RELIGIÓN Y CF, R. LLULL & J. M. AGUILERA
por Pablo J. Ginés

La ciencia-ficción española tiene un trauma (no sé si bueno o malo) con la religión. O soy yo el traumatizado:-)

Veamos:

  • Un cuento de Rafa Marín sobre una Cruzada del S.XXII y el sepulcro de Cristo en otro planeta.
  • Una novela de Rafa Marín sobre unos dioses cuyo principal enemigo se cree un sacerdote, que fue su padre, cura católico violado por una diosa, con abundante parafernalia de catacumbas y monjas con ametralladoras...
  • Títulos nominados al Ignotus este mismo año: ENTRE DIOSES Y TERRÍCOLAS, MUNDO DE DIOSES, LOS CELOS DE DIOS, LOS OJOS DE UN DIOS EN CELO, EL UNO INEFABLE...

Nominados extranjeros: ENDYMION (no la he leído aún ¿pero no se ambienta con unos cruciformes que devuelven la vida, bajo el control rígido y maquiavélico de la Iglesia Católica?) Por cierto, que otra nominada, Connie Willis, ha admitido que su éxito EL LIBRO DEL DÍA DEL JUICIO FINAL también reflejaba muchas inquietudes (y sin duda estética y ambiente) religiosas.

¿No fue A. D. Foster quien se llevó un premio UPC en 1993 con una historia de la Virgen que se aparecía en unos megasuburbios? ¿Y ese cuento (tan, tan tonto a mi entender, de un evemerismo pre-cocinado) que se llevó el último Domingo Santos (o poco le faltó) planteando un Moisés que oye voces, pero son las de unos super-marcianos que juegan con sus vidas y las de los egipcios, excepto que un marciano se vuelve moral y se revela contra el Supremo y tirano/maquiavélico Celeste?

Y hablando de Domingo Santos.. ¡si casi se lleva el último UPC con otra historia de Iglesias corruptas y abusos de poder! Pero no pudo porque Stevens-Arce le barró el paso con una novela de telepredicadores... ¡Corcho!

¿Y la saga hard de Akasa-Puspa, que después de planteárselo durante muchas y muchas páginas (en la primera novela no lo dejan muy claro) llegan a la conclusión de que el fanatismo religioso (tirano-maquiavélico y, por supuesto, a nivel planetario) fue el causante de la caída de la civilización en la Tierra y que sólo unos pocos fanáticos se salvaron llegando a Akasa-Puspa?

Ajá, pero uno de sus autores, Juan Miguel Aguilera, quizá impulsado por un espíritu similar al de Connie Willis, se aventura en la Edad Media de la mano de... ¡Ramón Llull! también conocido como Raimundus Lulius, beato de la Iglesia Católica muerto mártir en África (entre muuuuuchas otras cosas, que este santo varón bien se merece una novela, y creo que en cuanto pueda me la compro). Leyendo en BEM 63 las apostillas de Juan Miguel Aguilera a su novela LA LOCURA DE DIOS (¿vende Dios en los títulos?) veo que dedica más de 8 párrafos bien nutridos a describir la Edad Media como un mundo tan fascinante como terrorífico, y con su buen espacio para glosar la situación científico-religiosa del S. XIII.

En LA LOCURA DE DIOS he intentado combinar ambas visiones: tiene dos lecturas, una para el hombre moderno y otra para el medieval, nos promete el autor. Y yo salto de alegría, porque, así como cada uno tiene sus dudas e interrogantes, yo no tengo aún muy claro si me identifico más con el moderno o con el medieval, y a veces me parece que estoy enfrentándome al mismo tiempo con las perplejidades propias de uno y del otro. Así que este libro tendría que gustarme. Quizá descubriría que yo me parezco a Ramón Llull más de lo que pensaba. ¡Rayos, es beato, si quiero puedo hasta rezarle con garantía de ser escuchado!

Pero tengo mis dudas. Porque dice Aguilera de Llull, su intención era llegar a Dios, es decir, alcanzar a comprender el Universo tal y como lo entendía un hombre medieval. A menos que Aguilera haya cometido un desliz lírico, nos está hablando muy mal de su comprensión del hombre medieval. Decir que para Ramón Llull llegar a Dios es alcanzar a comprender el Universo, esto es, identificar el llegar con el comprender y al Universo con Dios es un error colosal. Llull, como cualquier cristiano culto, jamás habría identificado a Dios con el Universo: Dios es Dios, y el mundo es el mundo, son dos cosas distintas y, según como, hasta antagónicas.

Llull era un místico, y buscaba al Creador. También era un estudioso, y estudiaba la Creación. La maravilla de lo Uno animaba su entusiasmo por lo otro. Si Aguilera no tiene clara la distinción (evidente para su personaje) entre Creador y Creación, entre Dios y Universo, mal va a reflejar al personaje y a la época. Y me parece que entonces no me gustará el libro.

Otra cosa que me hace desconfiar de este libro (en el cuál he puesto tanto deseo de leer, contradiciendo mi experiencia en estos temas y mi razón) es que Aguilera, como autor, parece orgulloso de que la Inquisición condenara a su personaje 30 años después de su muerte. Y lo dice un par de veces: eh, leed este libro, va de un hereje librepensadorů ¿Por qué no dice también que Llull fue después subido a los altares como beato y como tal se le reza y venera? ¿O se avergüenza de que su apasionante protagonista sea un santo admirado por millones de cristianos? ¿Esconderá esa significación del personaje? Cada autor cuenta la historia a su manera, pero yo, pobre lector, ¿qué Ramón Llull me cabe esperar en esta novela? ¿Y hay acaso alguna otra para que pueda elegir? Habré de arriesgarme, comprar, leer, y opinar. Ay, la dura vida del lector, que se entrega en manos de ese tejedor de historias que es el autor... Un salto de fe, sin duda.

Volviendo al tema original: los lectores de ciencia-ficción leemos mucha ciencia-ficción con toques religiosos, estética de religiones, menciones a religiones, alusiones religiosas, cosas numinosas y trascendentes por aquí y por allá, planteamientos tan megalocolosales que no puede evitarse que salga Dios por algún sitio... En España más aún, y con el toquecillo progre-crítico que parece que debe caracterizar al género (aunque un historiador como Jaureguízar o Cidoncha diría: no siempre fue así, hubo escritores de ciencia-ficción española carcas, incluso un cura).

Pero, ¿se escribe ciencia-ficción religiosa? No. Se escribe ciencia-ficción con temas socioreligiosos, con estéticas pararreligiosas, con decorados alusivos y sugerentes... pero no hay en España ciencia-ficción religiosa.

¿Y quién escribe esos elementos religiosos en sus novelas? Que me conste, autores que no practican en ninguna Iglesia, narradores con sus inquietudes religiosas, sin duda, pero que no viven la religión. Para estos autores la mentalidad religiosa o el vivir religioso les es tan ajeno como la mentalidad medieval o del Imperio Galáctico de Xr´yah, aunque su vecino sin duda va a misa y puede que sea catequista o encargado local de Cáritas. Escriben sobre cosas que sólo pueden imaginar: pero esa es la esencia del género: escribir sobre marcianos... y cristianos.

A veces creo que entiendo cómo se sentirían los marcianos si leyera lo que los escritores de ciencia-ficción dicen sobre ellos.

© Pablo J. Ginés, (1.173 palabras) Créditos