EL QUINTO ELEMENTO
EL QUINTO ELEMENTO Francia, 1997
Título original: The Fifth Element
Dirección: Luc Besson
Guión: Luc Besson, Robert Mark Kamen
Producción: Patrice Ledoux, Iain Smith
Música: Eric Serra
Fotografía: Thierry Arbogast
IMDb:
Reparto: Bruce Willis (Korben Dallas); Gary Oldman (Jean-Baptiste Emanuel Zorg); Ian Holm (Padre Vito Cornelius); Milla Jovovich (Leeloo); Chris Tucker (Ruby Rhod); Luke Perry (Billy); Brion James (General Munro); Tommy Lister (Presidente Lindberg); Lee Evans (Fog); Charlie Creed-Miles (David)

Esta es mi humilde opinión sobre EL QUINTO ELEMENTO.

Se suponía que era la gran esperanza de los amantes del cine de ciencia-ficción, pero el hecho es que la peliculilla es bastante intrascendente y bobalicona. Por alguna razón, Luc Besson prefiere dar una brocha de humor tontorrón a toda la película, un humor que no deja de pasar de la sonrisita ladeada y que pocas veces lleva a la risa, mucho menos la carcajada.

La trama de por si es bastante sencillita en su contenido, pero no así en su realización. Besson además recurre a atiborrar al espectador de personajes, de subtramas, haciéndolo todo demasiado embrollado y, a la postre, increíble.

Es una pena, porque la historia prometía mucho y el envoltorio, es decir, los vestuarios, escenarios, efectos especiales, son sobresalientes, sin duda lo mejor y más loable de la película. Pero le falta chicha, le falta no un argumento, sino un asidero con el cual te pueda interesar lo que te están contando. El problema principal es considerar la historia desde un punto de vista de bobaliconería infantiloide, de volver a considerar la ciencia-ficción como un entretenimiento de chiquillos. Quizá si el humor hubiera sido más inteligente los resultados hubieran sido muy distintos.

El guión además peca de querer remontar el vuelo al final e introducir un sonrojante conflicto ético que, para colmo de males, contradice todo lo que hemos estado viendo antes y además es increíble desde el punto de vista del desarrollo (es un decir) de los personajes.

Por si fuera poco, la labor de dirección de Besson a partir de ese punto de partida de tratar la historia de forma humorística y ya sólo desde el punto de vista de escena por escena es sin duda mala. Algo ocurre en muchas de las escenas en la planificación del montaje, en los encuadres: no nos enteramos de que ocurre, demasiados primeros planos, pocas escenas maestras que metan al espectador en el escenario.

Por otro lado hay que destacar los ya mencionados efectos especiales: son impresionantes. La Digital Domain se está convirtiendo en una seria competidora de la ILM. Si hace unos años la ILM no sólo era la reina, sino directamente la única compañía de F/X que podía revolucionar periódicamente esos aspectos técnicos, la DD ahora está logrando no desbancarla, claro está, pero si estar a su altura. Las escenas de Nueva York son brillantes (aunque en la persecución falle el discurso cinematográfico y sigamos sin saber qué narices ocurre en cada momento), la batalla en el espacio, la llegada al planeta paradisíaco, etc..., están realizadas con maestría.

Los decorados y el vestuario también funcionan. Logran meterte en el ambiente futuro. A destacar las azafatas del vuelo interplanetario, slurppp.

Los actores cumplen. Willis vuelve a hacer de Willis y la Jovovich está impresionante. Oldman fue el único que logró sacarme alguna carcajadilla.

En resumen, una película bastante tonta que pasar pronto al olvido colectivo. Y es una verdadera pena, pues se nota que por debajo había un gran potencial.

© José Ramón Rodrigo Roldán, (505 palabras) Créditos

Que las aventuras de John Difool fueran llevadas al cine era una quimera a la que había renunciado hace tiempo, pero hete aquí que me la encuentro encarnada (reencarnada sería más preciso) EN EL QUINTO ELEMENTO. El trabajo que ha hecho Luc Besson sobre el argumento de Jodorowky es tan notable que al salir de la sala todavía dudaba de que ambos no hubieran colaborado mano a mano en la elaboración del guión.

Y es que son tan claras las influencias del comic en la película que no podía dejar de ver al Tecno Papa encarnado en Emmanuel Zorg, a la triada Animah, Tanatah, Soluna, sintetizadas en Lilú (LeeLoo), los Arhats resumidos en un frenético Padre Cornelius, la Ciudad Pozo está retratada casi a la perfección en ese Nueva York futuro, la implacable y desafortunada patrulla Berg caricaturizada en un no menos inefable comando Mangalor, La Sombra (sí) disfrazada como El Mal...

Pero no adelantemos conjeturas ociosas, los paralelismos entre LA SAGA DE LOS INCALES y EL QUINTO ELEMENTO son cuando menos fruto de un argumento coincidente, porque si son muchas sus analogías también lo son sus diferencias; Korben Dallas es más heredero del Peter Club de THE LONG TOMORROW que del cretino de John Difool, la compleja mística de los Incales no la heredan las cuatro piedras representantes de los cuatro elementos, Deepo se ve reducido a un mudo y precioso gato blanco, de la diversidad de los mundos coloniales no queda nada, no hay conspiración, ni Amok, ni MetaBaron, ni Cabeza De Perro, ni mutantes... ni siquiera se inicia una nueva era, sólo se salva la Tierra.

Sin embargo, el espíritu generador de EL QUINTO ELEMENTO es el mismo que el de LA SAGA DE LOS INCALES; la búsqueda del mecanismo definitivo para salvar a la humanidad del mal, o dicho de otra manera; la lucha de la luz contra la oscuridad, un argumento arquetípico que nunca se agota, y que, en este caso, aprovecha elementos ya probados para un nuevo desarrollo.

Y un muy buen desarrollo. Luc Besson no se ha detenido mucho en explicar que es El Mal, cual es su origen, cuales sus motivaciones, es El Mal Absoluto y su único objetivo es aniquilar la vida, la luz. Seres antiguos y sabios, saben como combatirlo y en un pasado indeterminado lo vencieron, pero con la certeza de que volvería dejaron El Arma Definitiva a buen recaudo. Tampoco interesa cuando fue eso, sólo se pone al espectador en antecedentes de lo que ha sido y será y, a continuación se le sumerge en ese será sin más preámbulos.

La tranquilidad se acaba entonces. Mientras El Mal avanza y se fortalece, a Korben Dallas, casualmente, como corresponde al héroe anónimo que es, le cae llovida del cielo El Arma Definitiva y eso le envuelve en los oscuros manejos de Emmanuel Zorg, servidor y aliado de El Mal en la Tierra, en los desesperado esfuerzos del Padre Cornelius para activar ese arma y en los pesados y torpes, del gobierno para detener la amenaza.

Me voy a permitir un interludio: uno de los problemas que tiene la ciencia-ficción, más bien sus aficionados y alguno de sus creadores, es el de sentirse inferiores al resto de los lectores, cinéfilos, escritores, realizadores. Ese sentimiento de inferioridad da lugar a que se trate en cada escrito, en cada palabra que se vierte sobre el género, no ya a ponerlo en su justo lugar, tan digno como la novela negra o el soneto alejandrino, sino a elevarlo por encima de las altas cotas de la transcendencia. El esfuerzo es vano en noventa y nueve de cada cien ocasiones. Por cada obra que alcanza esa transcendencia noventa y nueve (y más) se malogran como panfletos insufribles que le hacen un flaco favor, por herméticos y aburridos.

Luc Besson ha cogido todos esos complejos y los ha metido en un cubo de basura cósmica dedicándose a elaborar una obra inscrita en el más puro estilo de la ciencia ficción que gusta a todo el mundo; brillante, ágil, entretenida, trepidante, divertida y, sobre todo, irreverente.

La película es en si misma una joya del lujo y de la realización; la acción transcurre rápida, con escenas desopilantes y situaciones que no por esperadas son menos emocionantes. El final se sabe; ganará el bien en el último segundo, pero nadie se esperaba la bomba de los Mangalores. Las escenas de masas son auténticas escenas de masas, el hard se desprecia, e incluso se ridiculiza (¡atomos solares ligeramente grasos!) todo se vuelca en el divertimento, la aventura y el lujo.

De principio a fin sorprende la puesta en escena, y es notable la participación de Moebius y Gaultier en el diseño, pero la estética de la película debe más a Enki Bilal, Massimo Rotundo en la ambientación y creación de las naves espaciales, y ¡a Gallardo y Mediavilla! en el diseño de los vehículos. La mezcla de vanguardia, modernismo y art-decó que practica la condenan a no pasar nunca de moda.

La realización es audaz e inteligente, sólo un director muy valiente y con ganas de provocar sería capaz de sacar tantos primeros planos de bellas jovencitas ¡casi sin maquillar! mostrando hasta la última imperfección de la piel (impensable en el neumático cine americano), las escenas de acción son tan desaforadas como eficaces, los efectos especiales y de caracterización, como ya es habitual, indistinguibles de la realidad de actores y decorado, y el guión sólido, contando lo que debe contar, sin perderse en complejidades místicas.

Por lo demás actores están bien llevados, Bruce Willis vuelve a hacer un papel que conoce perfectamente, Gary Oldman está irreconocible (y perfecto) como magnate loco y sin escrúpulos, Milla Jovovich es etérea, angelical, implacable, Iam Holm y Brion James, dos de nuestros androides favoritos, sacan a relucir una vis cómica muy lejos de las solemnidades de ALIEN o BLADE RUNNER.

Y es de estas películas de la que EL QUINTO ELEMENTO, es perfecta y díscola heredera y, sin duda y junto a DOCE MONOS, (otro realizador europeo, otra de Bruce Willis) la película que marca la ciencia-ficción cinematográfica de la década.


Revisión del 22 de marzo de 2008 A raíz de un comentario que dejaron hace unos días me he dado una vuelta por YouTube hasta encontrar este fragmento:

Me cuesta expresarlo de una forma menos hiriente, pero sostener que esto no es cine del grande (arte del grande) es una gran majadería.

Revisión del 27 de septiembre de 2013 Vaya, han borrado la escena de Yutube, no pasa nada, pongo esta otra, la conocida como Diva Dance, de una emotividad (y algo más) manifiesta:

© Francisco José Súñer Iglesias, (1.106 palabras) Créditos

Una payasada genial. Un perfecto espectáculo de intranscendencia para quemar dos horas en época de exámenes. La sombra de Moebius alcanza hasta los cascos de los policías. El humor es muy típico de los comic, puede que haya que estar un poco acostumbrado para captarlo. Lo vi en la sesión de las 19:00 en el cine Cid Campeador, pleno barrio de Salamanca, cantidad de gente acomodada de mediana edad con críos enanos... que en los dos primeros tercios de película no se enteraron de nada. Solo empezaron a entrar en calor cuando empezaron los tiros y Bruce Willis a vacilar... sospecho que entonces tampoco se darían cuenta de que parodiaban todas las películas de éste.

El ritmo es bueno, no hay un segundo de descanso. Los personajes son caricaturescos, como corresponde al espíritu de la cinta. NO pretende ser ciencia-ficción, creo yo, sino tan sólo echar mano de algunos tópicos y la ambientación. Esta, por cierto, es casi perfecta, no olvidan un detalle, por ejemplo el apartamento de Dallas o las azafatas... que además de lo obvio fijaros que son todas pecosas clónicas. No olvidemos tampoco la omnipresencia de los círculos amarillos, o ¡¿qué opináis de los uniformes de la seguridad del Paraíso Flochton?!

No descubrí en la película la menor intención de trascendencia o solidez científica, como se encargan de advertir desde el principio con frases como ...bombardeo con átomos solares ligeramente grasos...

Aparte de todo esto algunos guiños ci-fi-cinéfilos, algunos muy obvios, pero algunos extraordinariamente divertidos como el peinado de cierta oficial del ejército o los ...parásitos en el tren de aterrizaje... (que, por cierto, son tratados como todos pensamos que debió serlo desde el principio cierto otro oct... digo parásito de cierta película legendaria)

Lo peor de la película fue para mi las risas que debíamos contener los nebulosos allí presentes (Sysop y dos cosysopos) al principio de la película porque sólo se nos escuchaba a nosotros en el cine. Al menos llegaron los disparos, la gente se soltó más y nos pudimos ya carcajear sin complejos.

Si alguien quiere ver un buen ejemplo de cómo llevar un comic al cine, reírse con ganas, despreocuparse del mundo por un par de horas y ver un espectáculo técnicamente correcto y cargado de mala intención que vaya a verla... pero no espere ni fidelidad a las ciencias físicas, ni más ínfulas de trascendencia que las únicamente paródicas, ni ver algo especialmente nuevo (es una mixtura de un montón de cosas ya vistas pero todas juntas y bien aderezadas) Tengo de esto menos dudas que cierto general de la flota espacial a la hora de dar la orden de disparo...

Una anotación final, un mayor grado de mala leche al estilo Alex de la Iglesia la hubiera hecho perfecta...a ver si un día a éste le dan pelas de verdad y una buena compañía de FX. ¡Qué lograría!

Por cierto ¿Fue impresión mía o el templo egipcio del principio es el mismo o casi idéntico al de STARGATE, sobre todo el interior? Es la única comparación posible entre ambas, aquella también era patética porque pretendían contar aquellos disparates medio en serio.

© Enrique Maroto Robledo, (526 palabras) Créditos

Considero, como base, que hay diferentes niveles de parodia, que probablemente irían desde la más basta y burda, dentro de la cual encajaría a SPACEBALLS (y aunque, en mi opinión, es bastante pésima salvo 2 chistes, las hay infinítamente peores; y si alguien ha sufrido EL SILENCIO DE LOS BORREGOS alguna vez, sabrá a qué me refiero), hasta las más sutiles y refinadas.

El 5o. ELEMENTO entra en el terreno de la parodia cuando en ella aparecen elementos tradicionales en la Ciencia Ficción llevados a un terreno cómico, incoherente o exagerado. Por otro lado, la película tiene un argumento (ciertamente, ni original ni imaginativo) que lo convierte en una película no-paródica con entidad propia.

En resumen, es una película que, a lo largo de la trama que desarrolla, entra numerosas veces en el terreno de la parodia; lo que está por ver es si la trama de la película es una mera justificación para introducir esos elementos paródicos, o si éstos últimos han sido añadidos para especiar la película y, quizás, ofrecer guiños familiares a los aficionados a la ciencia-ficción. En mi opinión (repito, MI opinión), la película se queda entre una y otra pretensión, intentando matar dos pájaros de un tiro: incluir un alto contenido cómico que divierta al público en general y cienciaficcionero, a la vez que presentarse como una película de aventuras y tiros a lo JUNGLA DE CRISTAL (y ahí es donde entra Bruce Willis) que tenga aceptación en el mercado, tanto europeo como americano, incluyendo a los discípulos de Stallones, Schwarzeneggers, Van Dammes, Norris y compañía. Lo cual ha resultado, como parece obvio, en críticas dispares y múltiples ángulos a partir de los cuales se ensalza y/o destroza la película.

En mi caso, la película no me desagradó tanto como otras que también parecía que prometían y finalmente resultaron un muermo. Y aunque no la voy a considerar entre las candidatas a mejor película de la historia, tuvo numerosos detalles que me hicieron pasar un rato agradable, como la ambientación, el diseño de producción, Leeloo y el clon de Prince, que a mí me pareció muy divertido. Por supuesto, uno de los trucos es estar dispuesto a admitir que Bruce Willis es capaz de derrotar a cualquier enemigo.

A mí, sinceramente, los detalles adicionales me la rempantinflan bastante a la hora de ver una película. ¿Alguien se molestó en explicar en el 5o. ELEMENTO cuanto tiempo tarda el crucero en llegar al centro turístico aquel? No. Sencillamente, te enseñan que obligan a los pasajeros a dormir durante el viaje (me pareció entender), lo cual implica un tiempo relativamente largo. en el mismo nivel, y or alusiones... Cuando el Halcón Milenario viaja de Tatooine a Alderaan (o ex-Alderaan), y Luke recibe su entrenamiento de Obi Wan, ¿en algún momento mencionan que el viaje va a durar 30 minutos? Para el caso, el viaje podría haber durado una semana ¿y tendría más sentido, ya que ese periodo es el único durante el cual Luke recibe adiestramiento en La Fuerza de Obi Wan, al cual siempre ha considerado su Maestro (Yoda aparte). De igual manera, cuando nuestros héroes llegan a Yavin y descifran los planos de La Estrella De La Muerte, y planean el ataque, y mientras tanto, La Estrella viaja hacia Yavin para destruir la base rebelde... Hemos de suponer que todo ocurre de un día para otro? Analizar los planos de una mega-estación espacial, encontrar un fallo, imaginarse como aprovecharlo y planear un ataque efectivo contra ella? Bien podría haber pasado un mes. O dos. Máxime cuando Luke, un pueblerino que acaba de llegar, aparece de repente como miembro del escuadrón Rojo, pilotando un X-Wing él solito.

Para cortar un poco el rollo: hay cosas que, cinematográficamente, no funcionan, y una de ellas es el paso del tiempo. Las películas deben mantener el ritmo para que el espectador no se aburra, y si se quieren relatar muchas cosas en un espacio de tiempo limitado, los guionistas se ven obligados a quitar la paja que, aunque quizás aportara algo a la historia, es meramente adicional a la trama principal que se quiere explicar.

© Carles Sanchez, (692 palabras) Créditos

Aquí hay una cuestión en esto de la paternidad de EL QUINTO ELEMENTO. En realidad la historia no es cosa del otro mundo, así que como historia no podemos decir que haya una influencia directa, incluyendo a las historias de su diseñador, el autor de VALERIAN. De hecho, Besson había dicho en una entrevista con STARLOG que la historia la había imaginado el cuando estaba joven, lo cual creo es muy notorio.

Por ahí alguien mencionaba que se había inspirado en LA SAGA DE LOS INCALES de Moebius y Jodorowsky, y otro tajantemente desacredito esta afirmación. Tal vez los dos tienen razón en parte: El enemigo de EL QUINTO ELEMENTO, el mal personalizado en un planetoide o sol negro se parece sospechosamente a un ser de la misma calaña aparecido en la saga del LA SAGA DE LOS INCALES... eso no quiere decir que sea una vil copia... Lo que si es notorio es todo el aire a comic europeo que despierta la película. Tampoco es Mezzeries el padre directo de EL QUINTO ELEMENTO, pero eso si, era el más indicado para los trajes y toda la demás parafernalia.

© Gabriel Benítez, (lista de BEM) (189 palabras) Créditos

Éste fin de semana alquilé EL QUINTO ELEMENTO, tras escuchar durante medio año comentarios de todos los colores. Mi veredicto: la película me gustó bastante. En primer lugar, jamás me había reído tanto con una peli de CF pero, aquí es donde discreparé con muchos, no por eso me pareció tonta, sino que tras las carcajadas brutales que solté, noté un cinismo vitriólico que rezumaba en muchas escenas; me pareció una especie de sátira de un aspecto de la humanidad que es su incredulidad y su cabezonería (en algunos casos hasta estupidez). Ejemplos: cómo los militares, más que elucubrar sobre estrategias, van tanteando qué hacer; cómo la policía actúa como cuerpo no de seguridad, sino de represión e incluso venganza (como cuando le estopean el fast food a los polis del principio del film); el mundo del espectáculo y los mass media, la manipulación televisiva...

De otra banda, señalo también que tiene sus defectos la película, que es lo que no la hace brillante, sino sólo buena: sobra la típica escena del sr. Willis como sanguinario homicida que, al fin y al cabo, salva la humanidad; un diálogo bastante inútil entre Zorg y el cura, y un final bastante típico en que boy loves girl and so save the world (demasiada concesión a Willis para ser una peli europea).

Por cierto, ¿verdad que el personaje del presentador de radio es casi un clon (metafóricamente hablando) de Prince? (Perdon, The Artist Known Before As Prince o como quiera que se llame)

© Alex Vidal, (lista de #cienciaficcion) (250 palabras) Créditos

En general, soy de la opinión que el cine ha hecho pocos favores a la ciencia ficción, ya que tanto muchos guiones originales como otros tantos adaptados a partir de novelas han dejado muchísimo que desear... Y no salvo ni tan siquiera a la mítica 2001, UNA ODISEA EN EL ESPACIO por más que Sergio Coello me tire de las orejas, ya que aunque la película en sí sea excelente, yo no le perdono a Kubrik que destrozara la novela original de Arthur C. Clarke; claro está que posteriormente el propio Clarke procedió a destrozarla también con sus cada vez más infumables secuelas, pero ésta es ya otra historia distinta.

Cierto es que hay películas de ciencia ficción que resultan ser excelentes: La propia (a pesar de lo dicho) 2001, ALIEN, BLADE RUNNER, la trilogía de LA GUERRA DE LAS GALAXIAS, algunas (no todas) de la serie de STAR TRECK, E.T., ENCUENTROS EN LA TERCERA FASE, TERMINATOR... Pero también son legión las mediocres, cuando no simplemente insoportables. Y si a las películas de serie B se les puede disculpar su (incluso a veces simpática) cutrería en función de lo bajo de su presupues-to, las pretendidas superproducciones con las que nos castigan ahora no tienen ciertamente el menor perdón de Dios. Lamentablemente, los productores actuales pare-cen estar convencidos de que con una buena parafernalia de efectos especiales se soluciona todo camuflándose las enormes carencias de unos guiones que parecen estar escritos por y para retrasados mentales... Cuando por desgracia resulta evidente que no es en modo alguno así.

En consecuencia han sido varias las decepciones que me he llevado en estos últimos años, por más que procuro seleccionar lo mejor posible las películas antes de decidirme a ir al cine. Comenzó la historia (y me olvido de bodrios antiguos tales como ENEMIGO MÍO) con STARGATE (aprovecho asimismo la ocasión para criticar la estúpida manía que les ha entrado a los distribuidores de no traducir los títulos), siguió con el engendro de EL DÍA DE LA INDEPENDENCIA, continuó con el mal plagio de ALIEN que es THE RELIC (la reliquia) y terminó, por ahora, con la estupidez supina de EL QUINTO ELEMENTO.

Con lo cual, entro ya de lleno en el grano. Cojan ustedes un guión (?) que rechazaría hasta el menos exigente de los directores de las fenecidas colecciones de bolsillo. Contraten a un actor taquillero (Bruce Willis) y a un malo conocido (Gary Oldman) y rellenen con desconocidos baratos para no disparar el presupuesto. Añadan un toque de erotismo de guardería. Introduzcan una traca de efectos especiales de variopintos y a veces chapuceros resultados. Fusilen descarada-mente ambientaciones, e incluso escenas enteras, de películas tales como BLADE RUNNER, LA GUERRA DE LAS GALAXIAS, EN BUSCA DEL ARCA PERDIDA o LA PROFECÍA, e incluso de alguna serie de televisión para adolescentes de esas que mezclan las artes marciales, los superhéroes y los supermalos/tontos de turno. Pongan a Bruce Willis en su salsa soltando tortazos y balas a diestro y siniestro tal como lo hace en LA JUNGLA DE CRISTAL y sus secuelas. Métanlo todo en la batidora y sírvanlo frío... Y ya tendrán EL QUINTO ELEMENTO listo para ser degustado, aunque convendrá no olvidarse del bicarbonato.

Y es que la peliculita de marras no tiene desperdicio. Su guión (?), vuelvo a repetirlo, no tiene ni pies ni cabeza, y si ustedes son mínimamente exigentes con el soporte científico o pseudocientífico en el que presuntamente se apoya, les puedo asegurar que quedarán escandalizados de las burradas que son capaces de decir. Por si fuera poco la inclusión de un personaje presuntamente cómico, presunta-mente homosexual y decididamente negro resulta ser completamente vomitiva (por lo primero, no por el resto), superando con creces incluso a la insoportable actuación (?) de Richard Pryor en SUPERMÁN III.

En resumen: La única forma de ver esta película y no cortarse las venas en la misma butaca del cine es tomándosela a risa tal como hice yo, ya que como película cómica puede tener algún atractivo; desde luego, como película de ciencia ficción no.

¡Qué diferencia tan enorme es la que existe entre EL QUINTO ELEMENTO y la única película de ciencia ficción que me ha gustado en estos últimos años, la hilarante MARTE ATACA de Tim Burton! Claro está que esta última es directamente una gamberrada y no pretende ser otra cosa que una inteligente parodia del mal cine de ciencia ficción, desde las cutrerías clásicas de serie B del tipo de LA TIERRA CONTRA LOS PLATILLOS VOLANTES hasta engendros patrioteros (americanos, claro) tales como la repulsiva EL DÍA DE LA INDEPENDENCIA.

Claro está que Tim Burton no pretende que nos lo tomemos en serio mientras que Luc Besson, guionista y director de EL QUINTO ELEMENTO intenta además que nos lo creamos. ¿Tendrá algo que ver con el hecho de que es francés, y los franceses han escrito por lo general la peor ciencia ficción que yo he sido capaz (e incapaz) de leer?

© José Carlos Canalda, (829 palabras) Créditos