ARMAGEDDON
ARMAGEDDON EE.UU. 1998
Título original: Armageddon
Dirección: Michael Bay
Guión: Jonathan Hensleigh, Jeffrey Abrams
Producción: Gale Ann Hurd, Jerry Bruckheimer
Música: Trevor Rabin
Fotografía: John Schwartzman
Duración: 151 min.
IMDb:
Reparto: Bruce Willis (Harry Stamper); Ben Affleck (A.J. Frost); Liv Tyler (Grace Stamper); Will Patton (Charles Chick Chapple); Steve Buscemi (Rockhound); Billy Bob Thornton (Dan Truman); William Fichtner (Cnel. William Sharp); Owen Wilson (Oscar Choi); Michael Duncan (Jayotis Bear Kurleenbear); Peter Stormare (Lev Andropov); Ken Hudson Campbell (Max Lennert)

Lo mejor que se puede decir de ARMAGEDDON es que se trata de una película concebida como mero entretenimiento, y en ese sentido funciona a las mil maravillas. Es una eficaz muestra del cine comercial americano, en el que priman la acción, el humor y la aventura a partes iguales. Aunque publicitada como película de ciencia-ficción, lo cierto es que se trata más bien de un híbrido entre éste género y el llamado cine de catástrofes, un subgénero que hizo furor en los años 70 con títulos tan emblemáticos como EL COLOSO EN LLAMAS, TERREMOTO, LA AVENTURA DEL POSEIDÓN o las diversas y cada vez más lastimosas entregas de la saga iniciada con AEROPUERTO.

La cosa va de un asteroide que se precipita contra la Tierra a velocidad de vértigo. Si no se hace algo para evitarlo, el colosal pedrusco impactará de lleno contra nuestro planeta, haciéndolo pedacitos. Puesto que el lanzamiento de misiles termonucleares contra la roca espacial no ofrece garantías de éxito, la NASA decide que lo mejor será enviar un grupo de astronautas con la misión de perforar el dichoso pedrusco y detonar en su interior una bomba de gran potencia, con lo cual se lograría partir el asteroide en dos de forma que ambas mitades sean proyectadas en distintas direcciones, alejándose de nuestro mundo. Pero como los astronautas no tienen la preparación necesaria para llevar a cabo esa perforación, el gobierno recurre a Harry Stamper y su equipo. Stamper es un auténtico fuera de serie en su profesión. Cuando otros afirmaban que en tal sitio era imposible perforar, él perforaba. Es, además, el inventor de una curiosa máquina perforadora, una especie de topo mecánico capaz de abrir agujeros en la roca más compacta . Stamper y sus hombres aceptan el desafío que supone viajar al asteroide y tratar de dinamitarlo. Tras una especie de cursillo acelerado de astronauta, parten hacia su misión a bordo de dos lanzaderas tripuladas, lógicamente, por astronautas profesionales. Pero la aventura no ha hecho más que empezar, porque para cumplir su misión y salvar a la Humanidad habrán de arrostrar toda clase de peligros, y Harry Stamper será quien realice el sacrificio supremo.

ARMAGEDDON fue un éxito de taquilla, pues tenía todos los ingredientes necesarios para ello: acción a raudales, prodigiosos FXs, una fabulosa aventura épica, una magistral puesta en escena, un romance de los de toda la vida y un final no por esperado menos espectacular y emotivo. La vi por primera vez en edición de vídeo y debo admitir que disfruté bastante con ella. Aunque he de reconocer que, en líneas generales, me decepcionó muchísimo. Porque en esta película hay un buen puñado de disparates imposibles de justificar. Veamos unos ejemplos. Truman­ (Billy Bob Thornton) dice que el asteroide tiene el tamaño del estado de Texas, y de ser así, debería haber sido detectado con años o incluso décadas de antelación y no con unos pocos meses como ocurre en la película. Luego está lo de mandar un grupo de personas al pedrusco para abrir un agujero en el mismo y colocar una bomba atómica en su interior. Tras el estreno del film, algunos expertos de la mismísima NASA, interrogados al respecto por la prensa americana, afirmaron categóricamente que tal idea era una verdadera locura. Con todo, una de las mayores pifias de ARMAGEDDON es eso de que los héroes empleen transbordadores para desplazarse hasta el asteroide. No hace falta ser ingeniero aeronáutico para saber que la lanzadera espacial de la NASA es un vehículo diseñado exclusivamente para vuelos orbitales y que no puede emplearse en travesías cósmicas. Con el dinero que se gastaron en FXs bien podrían haber diseñado un par de maquetas más creíbles como vehículos aptos para posarse en otros cuerpos espaciales. Y qué decir del maravilloso cañón ametrallador que llevan. Es un arma impresionante, pero no logró entender para qué demonios les hacía falta. ¿Tal vez pensaban que iban a encontrarse con alienígenas hostiles en el asteroide? En todo caso, para lo único para lo que parece servir tan fabulosa arma es para que el chalado del grupo haga el payaso durante un buen rato.

Con todo, ARMAGEDDON resulta un espectáculo vistoso y trepidante que no aburre. El tándem Bruckheimer/Bay jamás ha tenido pretensiones artísticas. Lo suyo es el entretenimiento puro y duro, como ya habían demostrado en sus anteriores colaboraciones en DOS POLICÍAS REBELDES (BAD BOYS, 1995) y LA ROCA (THE ROCK, 1996) y en la posterior y espectacularísima PEARL HARBOR (idem, 2001) Sus películas, excepto quizás PEARL HARBOR, parecen pensadas para un público aficionado a los vídeos musicales, los anuncios comerciales y las teleseries, en las que la acción pasa de un escenario a otro en unos instantes.

ARMAGEDDON y DEEP IMPACT se rodaron prácticamente al mismo tiempo. Dado que en la segunda película se potenciaba la relación entre los personajes en detrimento de los FXs, que sólo eran empleados al final, Bay y Bruckheime r se vieron obligados a incluir algunos toques sentimentales en su cinta. Por desgracia, la dirección de actores no parece ser el fuerte de Michael Bay, y eso se nota demasiado en la desganada interpretación que Bruce Willis y Liv Tyler hacen de la relación paterno-filial entre Stamper y su hija. Por otra parte, las escenas entre Affleck y Tyler están siempre lastradas por sosas cancioncillas que les dan un aire así como de telenovela sudamericana, lo que contribuye a que nos parezcan más irritantes que románticas.

Con un director más versátil, un guión más trabajado y el asesoramiento de científicos competentes, ARMAGEDDON pudo haber devenido en una buena cinta de ciencia-ficción, digna de figurar en los anales del cine del género. No fue así, y el film de Bruckheimer y Bay sólo será recordado como un divertimento espectacular pero intrascendente.

© Antonio Quintana Carrandi, (966 palabras) Créditos

Yo ahora mismo tengo unas enormes ojeras por haber ido ayer al cine a la sesión nocturna para ver esta película y frente a lo que me esperaba inicialmente me divertí y bastante. Obviando el mensaje ya nada subliminal (si es que alguna vez lo ha sido) de que los americanos son los amos del mundo...no... que son el mundo (el resto solo existe en forma de postales medievales) y las incongruencias científicas (que las hay y muchas) es una película de acción entretenida, que te permite pasar un buen rato. Unos efectos especiales en la línea actual (muy buenos pero al servicio de la acción), unos personajes de comic con Bruce Willis en su papel típico, una tía buena que no hace nada en toda la película (si fuera mujer quemaría los cines) todo ello bien mezclado con el sentido del ritmo norteamericano. Resumiendo, ya que parece que últimamente no podremos ver películas del género fantástico sin que nos llenen de propaganda yanqui cual buzón en día laboral, por lo menos que sean divertidas.

© Igor Cantero Uribe-etxeberria, (176 palabras) , (Lista de correo #cienciaficción) Créditos

Pues nada, reflexionando sobre las últimas pelis de desastres, se me han ocurrido una serie de reflexiones que quisiera compartir. He descubierto que las películas responden a estas leyes (por lo menos):

1: Ley de la Gravedad Selectiva: cuando un asteroide choca con la Tierra, hay un máximo de probabilidades de que caiga en los Estados Unidos.

2: El Efecto Gran Manzana Restringido: cuando un asteroide cae en los Estados Unidos, hay un máximo de probabilidades de que caiga en Nueva York.

3: El Efecto Gran Manzana Generalizado: hay un máximo de probabilidades de que las catástrofes de todo tipo, cósmicas, nucleares, biológicas, etc., afecten a Nueva York.

4: El Efecto Eiffel: cuando una catástrofe destruye una ciudad fuera de los Estados Unidos, hay un máximo de probabilidades de que sea París, con la célebre torre como epicentro (descubridor: Juan Carlos Godoy, creo).

5: El Efecto PSSP (Personaje Simpático Secundario Prescindible): este tipo de personajes tienen el máximo de probabilidades de ser muertos en un explosión, machacados, devorados, etc. En STAR TREK esto se conoce como el Efecto Camisa Roja.

© Javier Redal, (181 palabras) , (Area de Ci-Fi de Fido) Créditos