PAZ INTERMINABLE
PAZ INTERMINABLE Joe Haldeman
Título original: The forever peace
Año de publicación: ---
Editorial: Ediciones B
Colección: Nova Ciencia Ficción, nº 107
Traducción: Rafael Marín Trechera
Edición: Marzo de 1998
Páginas: 361
ISBN:
Precio: 13,82 EUR

Acabo de terminarme PAZ INTERMINABLE de Joe Haldeman y me ha gustado pero…no sé, no me ha terminado de satisfacer totalmente. Me han entusiasmado las escenas de combate magistralmente descritas (con esos soldaditos, robots, controlados a distancia por operadores humanos), me ha gustado la sociedad que Haldeman nos muestra tan distinta y la vez tan parecida a la actual (sobre todo en las relaciones norte-sur o ricos, pobres), igualmente la magnífica caracterización de los personajes; pero a partir de la mitad del libro cuando se revela el plan de humanizar a la humanidad (valga la redundancia) mediante la conexión cerebral directa (de origen militar en la novela para coordinar la acción de un pelotón de soldaditos que trabaja como si fuese una sola criatura) la cosa me deja de interesar (pese a que el plan para conseguirlo y los diversos intentos para evitarlo están muy bien narrados y realmente logra mantener la tensión) pues no llego a creérmelo ¿Toda la humanidad se vuelve buena incapaz de hacer daño a una mosca salvo casos extremos de defensa propia? En la novela esta bien argumentado pero me resulta bastante difícil de creer lo que me no hizo conectar con esta segunda mitad del libro. Aún así la novela engancha y el ritmo trepidante habitual de Haldeman hace que no resulte aburrida en ningún momento.

© Carlos Cenalmor, (224 palabras) Créditos

En este inicio del verano del 2001 está haciendo mucho calor. A mí las temperaturas excesivas me sientan fatal. No puedo pensar con claridad y estoy atontado la mayor parte del día. Y esto me pone de los nervios. Para tranquilizarme, intento poner orden en mi caótica biblioteca de ciencia-ficción. Observo que tengo varios libros con la marca del separador incrustada. Eso indica que no me los he terminado de leer. Y eso hace preguntarme porqué.

Entre estos títulos se encuentra PAZ INTERMINABLE, con la señal de aparcamiento en la página 257. Me lo compré allá por el 98, he intento recordar. ¿Porqué no lo acabé?

Pues muy sencillo, porque no me gustó.

El escritor de la magnífica GUERRA INTERMINABLE hace un esfuerzo sobrehumano por no caer en segundas partes. Y lo consigue, pero aburriendo a las ovejas.

La trama consiste en un soldado obligado a dirigir mentalmente un monstruoso esqueleto armado, que participa en las sangrientas escaramuzas bélicas de un futuro cercano. Este soldado termina desertando para pasarse a la resistencia.

Aunque reconozco que la idea no está mal desarrollada, el argumento se pierde en un intento por huir del primer libro. Lo intenta con tanto entusiasmo que, en mi opinión, le sale mal.

Páginas y páginas de comeduras de coco sociales y explicaciones nanotecnológicas se cargan el espíritu que dio grandeza a GUERRA INTERMINABLE: la aventura. ¿Y que pasa si la Space Opera es más divertida? ¿Es obligatorio hacerse más intelectual y comprometido? ¿Para qué? ¿Tal vez para estar más considerado?

Claro que no. La aventura es la aventura, sin explicaciones, sin pajas mentales. Será buena o infumable, pero es lo que es. Y a este libro le falta picante, acción y diversión.

Es cierto que la novela está bien escrita y complacerá a las mentes más sensibles, pero a mí no me convenció. Políticamente correcta pero aburrida. Será que yo soy un prehomínido sin gusto ni educación.

Sugerencias: En mi modesta opinión, es mucho mejor GUERRA INTERMINABLE, pese a tener más fallos tecnológicos y políticos.

En mi tabla mágica de los cinco elementos: Inteligencia (I), Curiosidad (C), Lenguaje (L), Imaginación (II) y trato de lo desconocido (D), la puntuación es:

PAZ INTERMINABLE: I (7), C (3), L (7), II (3), D(2).

© >Manuel Nicolás Cuadrado, (376 palabras) Créditos

Se podría hacer una fácil broma diciendo que PAZ INTERMINABLE es un libro interminable, pero seria muy injusta, pese a sus deficiencias es el único libro decente que publica libros B en tiempo.

Es curiosísimo que Joe Haldeman que siempre manifestó una gran influencia Heinleniana, si bien políticamente fuera antagónico a este y que parecía haberla superado en narraciones como recuerdo todos mis pecados o la muy interesante puente mental, que para mi es el mejor uso de las nuevas técnicas narrativas preconizadas por Dos Passos, que se ha hecho nunca en la sf, al menos TECNICAMENTE, superando a la archifamosa TODOS SOBRE ZANZIBAR y a la no menos famosa PÓRTICO.

Curiosamente en aquellos tiempos solo Gore Vidal en DULUTH en la narrativa seria alcanza una perfección técnica casi pareja, pero no igual, le pierden sus ganas de describir intimidades.

A partir de MUNDOS y MUNDOS APARTE cuya tercera entrega espero que no tarde demasiado en salir, parece como si Haldeman escribiese dos tipos de novelas unas experimentales como EL ENGAÑO HEMINGWAY y otras mas standard como la misma serie de MUNDOS, COMPRADORES DE TIEMPO y la obra de la que hoy hablamos y cada vez Haldeman escribe con bastante mas parecido a R. A. Heinlein. Parece incluir hasta las digresiones Heinlenianas si bien desde otro punto de vista y le preocupa la psicología de sus personajes, verdaderas personas, cosa que muy pocas veces fueron los héroes heinlenianos, pero ciertamente en LA PAZ INTERMINABLE me parece que el parecido es excesivo.

Creo haber leído un cuento corto sobre el mismo tema, pero no se si era de Haldeman u otro autor, recuerdo que transcurría en una isla partida por una alambrada y los muñequitos hacían la ronda de esta.

La obra trata básicamente de que la guerra a nivel de los países desarrollados, sobre todo los USA ha prescindido de los soldados y en su lugar se mandan a una especie de guerreros robot, que son mas eficaces y evitan las protestas por la muerte de los soldados. Estos robots a su vez son guiados por soldados, uno de los cuales es el protagonista de la novela. Se ha establecido una especie de racionamiento en USA y obviamente la vida es peor en otras partes del mundo. El protagonista sufre una crisis de conciencia y no me atrevo a contar mas.

Es una novela agradable por la que vale la pena pagar lo que cuesta, pero desde mi punto de vista tiene algunas pegas.

1) Escasa credibilidad del desarrollo de la novela, Heinlein puro, si acaba bien todo vale.

2) Excesiva longitud de esta se podría haber aligerado UN POCO o no contar tantas cosas que a veces no son muy interesantes.

3) Como de costumbre y esto es raro, muy raro en Haldeman, los hispanos, aunque no son del todo los malos de la película, son retratados de forma equívoca y con gran desconocimiento de su carácter cosa incomprensible en un autor que dice haber vivido en Sudamerica (o eso he oído), en ocasiones pinta a algunos guerrilleros, como si fuesen miembros del GIA y si bien el protagonista se da cuenta de que tienen toda la razón en defender su país no parece que les dote de rasgos especialmente veristas. En contraposición hay que decir que también trata a sus colegas, controladores a distancia de las maquinas robots como sádicos asesinos, igual es una simplificación.

Curiosa la diferencia del concepto de nanomáquina entre esta novela y la de Stephen aunque realmente no parece una nanomáquina lo que describe Haldeman, Precisa un transporte pesado especial para desplazarse. No se si Haldeman o el traductor no han dado con el termino justo.

Mi puntuación 6,5

© Antonio Rodriguez Babiloni, (616 palabras) (Lista de #cienciaficción) Créditos

Esta novela nace con un serio handicap de salida: la comparación con una obra maestra del género. Handicap que, a diferencia de otros casos, no parte de la conciencia inevitable del lector, sino de un expreso deseo tanto del autor como del editor.

El primero por titular esta nueva novela con un nombre casi clónico; justo el antónimo. El segundo por prometer tanto en contraportada como en la introducción, que esta novela es una versión actualizada de la escrita por el autor hace veinte años. Me refiero, como todos saben, a LA GUERRA INTERMINABLE. Pronto ese handicap desaparece, porque nos damos cuenta enseguida que el parecido empieza y acaba justamente en el título, y decidimos cambiar el chip. No tienen nada que ver, no sólo en argumento, sino desgraciadamente también en calidad.

Personalmente, suelo considerar tres aspectos a la hora de crear mi opinión sobre un libro, tres elementos que son fundamentales en su creación. El primero es la idea central, lo que queremos expresar. El segundo, el cómo; la historia de la que nos vamos a servir para hacer llegar esa idea al lector. El último es, simplemente, el estilo.

En cuanto al tercer apartado, que suele suponer la diferencia entre acabar un libro y no acabarlo, la realidad es que no tengo pega ninguna. Haldeman siempre ha escrito bien, y lo sigue haciendo. PAZ INTERMINABLE no es un libro pesado de leer, aunque haya veces en que las cosas no quedan muy claras, y además he de confesar que, al contrario de lo que parece ser la norma, el libro me ha gustado más al final que al principio. Creo que lo que es interminable son las 200 primeras páginas, en las que no sucede nada. A mitad de novela no recordamos que hayan pasado grandes cosas, y eso mata la curiosidad del lector.

PAZ INTERMINABLE no es un libro pesado sino aburrido. Es aburrido porque el segundo elemento de la configuración falla. La historia a través de la cual nos llega la información es, aparte de terriblemente alargada, totalmente falta de carisma; no engancha.

Los personajes no llenan en absoluto, tienen repentinos ataques de incongruencia consigo mismos, y son extrañamente mágicos. Haldeman a querido contar el cambio total de la Humanidad a manos de un reducidísimo círculo de amigotes, quizá porque no ha sabido hacerlo de otro modo, y al lector le ronda en el cerebro continuamente la ley de la casualidad. Todos saben de repente qué cosas hacer y cómo hacerlas, y no se paran ni un instante a recapacitar sobre lo que suponen sus acciones. El grupo y sus habilidades está elegido demasiado a gusto de lo que luego tienen que hacer.

La pretendida maravillosa extrapolación socioeconómica de la que se habla en la portada, aparece en dosis tan pequeñas y mal pinceladas que no es para nada significativa. El mundo que nos relatan no es ninguna novedad; es como el verdadero, pero llevado unos años adelante en el tiempo (todos sabemos que el Primer Mundo cada vez será más rico, y el Tercero más pobre). La maravillosa máquina para todo de la que habla sin parar el editor, es decir, la nanofragua, podía haber dado para un maravilloso relato especulativo, pero se queda, por falta de ánimo del autor, en una simple lámpara maravillosa de la que nuestro protagonista saca un bonito collar para su novia, y de la que no tenemos ningún tipo de información técnica. Ultimamente, el dios de la nanotecnología campa a sus anchas por la ciencia-ficción, y a veces sin explicarse en absoluto.

Todo lo dicho anteriormente me da una inmensa pena, porque el primer elemento del que hablaba, el que solía ser fundamental en la ciencia-ficción de antes, es decir, la idea, me parece verdaderamente interesante. Es el verdadero centro de una novela que, con mejores instrumentos, hubiera sido grande de verdad.

La pregunta que se nos plantea es extraordinaria y dolorosamente válida. ¿Merece la pena arrancar de raíz la peor cualidad humana si eso supone dejar de ser humanos? Haldeman trata de involucrarnos en la causa, haciéndonos partícipes de una cruzada cuyos objetivos están muy claros moralmente, y cuyos fines no tanto. Nos sentimos empujados por un bando en el que no es diáfano si son los buenos o los malos, aunque haya otros peores. Entramos en el peligroso razonamiento del dictador que realiza sus actos de fascismo por el bien del pueblo, pero sin preguntarle.

Como decía al principio, una idea fascinante, y que sin duda es lo que ha empujado a Haldeman hacia el Hugo, para mi sin merecerlo, porque PAZ INTERMINABLE, en resumidas cuentas, es un aburrido libro que trata de manejar un tema inmenso, fracasando en el intento.

© Santiago L. Moreno, (786 palabras) (Lista de #cienciaficción) Créditos