EL MUNDO PERDIDO
EL MUNDO PERDIDO Arthur Conan Doyle
Título original: The Lost World
Año de publicación: ---
Editorial: Valdemar
Colección: El Club Diogenes nº 41
Traducción: Amando Lázaro Ros
Edición: Febrero de 1996
Páginas: 389
ISBN:
Precio: 8,41 EUR

Uno se sumerge en esta novela a la búsqueda de aventuras sin fin, con el ánimo expectante de maravillas de toda índole, aburguesado y aburrido como está uno de no encontrarlas en el mundo industrial y ferozmente capitalista en que no le queda más remedio que vivir. El siglo XIX sigue siendo, para mi, el territorio de las aventuras sin fin, el siglo en el que todo estaba por descubrir, en el que la solidaridad jugaba un papel primordial a la hora de aventurarse en todo aquel paisanaje inexplorado aún por el hombre, la época en donde tierras misteriosas e intocadas por la mano de la civilización aguardaban con sus sorpresas y terrores insospechados a los viajeros de espíritu emprendedoramente suicida que se adentraban en ella. Elementos todos ellos que esta y otras novelas de ese siglo contribuyeron a fijar en el imaginario colectivo de la humanidad. Un espíritu épico que tan bien rescata el tema principal de la serie de TV Australiana basada en este libro.

El relato empieza como muchos otros de esa época: un grupo de hombres, llevados por intereses de diversa índole (para probar su amor por una bella dama, para probar sus teorías científicas, para adentrase en la aventura sin más), organiza una expedición en busca de una tierra legendaria en Sudamérica. Allí vivirán extraordinarias aventuras, para finalmente regresar a su país.

Los peligros mayores, y que constituyen el elemento que ha dado fama al relato, son la existencia de criaturas prehistóricas, los dinosaurios, preservados mágica e imposiblemente en un valle oculto de las selvas de la Amazonia. Además, también tiene que hacer frente los personajes a una raza de semi-humanos, poco menos que Neandertales, que les ocasionarán más de un problema.

Todos los elementos que han sido usados mil y una veces en multitud de relatos posteriores se dan cita, pues, en esta novela. Lo cual no quiere decir que sea una de las más estimulantes, por desgracia. Confieso que, llevado por su estatura de clásico, me adentré en la novela esperando emociones fuertes y situaciones mágicas y maravillosas. Por desgracia, me encontré con que el hecho central de la novela, la existencia de los dinosaurios, no era tratado con suficiente inventiva e intensidad. Quizás ya esté mal acostumbrado tras años y años de tragarme relatos del mismo tipo en el cine y la televisión, pero la verdad es que la novela me supo a poco. La encontré poco espectacular, aunque entretenida, y, sobretodo, muy corta. Las aventuras en EL MUNDO PERDIDO se me antojaron bastante breves, a la par que, extrañamente, transmitían poca sensación de peligro, quizás porque los personajes eran demasiado de una pieza y uno ya veía venir que no les pasaría nada., sobre todo al Profesor Callenger, dado que existen más novelas del personaje.

Total, que las aventuras prometidas de las que hablaba en el inicio y por los títulos de los capítulos (Hay heroismos alrededor nuestro; Mañana nos adentramos en lo desconocido; Han sucedido las cosas más maravillosas; Nuestros ojos han visto grandes maravillas) son mucho más extraordinarias que lo que acaba por relatarse. Le cabe el mérito a Doyle de haber escrito una de las novelas canónicas del género, de haber contribuido a fijar muchas de sus características. Pero creo que, a estas alturas, ha sido ampliamente superado. Lo cual tampoco es necesariamente un demérito. A los pioneros uno debe reconocerles el mérito, aún cuando su leyenda resulte ser menos intensa cuando se la conoce de primera mano.

© Jordi García, (581 palabras) Créditos

¡Pero que dice este mendrugo! ¡Si hasta el más despistado sabe que EL MUNDO PERDIDO es de Michael Crichton!

Ya, y de hecho lo es, pero con la salvedad de que a nuestro ínclito escritor de best-sellers se le adelantó en título y temática el inefable creador de Sherlock Holmes nada menos que... ochenta y cinco años.

No voy a valorar al señor Crichton, ni en su respetado papel de autor de obras como LA AMENAZA DE ANDRÓMEDA o EL HOMBRE TERMINAL, ni en la de menos apreciado pero mucho más leído (¡y comprado!) escribidor de libros como ACOSO, o PARQUE JURÁSICO. Ni siquiera voy a sacarle punta al hecho de aprovechar el título de otra obra publicada casi un siglo antes y que ya contaba con el protagonismo de seres enormes y reptilescos, tengo que suponer que en los países anglosajones las obras completas de Arthur Conan Doyle son mucho mejor conocidas que por los terruños íberos, y que todo quisque estará de acuerdo en que se trata de un sincero homenaje.

Por eso quizá, por el desconocimiento que de su figura tenemos por aquí, convenga adelantar algunos detalles biográfico de Arthur Conan Doyle. Nació en 1859 en Edimburgo, hijo de una pareja de una cultura algo más que respetable. El segundo nombre, Conanse lo pusieron en honor de su tío abuelo Michael Conan. Por cierto, Conan, en gaélico, significa El Jefe.

Sus primeras lecturas se centran en Macaulay, Julio Verne y Walter Scott, En 1876 se matricula en la facultad de medicina de Edimburgo donde encontró los dos caracteres humanos que luego protagonizarían la mayor parte de su obra; por un lado al profesor Rutherford, que reencarnó en el airado y excentrico profesor Challenger. Por otro a Joséph Bell, sagaz violinista y cocainómano reconocido, aficionado a los enigmas criminales que acabó siendo el padre moral de Sherlock Holmes.

Tras viajar como médico de la marina a lo largo y ancho del globo, establecerse y abrir consulta, casarse y todas esa menudencias que caracterizan una vida más o menos normal, consigue publicar en 1887 ESTUDIO EN ESCARLATA, La primera aventura de Sherlock Holmes. Después de toda una serie de vicisitudes personales y profesionales deja finalmente de ejercer la medicina y se concentra en su actividad de escritor profesional gracias al gran éxito de su sagaz detective. Pero eso no le basta, Sherlock Holmes le supone un freno como escritor y en 1895, sencillamente lo mata, ganándose las iras del respetable.

Es entonces cuando desarrolla otros temas que le tenían más interesados, así escribe, entre otras, LA BANDERA VERDE Y OTRAS HISTORIAS, (1900) LA ULTIMA GALERÍA, (1911) CUANDO LA TIERRA LANZÓ ALARIDOS (1929). Finalmente, en 1903, Holmes reaparece en LA CASA DESHABITADA. Tras haber enviudado y vuelto a casarse, aplicado los métodos de su más famoso personaje en casos detectivescos reales y convertirse en espiritista convencido, muere en 1930, a la edad de 71 años.

Es fácil entonces considerar EL MUNDO PERDIDO como una de esas novelas en las que Doyle se liberó de Holmes para afrontar otro tipo de aventuras, más dinámicas, más salvajes y lejanas, en las que sus héroes no vencían gracias a su mayor inteligencia sino gracias la fuerza bruta de sus rifles y puños.

Quien haya leído al Julio Verne no se encontrará nada original ni distinto, en lo que respecta a narrativa ni enfoque de los personajes. Ni siquiera en cuanto al argumento; el profesor Challenger, un científico, ya de por si discutido, hace un descubrimiento arqueológico lo bastante sorprendente como para no ser creído, por lo que reta a sus detractores a ir al lugar de sus hallazgos para que lo comprueben por si mismos.

La galería de personajes tampoco es excepcional; Lord John Roxton, aventurero al uso que se apunta a un bombardeo, Mister Summerlee, el rival científico, que no por convencido y retractado de sus afirmaciones deja de discutir al enérgico Challenger y Malone, periodista inexperto y enamorado que se suma a la expedición para impresionar a una voluble damita. Es este último quien toma el rol de narrador relatando, en forma de cartas, las aventuras y sucesos de los expedicionarios.

Entretanto un tropel de negros, indios, criollos y estudiantes de medicina, convenientemente despreciados por la displicente superioridad nórdica de Doyle, ayudan (o increpan y ponen en dificultades, que de todo hay) a nuestros héroes en su peligroso periplo.

No creo que lea ni vea jamás EL MUNDO PERDIDO de Critchton, pero recomiendo éste otro de Doyle. Si te gustan las aventuras de Julio Verne este libro te hará disfrutar. Si te parecen cargantes y pasadas de moda, no dudes que ocurrirá igual con este libro, y si tienes curiosidad, compara ambos MUNDOS. Yo no pienso hacerlo.

Y para acabar. La colección El Club Diogenes es de las mejores que se puede encontrar hoy día en lo que respecta a literatura fantástica. No son obras actuales, pero si de un gran interés.

© Francisco José Súñer Iglesias, (822 palabras) Créditos