Ciclo del Centro Galáctico, 2
A TRAVÉS DEL MAR DE SOLES
A TRAVÉS DEL MAR DE SOLES Gregory Benford
Título original: Across the sea of suns
Año de publicación: 1984
Editorial: Ediciones B
Colección: Nova nº 10
Traducción: Francisco Jímenez
Edición: Enero de 1989
Páginas: 474
ISBN:
Precio: ---

Continuación de EN EL OCÉANO DE LA NOCHE, este libro conserva alguno de sus vicios y muchos de sus aciertos.

Como en su predecesor, Benford se empeña en hacer ejercicios de estilo para los que no demuestra estar suficientemente preparado, ni como autor ni como estilista. Por eso, A TRAVÉS DEL MAR DE SOLES no se le puede considerar en modo alguno como un libro bien escrito. De nuevo la irregularidad, el fárrago, pasajes enteros sin ningún interés encajados de cualquier manera, merman las virtudes que el libro posee. Y en buena cantidad.

Es mi cantinela habitual, pero sigo con mi teoría de que hay muchos autores y lectores de ciencia-ficción que se sienten en inferioridad ante otros géneros literarios, y pretenden por el método de la complicación (que no complejidad) narrativa y la cantidad (que no calidad) literaria darle al género un barniz que no es necesario buscar por ese camino. Y más cuando el aprendiz de ebanista intenta barnizar a brochazos lo que hay que hacer con muñequilla.

Además Benford parece haber aprendido la técnica literaria en un taller de escritores de best-sellers, cosa que, en otro orden de cosas, es A TRAVÉS DEL MAR DE SOLES. No sólo el recurso de utilizar dos líneas argumentales (que, curiosamente, por si solas bien valdrían un libro), es un método tosco y bastante poco elegante de mantener la atención del lector sobre la novela, pero resulta ser un método necesario porque la excesiva longitud del libro hace que, llegado un punto, el lector se revuelva inquieto sin saber muy bien si dejar la lectura o acabarla de una puñetera vez.

En fin, que no entiendo como puede ser que se considere a Benford como uno de los mejores escritores actuales del género, so pena de que la ciencia-ficción literaria ande hoy por hoy bajo mínimos.

Otra cosa son las Ideas de Benford.

Que escriba rozando el tostón, no significa que las ideas que expone estén faltas de interés. Como ya he dicho, A TRAVÉS DEL MAR DE SOLES. tiene dos líneas argumentales, una se desarrolla en los océanos de la Tierra, misteriosamente invadidos por una sorprendente y poco creíble raza de voraces alienígenas marinos, y otra en el Lancer, una nave cuasi lumínica encargada de investigar lejanas emisiones de radiofrecuencia. En ella, Nigel Walmsley arrastra sus miserias de anciano cabezón empeñado, como es intrínseco al personaje, en llevar la contraría a todo el mundo. Desde luego el relato patético de la supervivencia de los EM, y el inquietante de la presencia de los Vigilantes son lo mejor de esta parte, además de las sutiles maniobras de las que se debe defender Nigel para evitar ser apartado (por inútil) de los puestos más interesantes de la investigación.

¿Que es lo que lleva a los EM a ser como son y cual es el motivo de la misteriosa presencia de los Vigilantes? Según deduce hábilmente el propio Nigel, una civilización de máquinas conspira a nivel galáctico para deshacerse de toda civilización biológica. Los EM son el resultado de una evolución dirigida, la transformación a la que se vieron abocados sus predecesores si querían sobrevivir a la paciente observación del Vigilante que ronda el planeta, dispuesto a acabar con cualquier signo de tecnología.

Y por lo visto, son esas mismas máquinas las responsables de la invasión de los océanos terrestres por parte de los implacables Pululantes y los desesperados Espumeantes. Los primeros se dedican a atacar y destrozar cualquier clase de navío, devorando sin contemplaciones a sus ocupantes, y los segundos a rescatar los pocos supervivientes de estos ataques. De las aventuras de Warren, uno de estos supervivientes y sus relaciones con los Espumeantes hace Benford un relato de aventuras mucho más digerible e interesante que el del periplo del Lancer que no es tan soporifero por lo que cuenta, sino como lo cuenta.

Sin embargo, los alienígenas sembrados en la Tierra por las máquinas tienen algún cuántos puntos oscuros en su filiación. No me creo el hecho de que los Espumeantes y Pululantes sean inmunes a las bacterias y virus terrestres, Wells ya preveyó hace cien años que cualquier invasión extraterrestre a pecho descubierto acabaría a golpe de estornudo alienígena.

Pero las máquinas han podido inmunizar a los alienígenas marinos, puede argumentar alguien. Sería bastante idiota por parte de las máquinas tomarse tanto trabajo, cuando por menos precio hubieran propagado un par de plagas mortales de necesidad y a tomar polculo con la humanidad y la mayor parte de la vida en la Tierra, y ya sabemos que las máquinas, ante todo, se han hecho para economizar.

Pero claro, entonces Benford no hubiera tenido novela que rascar. O al menos, parte de ella.

© Francisco José Súñer Iglesias, (784 palabras) Créditos