EL EXODO DE LOS GNOMOS
Terry Pratchett
CAMIONEROS CAVADORES LA NAVE
Título original: Trukers Diggers Wings
Publicación Original: 1989
Editorial: Timun Mas
Colección: ---
Traducción: Hernán Sabaté
Edición: 1996
Páginas: 301 249 256
ISBN: 978-84-480-

Una de las gratas consecuencias de mi entrada en el mundillo de la Red ha sido el descubrimiento de algunas obras en las que, de no mediar esta circunstancia, no hubiera jamás reparado. Pues bien una de ellas es la trilogía que hace al caso.

Su autor Terry Pratchett es un popular escritor británico de Ficción, creador de Mundo Disco toda una saga de fantasía, algunos de cuyos primeros y más antiguos ejemplares tienen, por cierto, una alta cotización en el mercado —THE CARPET PEOPLE (EL PUEBLO DE LA ALFOMBRA) de 1971 o THE DARK SIDE OF THE SUN de 1976—. La desaparecida revista SFX publicó en su número 8 y ¡último! una extensa entrevista con él, así como una amplia relación de sus libros.

Pero pasemos a la que nos ocupa, no es a mi modo de ver una obra de ciencia-ficción estrictamente, ¿alguna lo es? pero la idea general y el eje de la trilogía, de una raza, los gnomos, venidos del espacio en una nave y colonizadora de miles de planetas en la galaxia, permite un cierto margen de maniobra y como además es un relato excelente, la englobo dentro del género pese a que realmente la podemos catalogar de fantasía.

Una tribu de diminutos gnomos, habitantes del mundo rural, se encuentran, dadas las dificultades del medio en el que viven, a punto de la extinción y deciden trasladarse, a tal fin abordan, con todas las dificultades que os podéis imaginar dado su tamaño, un camión. El camión perteneciente a unos grandes almacenes (Arnold Bros, fund. En 1905), los lleva hasta estos y allí, sorprendentemente, encuentran que, entre su paredes y falsos suelos, habita desde hace largo tiempo toda una comunidad de congéneres, con sus peculiares costumbres y usos. A partir de aquí la trama se complica y divertidos acontecimientos, que no voy a contar, jalonan el resto del primer libro hasta su final con precipitada huida de los almacenes Arnold Bros. En los siguientes dos libros donde la obra tiene su continuación, nos encontramos que por diversos avatares y circunstancias, espléndida y jocosamente relatadas, los gnomos deben desde defenderse con una monstruosa (al menos para ellos) cavadora de la intrusión de los humanos en la cantera donde habían encontrado nuevo acomodo, hasta volar en avión, y otros medios menos ortodoxos, para llegar a Florida con el fin de hallar la forma de encontrar la vieja nave espacial en la que llegaron a nuestro mundo, enlazándose la narración del tercer libro con hechos iniciados en el segundo y acabando éste como explicación del final del segundo libro, en un hermoso juego temporal.

Resumiendo, la obra es amena, divertida, irónica..., en fin ya sabéis me gusto. Los libros se leen de un tirón, sobre todo el primero; no son excesivamente largos o al menos así me lo parecieron, y son un soplo de imaginación y frescura que permite relajarse y evadirse leyéndolos.

¡¡Os los recomiendo!!

© Jaume March, (488 palabras) Créditos

Tengo que reconocer que, ateniéndome al título de la trilogía y a la editorial que la ha sacado a la calle, hubiera pasado de largo frente a estos tres libritos con la cabeza bien alta y la nariz ligeramente contraída en un gesto de puro desagrado.

Aunque con las que supongo dignas excepciones, Timun Mas es una editorial que se ha dedicado sistemáticamente a publicar un tipo de subliteratura fantástica, de gran éxito de ventas y frívola lectura, pero repetitiva, nada imaginativa, y de la que la mayoría de la gente que conozco acaba por renegar en el momento que comprueba que, una tras otra, las series que edita acaban por reiterar los mismos argumentos de malo maloso (dragón, bruja, mago o caballero negro) es vapuleado por los buenos (un alegre grupito generalmente compuesto por un chico listo, un forzudo, un mago neurótico y una tía güena) en el primer libro, devuelve el golpe en el segundo y es definitivamente masacrado o simplemente vencido de nuevo (depende de si hay previstas más trilogías) en el tercero

Y por eso, solo por editarla quien la edita, hubiera ignorado esta trilogía de no ser porque en el área de Ci-Fi de FidoNet se me había repetido hasta la saciedad que Terry Pratchett era el más desternillante autor del género que muchos de los contertulios habían tenido la oportunidad de leer.

Me la jugué, agarré los tres volúmenes (más tarde los he visto unidos en un sólo paquete) y casi de inmediato comencé la lectura del primero, CAMIONEROS, y... ¡Madre mía! ¡Que bueno! Para empezar Pratchett reinventa a los gnomos y torpedea el concepto David el Gnomo convirtiéndolos en seres realmente inteligentes y auténticos supervivientes, en todos los sentidos. Muy lejos de la bondad casi benedictina que la tradición anglosajona nos ha hecho llegar, los gnomos de Pratchett son seres duros, habituados a los peligros reales del bosque (los zorros comen gnomos y los gnomos comen ratas o, como mal menor, patatas fritas rescatadas de las papeletas) y por lo demás charlatanes, haraganes, pendencieros y insaciables glotones.

Por si todo esto fuera poco, Pratchett los imagina como alienígenas perdidos en la Tierra, muy lejos de su mundo. Y es tanto el tiempo que los gnomos llevan varados en este planeta, que hasta han perdido la memoria de sus orígenes y, como supongo cualquier criatura inteligente, han desarrollado toda una serie de religiones y sistemas filosóficos para darse un sentido a si mismos.

Este es el argumento más utilizado por Pratchett para crear las situaciones cómicas que hacen al lector reír y sonreír durante toda la lectura. Los Dioses de los gnomos pueden tener los orígenes más insospechados y sus designios, para variar, son inescrutables... siempre que no se interpreten correctamente. Las castas religiosas se encargan de mantener la ortodoxia dentro de sus límites, aunque con desigual fortuna, porque los acontecimientos se encargan de poner cada cosa en su sitio y hacer tambalear instituciones y creencias.

Otro punto recurrrente para provocar la hilaridad del lector son las relaciones de los gnomos con sus vecinos humanos. Aunque conviviendo en el mismo espacio los humanos no advierten la presencia de los gnomos y éstos, muy juciosamente, aprovechan en lo posible el potencial alimenticio y tecnológico de los lentos gigantes para medrar a sus anchas. Pero no todo es armónico en las relaciones entre ambas razas, como los humanos no ven (nunca los han visto, sólo los imaginan) a los gnomos, de cuando en cuando, y pese a la velocidad de éstos, pisan a alguno o sencillamente los atropellan con sus vehículos, con las funestas consecuencias que son de imaginar.

Por su parte, los gnomos, aunque tienen algo más que constancia de la existencia de los humanos, sufren de una cierta falta de entendimiento para con los pensamientos, y ¡rótulos! de sus vecinos gigantes y esos malentendidos provocan situaciones y actitudes francamente desternillantes.

En fin, altamente recomendable, pese a la editorial, y de muy refrescante lectura. Lo único que no me ha gustado, ni nunca me gustará, es la insistencia de publicar un libro en tres partes haciéndolo pasar por trilogía, cosa que no es; los dos últimos vólumenes no tienen ningún sentido sin el primero y el primero se queda cojo sin el segundo y el tercero, que transcurren paralelos en el tiempo. En fin, más políticas editoriales incomprensibles, aunque si se piensa bien, no duele lo mismo comprar tres libros a mil pelas cada uno, que un sólo ejemplar a tres mil.

¡Lo que le toca padecer al sufrido lector!

© Francisco José Súñer Iglesias, (756 palabras) Créditos