca de la sociedad. Esto en lo elemental. Naturalmente, el desbordante Marín ofrece mucho, mucho más a lo ancho de las páginas de LÁGRIMAS DE LUZ: hay una comunidad de monjes estudiosos, lupanares del espacio, picaresca, acciones de guerra, duelos bajo el sol, mutantes, una limitada compañía de teatro, depravación aristocrática... hasta un circo. ¿Demasiado para trescientas páginas? Quizás. Pero el impulso que el autor pone en cada una de ellas bien merece el brillante resultado. Brillantísimo, sí, aunque salpicado por algunas trazas de desafortunadas ideas, no del todo cohesionadas, que encontraremos aquí o allá; como, por poner solo un ejemplo, el desconcertante episodio de Alta Roca, donde el capitán Ares Wayne toma una decisión digamos un tanto... irracional, impropia del desarrollo de la trama y, sobre todo, de las características de su rango y personalidad. En otras palabras, que LÁGRIMAS DE LUZ es una novela brillantísima, tal y como se nos ha ido vendiendo estos años, aunque no redonda, desde luego.

Estos años... Han pasado casi veinte años desde que la primera edición de esta obra vio la luz. Y casi todo han sido parabienes de crítica y público. Se la ha tratado de el mayor clásico del género en español y de la novela que marcó un antes y un después en la ciencia-ficción de nuestro país. Ahí es nada. Y aquí el dato más epatante y magnífico que pudiera uno echarse a la cara: Rafael Marín escribió esta epopéyica obra cuando contaba poco más que veinte años de edad. Incomprensible, fantástico, verdaderamente sobrenatural... El Orson Welles de nuestra literatura, si se me permite la comparación facilona, desplegó todo su palpable pulso poético y desafió toda lógica con esta su primera obra. Cierto es que se le pueden buscar arteramente fallos o excesos, haberlos haylos, pero la pujanza y el estilo no se los puede negar nadie. Si nos hundiésemos hasta los codos, si escarbásemos todavía más en las páginas de esta novela, no quedándonos solo en una reseña, extraeríamos bastante más pulpa de las desventuras de Hamlet Evans en su camino hacia la realización personal. Queda ese tratamiento consciente y poco tímido del sexo, esos guiños al aficionado a los cómics (el chaval pelirrojo Byrne, la valquiria Steranko...) ese interés por crear situaciones a medio camino entre el realismo sucio y la aventura de capa y espada... Inquietudes y referencias le sobran a Marín. Tanto le sobran, que la más reciente edición de Gigamesh se complementa con dos relatos ambientados en el mismo mundo, A TUMBA ABIERTA y ÉBANO Y ACERO, auténticos apéndices de la obra principal, y más revulsivos, si cabe.

Sin engañar a nadie, el título del primero de los relatos (ganador de un Ignotus en el 92), nos sumerge en una situación extrema propiciada por un comienzo un tanto artificial: el naufragio de una lanzadera tripulada por seis desertores de la Corporación, y el macabro juego de supervivencia al que se ven obligados, literalmente, a tumba abierta. Se recupera el personaje del pelirrojo Byrne, apenas esbozado en la novela, y se ponen en danza, nuevamente, referencias y nombres con destino al fan (o directamente, frikie) que sepa apreciarlos: hay un Kirby, un Shooter, un Austin, un Crespi, un Lee... Pero independientemente de estos juegos de nombres y complicidades, el relato nos golpea en la cara con su manifiesta atrocidad (en continente y contenido); es una narración sucia, sucísima, en ocasiones incluso aberrante. No hay piedad para los personajes y mucho menos para el lector que, sin remedio, se verá salpicado de sangre, sudor y semen, por este orden o en cualquier otro. Una auténtica patada al estómago en forma literaria, que nos dejará la sensación de un estado febril en el cuerpo.

ÉBANO Y ACERO cierra el volumen protagonizada por Hroswitha, tan solo un poco más esbozada que Byrne al inicio de LÁGRIMAS DE LUZ. Si en la novela respirábamos poesía y esperanza; en A TUMBA ABIERTA horror físico y desesperación, aquí esa desesperación toma la forma de la inutilidad del individuo frente al poder establecido e implacable en su lógica universal, mediante el relato de un tullido, entre prostitutas, miseria y enfermedad humana. Un hombre, una mujer, no valen nada; sirven la producción, el expolio, la maquinaria y, sobre todo esto, la Corporación. Relato de doble filo, nos queda, acaso, reconocer a su desenlace que lo que acabamos de leer tiene muy poco de ciencia-ficción y un mucho de realidad cotidiana. Quizás con ello no acaben por abrírsenos del todo los ojos, desgraciadamente, pero esa chispa de incomodidad culpable sigue estando ahí, prendida en nuestra piel día tras día. Y relatos como éste, además de estar magníficamente escrito, nos lo recuerda.

© Iván Olmedo, (1.182 palabras) Créditos

Sinceramente la inclusión de un poeta en esa sociedad me parece lo más flojo de la novela. Es una manera de contemplar todo desde fuera, haciendo bandos algo maniqueos y elaborando un discurso antimilitarista desde una posición cómoda y algo carente de lógica (lo siento: no me creo lo de los poetas en las naves de guerra). Confieso en mi descargo dos grandes prejuicios (por llamarlos de alguna manera) que entorpecen mi disfrute de cualquier novela:

    - Los discursos: los odio, sean de izquierdas, derechas, militaristas o antimilitaristas.
    - El circo: me pone de los nervios, lo detesto como símbolo y como espéctaculo.;)

La novela está escrita con un ritmo impecable, con gran estilo aunque excesivamente empalagoso en algunos momentos, aunque tiene otros de gran intensidad dramática. Pero su idea motor me parece algo sobada y muy cómoda. Especialmente ñoña encuentro la parte final donde hacen aparición los cómicos y posteriormente los artista de circo, el canto a la libertad individual a través del arte, etc, etc.

Espero no haber ofendido a nadie (ni a lectores,ni a autor), me parece una novela a tener en cuenta por su ambición y amor al género. personalmente le doy un ***

© Rafa Risueño, (Lista de #cienciaficcion) (196 palabras) Créditos