EFÍMERAS
EFÍMERAS Kevin O’Donell
Título original: Mayflies
Año de publicación: 1979
Editorial: Ultramar
Colección: Ciencia Ficción nº 80
Traducción: Albert Solé
Edición: 1988
ISBN:
Precio: ---

De cuando en cuando, entre tanta decepción, tengo la oportunidad de encontrarme con un libro que me reconcilia con el género, y EFÍMERAS lo es.

Quien más y quien menos recordará a Kevin O’Donell como el autor de esa magnífica novela que es ORA:CLE. Contemporánea de los inicios del ciberpunk, preveyó el desarrollo de la tele-informática de una forma mucho más acertada e incisiva que los enredados desmadres de los héroes de Gibson.

EFÍMERAS es también, en parte, una novela de ciencia-ficción informática. El argumento se resume como el viaje de una nave generacional dirigida por un bio-ordenador cuya CPU es el cerebro de un brillante científico. Muchas de las páginas del libro están dedicadas a los conflictos entre El Programa y Yo, o lo que es lo mismo, Gerad K. Metaclura.

Los diseñadores del bio-ordenador, creyendo que la personalidad de Metaclura se borró durante su muerte, implantan El Programa en el cerebro aún vivo, pero cuando el ente Metaclura vuelve del coma, la confrontación por el control y es épica. Precisamente los pasajes del despertar de Metaclura son los más infumables de toda la novela. Embarullados, sin coherencia, puede que ilustren muy bien la confusión de la personalidad humana del bio-ordenador en su nuevo nacimiento, pero en cualquier paso son aburridos y nada fáciles de leer. Aunque cuidado, entre ese maremagnum de palabras un poco sin sentido se dan claves de suma importancia para el desarrollo subsiguiente de la novela.

A hacer de tripas corazón y como dice el dicho, con paciencia y salivita...

Eso en lo que respecta a esa parte informática, por otro lado está la vida obra y milagros de los habitantes de la Mayflower, la nave generacional donde se desarrolla EFÍMERAS, MAYFLIES en el original. Lástima de juego de palabras perdido.

Lo asombroso es que Kevin O’Donell es capaz de describir, generación tras generación, las vicisitudes de los habitantes, repito, que no tripulantes, de la gigantesca nave. Corrientes religiosas, de pensamiento, guerras, periodos de paz tensa y de mortal aburrimiento, la excitación y los conflictos creados por el termino de una misión que se prolonga durante mil años, encuentros inquietantes... Todo ello se sucede de elipsis en elipsis de una forma tan trepidante, que no da tiempo a encariñarse con los personajes.

Realmente sólo M(ayflower)etaclura y El Programa persisten durante todo el viaje, el resto son elementos temporales del ente que resulta ser el factor humano de la expedición. Puede que a veces resulte un poco irritante encontrar que el niño de la página anterior es un adulto en la presente, para acabar por morir de puro viejo en la siguiente, pero en general O’Donell ha resuelto esos problemas lo bastante bien como para que la lectura resulte tan amena como apasionante.

Aunque no tenga la calidad de ORA:CLE es una lectura muy recomendable. Y más ahora, que Ultramar está de saldo.

© Francisco José Súñer Iglesias, (486 palabras) Créditos