MÁS RELATOS DEL PILOTO PIRX
MÁS RELATOS DEL PILOTO PIRX Stanislaw Lem
Título original: Opowiésvci o pilocie Pirxie 2
Año de publicación: 1968
Editorial: Alianza
Colección: El Libro de Bolsillo nº 1527
Traducción: Laura Krauz
Edición: 1991
Páginas: 287
ISBN:
Precio: 6,60 EUR

Stanislaw Lem es un escritor de ciencia-ficción atípico. En primer lugar por estar completamente apartado de los estándares anglosajones del género, dominantes y preferidos por los aficionados, y en segundo lugar por el cuidado casi exquisito que sus obras tienen por la reflexión filosófica.

Prácticamente nada de lo que escribe Lem está falto de intención, incluso sus relatos más desternillantes, como las fábulas de robots o las aventuras de su inefable Ijon Tichy, tienen un propósito satírico y crítico para con los argumentos que tratan.

No en vano Carlo Fabretti insistía en las introducciones de las ediciones de Bruguera que su obra ha sido reiteradamente comparada con la de Lewis Carrol, Swift y Borges. Tampoco hace falta profundizar mucho en la obra de Lem para darle el papel, no se muy bien de sucesor o de émulo, de Kafka. MEMORIAS ENCONTRADAS EN UNA BAÑERA o LA INVESTIGACIÓN son los dos ejemplos más claros.

Otro de los temas que Lem trata de una forma muy distinta a sus colegas americanos e ingleses es el de la robótica. El interés de Lem por la cibernética (la relación entre el hombre y la máquina) es mucho más reflexiva y profundiza de manera más incisiva que los sempiternos y clásicos relatos de Asimov. Los robots de Lem tienen consciencia y vida propia, más allá de las tres leyes de Asimov, que ignoran olímpicamente.

Por un lado está el lado satírico de los robots de Lem, como en FÁBULAS DE ROBOTS o CIBERIADA, donde éstos se han emancipado de los paliduchos viscosones, a los que no reconocen como creadores, y a los que desprecian por su histérica fragilidad. Por otro, en libros como este, MÁS RELATOS DEL PILOTO PRIX, los robots y ordenadores están íntimamente en contacto con sus creadores y, en casos, se rebelan contra ellos y sus programaciones sin por eso tener que hacer frente a las limitaciones un tanto artificiales a las que les somete Asimov.

Así, en el primer relato del libro; LA CACERÍA, Pirx, varado en la Luna a causa de una serie de trámites burocráticos bastante fastidiosos, se ve envuelto en la expedición de captura del Setauro, un robot minero, dañado tras un accidente, y que se ha descontrolado atacando todo lo que se mueva.

En realidad la expedición de caza es sólo un ejercicio literario de Lem, pero sus reflexiones previas acerca del comportamiento de un cerebro artificial, lo bastante complejo como para ser considerado inteligente, son lo verdaderamente interesante del relato. Lem plantea que el robot está programado para abrir galerías, pulverizar minerales y en general, destruir la materia sólida de forma selectiva. Pero el accidente avería ese cerebro que, gracias a su complejidad, sigue funcionando, pero el centro que permite seleccionar la materia a destruir ha sido el dañado, y el Setauro se limita a hacerlo con todo lo que está a su alcance. Sean rocas, vehículos o humanos. Sin embargo, al final de relato queda la duda de si el autómata no habría realmente desarrollado un cierto instinto de supervivencia y solidaridad para con sus semejantes.

En el siguiente relato, EL ACCIDENTE, Lem va un poco más allá. esta vez Pirx se ve envuelto en una expedición geológica acompañando a un par de científicos y a un robot auxiliar. El robot se pierde y en la subsiguiente búsqueda, a Prix le queda claro que el robot ha transcendido a su programación y ha decidido plantearse otros retos que nada tenían que ver con su árido cometido original.

A éste sigue EL CUENTO DEL PILOTO PRIX, no tiene nada que ver con robots, pero no deja de tener interés porque es el primer viaje de Pirx como comandante de una nave. Lo cierto es que ni la misión ni la tripulación es lo que un profesional hubiera deseado (recoger chatarra cósmica con un ingeniero de caminos como ingeniero de vuelo, y un operador alcohólico haciendo las veces de encargado de comunicaciones no parece muy gratificante). Pero un encuentro inesperado hace soñar a Pirx con la fama y la gloria... Hasta que descubre que su inepta tripulación ha conseguido destruir y malograr todas las pruebas. Por el talante casi cómico es un relato en el que quizá hubiera encajado mejor Ijon Tichy, pero con todo Pirx se defiende perfectamente.

El cuarto relato, EL PROCESO, un Prix ya experto y maduro, es contratado para probar la capacidad de una nueva generación de androides en condiciones de vuelo normales. Como he dicho antes, esta es una de las típicas obras donde la vena kafkiana de Lem sale a la luz, y donde sus robots son entes inteligentes y libres de toda atadura, sin condicionamientos ni dilemas morales fuera de los que la simple reflexión les ha llevado a plantearse.

Imposibles de distinguir de los tripulantes humanos, y fabricados por distintas empresas, los androides introducen a Pirx en una compleja intriga en la que, como mecanismos complejos e inteligentes que son, hacen primar sus intereses personales sobre cualquier otro, ya sea la lealtad debida a la empresa madre, ya sea hacia el género humano, su creador genérico al que llegan a despreciar por la esquizofrenia (temor por sus propias obras) que muestra en el trato con sus creaciones.

El volumen acaba con ANANKE. Ananke es la diosa griega del destino, pero también significa compulsión, la manía por detalles nimios que llega a convertir al compulsivo en un obseso que nunca acaba nada, que nunca está satisfecho con lo que le rodea.

Lem, basándose en esto, se plantea hasta que punto el funcionamiento de un ordenador no es responsabilidad del programador que escribe los programas. Los ordenadores nunca se equivocan, pero los programas que los hacen útiles son fiel reflejo de la personalidad del programador. Un programador descuidado, que escribe programas que simplemente cumplen su cometido, sin dotarlos de un mínimo de inteligencia que les haga capaces de verificar que los resultados o acciones que producen son, al menos, lógicos, no deja de ser un productor de herramientas útiles.

Un programador paranoico escribirá, por el contrario, algoritmos que verificaran una y otra vez esos resultados, los contrastaran, comprobarán, recalcularán y volverán a verificar, resultando a la larga una garantía de fiabilidad, pero una rémora para la máquina, a la que sobrecargan, hurtándole tiempo de proceso para otras tareas tanto o más importantes que las gestionadas por el programa.

Como se puede comprobar, Lem no se queda en la anécdota de la relaciones entre hombres y máquinas. Sus robots son entes sintientes a los que sus creadores, paradójicamente, no acaban de comprender muy bien. Tampoco es Lem un autor de lectura fácil, no es la suya una ciencia-ficción donde prime el entretenimiento, sinónimo casi obligado de aventura, sino la idea, la especulación en su más estricto significado, pero con todo MAS RELATOS DEL PILOTO PRIX es un libro recomendable y desintoxicante del modo anglosajón.

© Francisco José Súñer Iglesias, (1.144 palabras) Créditos