¡MARTE!
por Jesús Martín
Marte en 2003
Marte en 2003

Mientras el Sojourner pasa su estancia en Marte circulando de piedra en piedra, ayer la Percebe Bill, después le toca el turno a Yogui, voy a contar un cuento. Un relato de CF. Es un relato de CF porque todavía no ha ocurrido. Pero ocurrirá. Sólo las fechas pueden sufrir algún retraso, pero todo lo demás será tal y como pone:

Durante la próxima década una docena de sondas espaciales serán enviadas al planeta Marte. Mientras eso ocurre, en 1999 se iniciará la construcción de la estación espacial ALFA. Los transbordadores espaciales de la NASA iniciarán una serie de viajes llevando consigo los diferentes módulos de los que constará ALFA. Como un mecano espacial, los astronautas lo irán montando poco a poco en una órbita estable. La estación tendrá una capacidad máxima para unos doce astronautas. La mayor parte será de EE. UU, pero la ESA (Agencia Espacial Europea) y Japón tendrán también sus módulos en ALFA. Los Rusos seguramente no puedan participar o lo hagan en muy menor medida de lo esperado.

En el 2005, se producirá una importante misión a Marte, cuando una sonda no tripulada llegue al planeta rojo y deposite en su superficie varios robots diseñados especialmente para recoger muestras de rocas Marcianas y traerlas de vuelta a la Tierra, donde tan valiosa mercancía será examinada. Será una pieza clave del primer viaje tripulado a Marte. Este tendrá lugar durante la segunda década del siglo XXI, aproximadamente entre el 2015-2020.

El viaje a Marte no se parecerá al de la Luna. Para empezar, la nave expedicionaria a Marte no despegará desde Cabo Kennedy, como hicieran sus predecesoras a la Luna, sino que lo hará desde el espacio. Meses antes del inicio de la misión, la flota de transbordadores espaciales viajarán en sucesivos viajes a la estación ALFA, donde se irán ensamblando las diferentes secciones de la nave espacial. Esos transbordadores ya no serán los que conocemos ahora (Columbia, Discovery y Atlantis). Estos hará ya tiempo que habrán dejado de funcionar. En su lugar, habrá una nueva generación de transbordadores, más grandes y más potentes.

Cuando la nave termine de ser ensamblada, un último viaje en transbordador llevará a los tripulantes a ALFA. Seguramente serán cuatro. Uno de ellos Europeo. Por fin, llegado el día, la nave espacial se separará de Alfa y cubrirá varias órbitas sobre la Tierra, hasta que llegado el momento encienda sus motores y ponga rumbo a Marte. Se iniciará el viaje más extraordinario que cualquier humano haya realizado jamás. El día que verá nacer la odisea más grande de toda la historia de la humanidad.

El viaje de ida durará poco menos de un año. Por ello, y teniendo en cuenta que el viaje de vuelta supondrá otro año, la nave tendrá gravedad artificial. Pero no será generada por arte de magia, como pueda pasar en cualquier nave que se llame Enterprise, o en el trozo de chatarra más rápido de la galaxia. Será un sistema más parecido al de Babylon 5 o 2001. Una sección de la nave girará sobre si misma, produciendo gravedad. La nave puede que no lleve todo el combustible necesario para el viaje de vuelta, porque dos años antes habrían sido enviados a Marte y dejados en órbita el resto de material en combustible y suministros necesarios para la vuelta.

Una vez llegados a Marte, los astronautas estarían entre una y dos semanas allí. Explorando el planeta y recogiendo nuevas muestras de roca Marciana o cualquier otra cosa que se pudiera encontrar. Después, el viaje de vuelta, casi otro año. Pero la llegada a la Tierra tampoco sería como los viajes a la Luna. La nave atracaría en ALFA, y desde allí, los astronautas serian recogidos por una transbordador hacia Tierra.

La historia se mueve por ciclos. Los viajes a la Luna terminaron hace un cuarto de siglo. Y ahora se siente que llega la hora de volver allá arriba. Quizás esta vez sea la definitiva, la tecnología ya es favorable para ello. Tendrá sus riesgos. Puede que haya accidentes, muertes. Ya los hemos tenido en el pasado; en los años 60, cuando tres astronautas murieron abrasados en una cápsula Mercurio antes de despegar, o el Challenger. Y habrá gente que critique esto, y diga que para que sirve. La misma proporción de gente que siempre tiene que poner peros. Pero si así fuera, más nos valdría quedarnos debajo de la cama para que no nos pase nunca nada, o habernos quedado en las cavernas hace miles de años y no haber salido jamás de ellas a ver que había ahí fuera. Pero eso no pasó. Y no pasó porque la raza humana, aparte de defectos y alguna que otra cosa buena, es muy curiosa, y si sabe que existe algo, no parará hasta que vaya a donde esté ese algo. Sólo asi Colón descubrió América, o Marco Polo llegó a Asia, o Magallanes bordeó el cono Sur Americano, o Neil Armstrong se pegó un paseo por la Luna. O alguien, que ya ha nacido, se pegará otro paseo por Marte dentro de dos décadas.

Creo que esta nación debería comprometerse a poner un hombre sobre la superficie de la Luna, y devolverlo sano y salvo a la Tierra antes de que acabe esta década.- John Fitzgerald Kennedy. Presidente de EE. UU. 1961-1963.

© Jesús Martín, (888 palabras) Créditos