ANTIHIELO
ANTIHIELO Stephen Baxter
Título original: Anti-Ice
Edición original: 1993
Editorial: Ediciones B
Colección: Nova, Ciencia-Ficción nº 119
Traducción: Pedro Jorge Romero
Edición: octubre de 1998
Páginas: 291
ISBN:
Precio: 12,71 EUR

Pocas veces me ha sido tan fácil como en esta caso leerme dos veces el mismo libro, sinceramente. El prologo de Miquel Barceló, que como otras muchas veces parece o no haberse leído bien la novela o hablar de oídas, creo sinceramente que es una labor que tendría que dejar a otra persona y quedarse con la suya de editor porque lo hace de una forma equívoca en ocasiones y confusa en otras, cuando no pretende justificar lo injustificable como es el caso.

Habla en el prologo de homenaje a Verne, que en la novela lo hay, pero se olvida del de Wells y su cavorita, que esta implícito en toda la novela y del final nulamente Verneano de esta novela, sigue habiendo mucho mas de H.G. Wells que de Verne y si no me creen abran la novela saltándose el prólogo con lo que se harán un favor y cuando lleguen al final, que por cierto me sorprendió y eso en mi es raro, porque suelo acertarlo casi siempre, me habrán visto una muy buena novela sin estúpidos prejuicios ni gansadas previas, con las que el gran editor que es Miquel Barceló desde mi punto de vista se rebaja por sacar unos clientes de mas, que no creo que le hagan tanta falta, al menos si se vende tan bien Orson Scott Card como se dice.

ANTIHIELO nos sumerge después de una estremecedora exposición de los efectos de una bomba atómica, lanzada estúpidamente como vemos en el relato a un mundo de mediados del 19. hasta los setenta de la centuria donde el antihielo que es un metal que solo puede conservarse en frío, puesto que en caliente explota como una bomba atómica, mediante termos y demás utillería sirve para mover trenes, maquinaria, etc. y en que el desarrollo industrial es mayor que en nuestra sociedad victoriana, pero en que el desarrollo social es mínimo, las mujeres siguen trabajando doce horas, trabajan los niños y los novelistas como Dickens se ven obligados a irse a Estados Unidos, porque su literatura no tiene valor en un mundo donde la tecnología lo puede casi todo y solo hay que hacer mas y mas herramientas, trenes, barcos, incluso barcos de tierra, igual da.

De todas formas el autor no hurta ninguno de los succesos de estos años, todo lo mas aparecen ligeramente deformados por el efecto del antihielo. La narración fluye perfectamente y se mantiene como un libro de aventuras espaciales escrito en estos años, se nota, Tanto en Baxter como en Priest, que lastima que haya dejado la literatura de SF, al menos nos dejó con un verano infinito una de las mejores antologías de cuentos nunca vista, se nota que la narración esta contada por un hombre de este siglo por mas que se intente imitar el estilo de siglos pasados, no obstante este efecto en Baxter es tan mínimo que debe uno estar muy acostumbrado a leer a Verne y a Wells, para notar las diferencias, para mi es un cuatro ****, es decir una novela muy buena, pero tengo ganas de ver como se desenvuelve Baxter sin la esclavitud de los clásicos.

© Antonio Rodriguez Babiloni, (524 palabras) (Lista de #cienciaficción) Créditos

Acabo de leer este libro y sólo se me ocurre que si Julio Verne (o el capitán Nemo) levantara cabeza...

Otro libro con mundo alternativo, con viaje espacial decimonónico, con extraños selenitas, aventureros que disfrutan del té, la política internacional y las bellas señoritas. La industria del antihielo como catálisis del progreso, pero... me he aburrido, en ningún momento ha sido capaz de recuperar, ni un poquito, las proezas del Nautilus. Su mensaje antiatomico se resume ya solo con la batalla de Crimea y lo repite al final, el texto casi sin querer me obligaba a saltarme descripciones, ya que en ningún momento me metió dentro de él sólo quería acabarlo por curiosidad, pero acaba tan rápido sin que pase gran cosa...

Me pregunto si Baxter se critica a si mismo cuando dice que el periodista gordo intrépido y plagiario ha tenido éxito como escritor popular por su libro sobre los cartagineses en la Luna pero escasa aceptación de la crítica, supongo que esperara oír lo mismo sobre el Británico Imperial en la Luna.

Me quedo con Julio Verne, pero diez mil veces. el único que le parodió bien y con un cuento breve fue Chejov (se que salio en Orbis, en LA MEJOR CIENCIA FICCION SOVIETICA VOL. I, ¡Chejov, sovietico!

© Iñaki Rodriguez, (211 palabras) (Lista de #cienciaficción) Créditos

El steampunk es una corriente de la ciencia-ficción que utiliza argumentos y tecnología decimonónica para construir sus narraciones. Este tipo de ciencia-ficción estuvo muy en boga en los años ochenta y principios de los noventa. Su máximo exponente y profeta fue y sigue siendo Tim Powers. No obstante otros autores como es el caso de Stephen Baxter también se han atrevido a tratar con el steampunk o romance científico.

ANTIHIELO es una muy buena novela de este subgénero. Leyendo esta narración nos transportamos a las postrimerías del siglo XIX. En esta época los ingleses han descubierto una sustancia, que es el antihielo, capaz de liberar tremendas energías, y en la que basarán todo su poderío económico y militar. Como podemos comprobar este planteamiento en la novela ficticio y ucrónico, no impide que podamos disfrutar de una buena historia que en muchos casos nos recuerda a lo mejor de Julio Verne y en otros a H. G. Wells.

De hecho y según nos comenta Miquel Barceló en la introducción, ANTIHIELO es un homenaje explicito de su autor a Julio Verne. El protagonista de la obra, el visionario Josiah Traveller, nos recuerda en muchas de sus actitudes y comportamientos al inmortal capitán Nemo del autor francés. No sólo eso, el viaje a la Luna descrito en esta novela, nos trae reminiscencias de la obra de Wells, LOS PRIMEROS HOMBRES EN LA LUNA, y de la de Verne, DE LA TIERRA A LA LUNA.

Creo sinceramente que estamos ante una buena obra de ciencia-ficción que nos hará pasar un buen rato entretenido y ameno. Y para el que es un poco carroza, como un servidor, le hará recordar con nostalgia y cariño sus tiempos juveniles de lecturas de Verne, Wells y otros autores, que le abrieron las puertas al fascinante mundo de la imaginación científica.

© José Enrique León Alcalde, (305 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Los archivos del espacio el 9 de febrero de 2003