EL ORDEN ESTELAR 1
EL ORDEN ESTELAR 1 Ángel Torres Quesada
Título original: ---
Año de publicación: ---
Editorial: Ediciones B
Colección: VIB no. 205/1
Traducción: ---
Edición: julio de 1996
Páginas: 400
ISBN:
Precio: 3,60 EUR

Conjunto de novelas breves publicadas originalmente en formato bolsilibro entre 1968 y 1985 y reeditadas en el 96, parte de las mismas, por Ediciones B en dos libros de bolsillo muy económicos (esperemos que continúen publicando más).

El autor A. Thorkent no es otro que Ángel Torres Quesada escondido tras éste seudónimo, algo muy usual entre los escritores españoles de aquellos años.

Los distintos relatos engarzan dentro de la saga origen del título: El orden estelar. Constituido como una federación de planetas, con su centro en la vieja Tierra, reconstruida a partir de los restos del Imperio Galáctico (con un buen número de relatos cortos sobre el mismo) y que frente al despótico régimen anterior presenta un cierto sistema democrático de adhesión voluntaria al mismo, con matices apreciados clara e irónicamente en algunos de los distintos relatos.

Cada relato empieza y acaba en si mismo, contiene personajes y elementos comunes, avanzando en las fases típicas de cada civilización: nacimiento, engrandecimiento, apogeo, decadencia y extinción, aunque los incluidos no cubren todo el ciclo mencionado e incluso dejan algunos huecos.

Excelente la presentación de Miquel Barceló por lo que os remito directa e imprescindiblemente a ella, naturalmente porque no dudo os haréis con ambos libros.

Aventuras en su estado más puro, acompañadas de unos personajes de comic, ciertamente esquemáticos, pero quien quiere más si con ellos y sus aventuras/desventuras encuentras una grata compañía y una distracción asegurada. Desde luego que si lo que buscáis es hard, ciberpunk, espacio-mistica, moralina, etc. olvidaros, hay de todo ello un poco en cada relato pero con un agradable distanciamiento que nos permite no olvidar que su única pretensión es distraer y no profetizar.

Buena space-opera española, subgénero donde los encuadraría de no mediar la imperiosa necesidad didáctica de distinguir claramente a los escritores de ciencia-ficción en lengua castellana.

La calificación que le doy os puede parecer baja después de todo lo dicho, pero quiero ser ecuánime y realista y claro no son obras maestras, al menos de momento pues todo es mudable incluyendo mis criterios.

Os los recomiendo.

© Jaume March, (346 palabras) Créditos

Tengo que proclamar que no me aficioné a la ciencia-ficción leyendo las profundas meditaciones metafísicas de A.C Clarke, ni asintiendo ante las reflexiones de Isaac Asimov sobre las virtudes y peligros de las máquinas inteligentes, ni suspirando con los ejercicios literarios de Ray Bradbury.

Me inicié en la ciencia-ficción pasmándome con las historias ágiles y trepidantes de aquellas novelitas delgadas y baratas, primas hermanas de los volúmenes de Marcial Lafuente Estefanía que, junto a los tochos en los que Vértice publicaba a los superhéroes de la Marvel, esperaban en la casa de los primos de mi madre.

Vistas con la perspectiva de muchos años, y muchas lecturas, aquellas novelas de a duro resultaban ser de una candidez encantadora y una falta de rigor apabullante. Desde luego pocas de ellas ganarían los juegos florares de mi barrio. Incluso este comentario apresurado está mejor escrito que las nueve décimas partes de lo que llegó a mis manos.

Pero tenían una cualidad que parece olvidada (o lo que es peor; proscrita) por la ci-fi actual; la de la maravilla, la de transportar al lector al universo donde se desarrollaban las aventuras de sus protagonistas y hacerle incapaz de soltar el librito hasta que no se hubieran completado las ochenta o noventa páginas que solían componerlas, no como en mis últimas experiencias, en las que después de seiscientas páginas todavía estaba esperando a que pasara algo, no ya interesante, simplemente algo.

Por eso, cuando vi el volumen en el estante sospeché que se trataba de un nuevo tocho insufrible sobre las intrigas y desventuras de algún héroe omnipotente (y por lo tanto neurótico) contra el Imperio Galáctico de turno, menos mal que no pasé de largo y me miré la contraportada.

Allí me enteré que era una recopilación de cuatro novelas de a duro de Ángel Torres Quesada, publicadas originalmente bajo el seudónimo de A. Thorkent (George H. White es otro de nuestros ilustres escritores de a duro) por aquello de la tontería de algunos editores y lectores que piensan que en según que géneros lo americano es lo mejor.

Y hete aquí que en la presentación Miquel Barceló me dice que, pese a la necesidad de formar historias autoconclusivas en cada volumen, EL ORDEN ESTELAR se trata de una saga perfectamente articulada, con sus protagonistas definidos con precisión, una intención general muy clara y un periodo de publicación de más de 15 años.

Y eso sólo en la presentación. Durante la lectura de las cuatro novelas he disfrutado como no lo hacía hace años. Nunca le darán a Ángel Torres Quesada el Premio Nacional de Literatura por ninguna de ellas; a veces el estilo resulta tosco y desmañado, y sin embargo sus personajes tienen vida, las aventuras de los mismos (y hasta su vida, porque no) son interesantes y los desenlaces épicos y ciertamente emocionantes. Y todo ello en las páginas que a otros autores de relumbrón no les bastaría ni para plantear que van a contar a continuación.

Es lo que se suele llamar una lectura refrescante, pero compleja a la vez. Cada novelita por separado no pasaría de divertimento para las horas aburridas de los viajes en tren, pero al leer estas cuatro juntas se va vislumbrando la enormidad de antiguo Imperio Galáctico (resulta que si lo había), la pujanza del nuevo Orden (inspirado, me temo, en la filosofía exploratoria de Star Trek) y los múltiples matices y diferencias de los mundos visitados.

Las novelas incluidas son;

LAS HUELLAS DEL IMPERIO

Dentro de la cronología particular de El Orden Estelar no es la primera, pero los editores han considerado interesante empezar por aquí porque en esta se nos presenta a un personaje clave de la saga; Alice Cooper, que solucionará con una solvencia impropia de su rango (se trata, por el momento de un cadete recién salido de la academia) una crisis que a punto está de hacer perder de forma violenta al Orden un importante sector de la Galaxia a manos de nostálgicos Imperiales.

LOS MERCENARIOS DE WHUTOO

Nuevamente el arrojo y la inteligencia de Alice Cooper consiguen recuperar para el Orden un planeta en el que una casta de mercenarios humanos, al servicio de extraños amos alienígenas, mantienen oprimidos a una buena cantidad de planetas que se oponen a los Amos y sus tropas valiente pero inútilmente.

LOS HUMANOIDES DE KEBASH

De nuevo Alice Cooper hace gala de sus habilidades políticas para evitar lo que podría haber sido una matanza de nativos (como los llama Thorkent con toda la razón del mundo puesto que se trata de los originales habitantes del planeta) a manos de los restos de la colonia que el Imperio había dejado desvalida tras su hundimiento.

LAS TORRES DE PANDORA

Historia de estafadores galácticos, sabios imprudentes y universos paralelos en la que no es Alice Cooper la protagonista (ni siquiera aparece), pero si Adan Villagran, aquí presentado por primera vez como estafador de poca monta, con urgencia por salir del planeta en el que está atrapado por mor de unas finanzas deficientes, y con un único objetivo; entrar a formar parte de El Orden Estelar. Con el tiempo acabará casándose con Alice (y no esoy descubriendo nada, Miquel Barceló ya lo adelanta en la presentación del libro)

Y este es sólo el primer volumen... ya tengo en las manos el segundo.

© Francisco José Súñer Iglesias, (885 palabras) Créditos