MARFIL
MARFIL Mike Resnick
Título original: Ivory
Año de publicación: 1988
Editorial: Ultramar
Colección: -
Traducción: Elias Sarhan
Edición: Noviembre de 1993
Páginas: 339
ISBN:
Precio: 3,60 EUR

Hay algo en las políticas editoriales que jamás entenderé. Será que no soy editor, pero sigo sin comprender como es posible que alguien pretenda vender un grueso volumen de 25 x 16 cm, evidentemente inmanejable, a un precio que en origen oscilaría entre las 2.000 y las 2.500 pesetas, aunque eso sí presentado en una edición de tapa dura de una calidad soberbia y perfectamente encuadernado.

Y ya no solo es que no lo comprenda, es que además yo nunca compro esa clase de libros, son pesados, difíciles de transportar y leer en condiciones tan incómodas como las que se dan en un tren de cercanías o en el metro de Madrid a las siete de la mañana, aunque en este último caso todo lo que no sea dejarse transportar es una misión imposible.

Sin embargo, el volumen en cuestión llegó a mis manos gracias a que estaba de saldo en el Simago de mi pueblo y, por seiscientas pesetillas, consideré que por una vez podía saltarme mi norma (nada de tochos) porque al fin y al cabo el libro, en su estado de fungible en liquidación, cumplía otra de las normas que también me he impuesto; el precio era más que razonable.

Y la verdad es que después de leer este libro tengo que reconocer que probablemente me estoy perdiendo una buena cantidad de obras notables que, por esas extrañas políticas editoriales, son sistemáticamente publicados de esta manera, lujosa pero nada funcional.

MARFIL es una obra de ciencia-ficción atípica, estoy por decir que ni siquiera es ciencia-ficción tal y como se suele entender el género. Resulta ser algo que no dudaría en calificar como arqueología-ficción por cuanto su desarrollo se extiende durante siete mil años, a partir de 1885. Y tampoco su redacción en ortodoxa, la búsqueda de un par de gigantescos colmillos de elefante es la excusa perfecta para concatenar una docena de relatos que en algunos casos bien pudieran haber tenido vida propia.

En esencia MARFIL trata de la desesperada búsqueda de esos colmillos por Bukoba Mandaka, el autoproclamado último Masai, que encarga al investigador de la Corporación Braxton, una editorial interplanetaria dedicada al registro y certificación de piezas de caza mayor de toda la galaxia, la localización de esas piezas. Duncan Rojas, que así se llama el investigador, empezará entonces a bucear en los registros de todos los ordenadores de la galaxia conocida siguiendo la pista de los colmillos, que aparecen y desaparecen dejando entre una y otra anotación en las bases de datos cientos de años y miles de años luz de distancia.

Pero las motivaciones de Bukoba Mandaka son oscuras, paga una suma desorbitada por el tiempo de Duncan y por el uso del ordenador de la editorial pero a su vez guarda una reserva absoluta acerca de porque desea los colmillos. Esto desata la curiosidad del investigador y de Hilda Dorian, la jefa de seguridad de la Braxton, que lleva a Duncan Rojas a iniciar otra línea de sondeo, esta vez hacia el pasado, en busca de los orígenes de los colmillos y, a la vez, a seguir la pista, misteriosa pista puesto que no existen registros sobre él, de Bukoba Mandaka.

Todo esto da pie a los relatos e interludios que conforman el libro. Cada uno de ellos describiendo las anteriores apariciones de los colmillos, la desgracia que trajeron a sus sucesivos propietarios y, principalmente, el periplo que su poseedor original, el gigantesco Elefante del Kilimanjaro, por la sabana africana hasta las faldas del inmenso volcán.

Tengo que reconocer que hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien leyendo un libro de ciencia-ficción, pero me temo que no por ello voy a cambiar de actitud respecto a cierta forma de editar los libros.

© Francisco José Súñer Iglesias, (628 palabras) Créditos

He leido MARFIL de Mike Reksnik.

Se trata de seguir la pista, a través del tiempo, de los dueños de unos colmillos de marfil. Desde un futuro lejano hasta un pasado reciente.

La novela esta muy bien escrita y es amena y previsible. Como de costumbre en Mike Resknik el final se puede intuir antes de la página cincuenta, defecto que parece que le va a ser difícil de eliminar.

No es tan dinámica ni prende tanto la atención como SANTIAGO, que A MI me parece mas interesante en cuanto a su ritmo narrativo y a su forma literaria.

El final adivinado supongo por todo el mundo es un poco pesado, debiera ser emocionante, pero como es difícil ignorar cual va a ser parece casi un relleno. Es un problema difícil de resolver en este autor.

Importa poco el final de una obra de Wolfe o de Lafferty, pero hay autores como Isaac Asimov o como en este caso Mike Resnik que lo basan todo en una sorpresa final, casi siempre en este último autor mas bien lacrimógena. Pero como la sorpresa no existe las últimas treinta paginas son perfectamente prescindibles.

Puede ser que esto este sesgado por mi enorme facilidad para adivinar los finales de las novelas, dado lo mucho que he leído, no se. De todas formas no hace falta ser un adivino para conocer estos finales

La mayoría de lo que cuenta sobre los masai es conocido por cualquier persona medianamente culta de Europa, salvo algunos items, y yo personalmente no soy un amante de los masais, perfectos aprovechados cuya filosofía fue siempre la de esclavizar y robar a todas las tribus vecinas, no desarrollando mas que una religión que ni siquiera es especialmente hermosa (muchas religiones africanas lo son), en parte porque era un mal refrito de las de las tribus fronterizas.

Me es difícil llorar porque la cultura masai desaparezca. Hay muchas culturas en Africa mucho mas interesantes, como la de los Yoruba, Kikuyu, Shosha, Zulús(pese a su megalomanía guerrera de origen shakiano) y la de los Rozwi (los edificadores de Zimbawe).

Hay que reconocer que es sincero al decir que los masai fueron a menos poco a poco y ya en el siglo pesado dejaron de pelear. Pero la verdad es que mucho antes de que se prohibieran sus inaceptables costumbres ya eran vencidos regularmente por otros pueblos que hartos de sus continuas depredaciones se cohesionaron como tales pueblos, fue tal vez el conseguir la unificación de las tribus vecinas el único hecho cultural atribuible a estos de rebote.

El llanto de Resnick sobre los masai es como llorar sobre Atila. Los masais no siguieron su ejemplo porque no les dejaron, y si vivían integrados con su medio es entre otras cosas por la absoluta falta de ideas originales.

Historicamente pues la novela sin decir ninguna mentira clara nos induce a creer en una realidad engañosa, tal vez por la simpatía de postal que le producen los masais, altos y delgados.

Reconozco mis prejuicios al respecto

De todas formas el libro es MUY INTERESANTE (solo se puede criticar algo que le gusta a uno de verdad) y creo que lo voy a leer bastantes veces

ESTÁ DE REBAJA, ADQUIRIDLO, VALE LA PENA. Editorial Ultramar, sino me equivoco.

6 de septiembre de 1997


Discutía la pertinencia de algunas de las observaciones de Mike Resnick sobre los masai en esta novela de SF. En el interín he consultado otras fuentes y he podido apreciar que me había quedado bastante corto. Los masais eran una tribu que fue conquistando del norte hacia el sur del Sudan, pero en los tiempos que describe el autor practicamente ningún masai vivía cerca del Kilimanjaro. Los masais fueron desplazados posteriormente por los ingleses para debilitarlos y para calmar la relación de odio que tenían con sus vecinos, un tanto hartos de sus depredaciones.

Esto del desplazamiento tipo divide et impera era muy típico de la colonización británica de Africa, recuerdese el desplazamiento de muchos zulús de Sudáfrica a la actual Zimbabwe

Los llevaron mucho mas al sur de su lugar habitual, para ser exactos a lo que actualmente son Kenia y Tanzania, pero esta migración fue en gran parte posterior a la primera guerra mundial (Alemania controlaba el Africa oriental alemana por aquellos tiempos) y muy pocas tribus masais podían residir en la zona en que Resnick los ubica en aquellos tiempos.

De todas formas los masai siempre han sido unos fabuladores natos, mas todavía que lo habitual en algunas tribus africanas, engañando por tanto a los antropologos que suelen creerse todo lo que dicen los nativos de cualquier cultura y cualquier mito puede imitar la realidad

No obstante el ubicar en un lugar determinado a una tribu tan numerosa como esta es complejo, grupos desperdigados podrian haber llegado tan al sur como supone la narración, pero no parece probable que fueran la presencia predominante en la zona. No es obice para poder leer el libro con gusto, pero si introduce una cierta distorsión en la narración.

© Antonio Rodriguez Babiloni, (288 palabras) Créditos