LOS IMPOSTORES
LOS IMPOSTORES Alfred Bester
Título original: The Deceivers
Año de publicación: 1981
Editorial: Martinez Roca
Colección: Super Ficción nº 112
Traducción: Cristina Macía
Edición: 1988
ISBN:
Precio: Descatalogado

Esta es una de esas novelas que se han publicado, importado y traducido porque la firma un tal Alfred Bester y no Paul Stephens o David Taylor.

¿Qué quienes son Paul Stephens y David Taylor? ¡Y yo que se! Los conocerán en su casa a la hora de comer, y es posible que Paul sea albañil y David chupatintas, pero creo que ambos están igual de cualificados que el tal Alfred para haber escrito esta novela. O mejor dicho, el tal Alfred está más cualificado que ellos, de modo que tiene más delito por haber parido un engendro de este calibre.

Y no es que LOS IMPOSTORES esté mal escrita, que no lo está, ni mal traducida (Cristina Macía es, entre otras cosas, la traductora de LA SAGA DEL MUNDO DISCO y no hay duda que tiene oficio), es que LOS IMPOSTORES es una obra tan insulsa y falta de contenido que tengo que recordarme que la he leído, por que de lo contrario seguro que se me habría olvidado al segundo siguiente de haber cerrado la contraportada.

En esencia, LOS IMPOSTORES es un gran fuego artificial, brillante, ruidoso, pero que una vez ha reventado y el viento (muy poco, una ligera brisa basta) ha aventado el humo, no queda de él ni el recuerdo del petardeo.

Pero lo peor es que ni siquiera alcanza la categoría de divertimento ligero y entretenido que pueden tener obras como LA RATA DE ACERO INOXIDABLE o el mismísimo LUCKY STARR. Esta novela ni es ligera ni entretiene, aburre por momentos y cuando la cosa se pone algo interesante, se desquicia tanto que los visos de verosimilitud que debería alcanzar (sí, hasta las obras de ciencia-ficción y fantasía deben ser verosímiles) se pierden entre personajes quiméricos, escenarios imposibles y desarrollos torpes y previsibles.

Por eso digo; esta novela está publicada porque la escribió el tal Alfred, si a Paul o David se les hubiera ocurrido presentar esto en una editorial hubieran salido con su manuscrito bajo el brazo (y bastante pulcro, porque apenas se hubieran molestado en hojearlo) mientras que Alfred lo dejó al cuidado del editor (el manuscrito tampoco sufrió mucho, ¿para que leerlo si es de Alfred? Seguro que es bueno) y al poco vio la luz en forma de taco de papel.

¿El argumento? Bueno, claro que lo tiene, es confuso y volátil, pero echando otro vistacillo por encima puedo decir que resulta que el sistema solar, que ya no es sistema solar, sino Solar a secas, se ha colonizado y cada país, o más bien raza, se ha asentado en un planeta, o mejor dicho, bajo cúpulas protectoras, cada cúpula es un país, o más bien raza, o fusión de razas con una dominante, o predominante, una de ellas son los maoríes, y el heredero al trono de los maoríes no es maorí, es un experimento que se estrelló en Ganímedes y el rey maorí de Ganímedes lo adoptó, educó y mandó a estudiar fuera, donde el experimento se hizo especialista en seguir secuencias, es decir, pautas, aunque esa habilidad ya la tenía de antes, de cuando no era heredero y si sólo experimento, quiero decir que el experimento estaba sometido a ciertas condiciones que lo hicieron experto en secuencias, es decir, pautas, bueno, que el heredero, además de experto en secuencias, esto es; pautas, se hace periodista, y a la vez trabaja sin saberlo para una agencia muy oculta y secreta que lo usa por su habilidad como desentrañador de secuencias, es decir, pautas, al cabo, el periodista, que es a la vez heredero del trono maorí, se lía con una polimorfa de Titán, pero en pleno romance se muere su padre adoptivo, el rey de los maoríes, y el especialista en pautas tiene que dejar a la chica e irse a que le coronen, pero hay una conspiración para matarle, lógicamente no es de recibo que el rey de los maoríes no sea maorí, si no un experimento, pero el tío de las secuencias es más listo que los ratones coloraos y evita todos los atentados, mata a dos cerdos superdesarrollados, se corona rey, descubre a los conspiradores y les pone las peras al cuarto, pero cuando vuelve a su casa se encuentra que han secuestrado a su chica polimorfa, y claro, se cabrea y empieza a buscarla, se entera así que la culpa es de los chino-japoneses, que controlan la fuente de energía más importante del Solar, y que además controlan todas las casas de empeño, tanto es así que el jefe de los chino-japoneses casi seduce a la jefa de la agencia muy oculta y secreta en una de ellas, y aunque no son los chino-japoneses quienes tienen a la titánida, el rey maorí, que no es maorí, sino experto en pautas, no lo sabe, así que organiza la de Dios para acabar con el monopolio exclusivo de los chino-japoneses sobre las pilas Duracell para hacérselo compartir con la mafia maorí, y recuperar a la chica, que se había polimorfometamoseado en un disco duro, y hacerse más rey que nadie.

Más o menos, aproximadamente, en grandes rasgos.

Vaya, que si ves LOS IMPOSTORES de saldo, y te da por hacerte con ella, estás advertido; hay que ser muy forofo de Bester para entusiasmarse con la novela, si no es así, está dentro de lo posible que pases un rato no muy aburrido con ella, pero lo que es calar, es imposible que cale.

Y ahora con vuestro permiso, voy a releerme la sinopsis que acabo de hacer porque no me acuerdo de que iba esto.

© Francisco José Súñer Iglesias, (934 palabras) Créditos